La afición pide una estatua para Quini

Fotografías, flores y recuerdos de Quini. /HUGO ÁLVAREZ
Fotografías, flores y recuerdos de Quini. / HUGO ÁLVAREZ

La ciudad, conmocionada por el repentino fallecimiento del astro, se llena de homenajes y propuestas

E. GARCÍA / E. RODRÍGUEZ GIJÓN.

«Gracias...y hasta siempre». En el 63 de la avenida Pablo Iglesias, un cartel colgado de la puerta cerrada del bar DQuini expresa en cuatro sencillas palabras el sentimiento, mezcla a partes iguales de tristeza y agradecimiento, con el que se despertaron ayer los gijoneses. La ciudad amaneció helada, incrédula ante una noticia que iba asimilando -qué remedio- con el paso de las horas. A lo largo de todo el día, los ciudadanos se unieron en su dolor por el fallecimiento del Brujo y encontraron fuerza homenajeándole con emoción.

La afición de Quini trascendía las gradas rojiblancas: estaba en los barrios, en las calles que lloraban por él desde por la mañana, sacudidas por el dolor de perder a alguien tan querido. Desde los gestos más humildes a los más solemnes, el cariño y la pena de la ciudad se leían desde primera hora en la arena de San Lorenzo, se veían en las banderas a media asta del Ayuntamiento o la Escalerona y se sentían en los crespones colgados de las ventanas de las viviendas y los escaparates de numerosos establecimientos. A las siete de la tarde, por iniciativa de la Unión de Comerciantes, Quini incluso apagó las luces de muchos comercios.

Las muestras de afecto se sucedieron de punta a punta de la ciudad, y no había otro tema de conversación distinto a lo que Enrique Castro había significado para cada uno de los gijoneses, que sentían que lo conocían aunque quizá nunca hubieran cruzado palabras con él. En Casa Aurora se hizo el silencio al conocer la noticia la noche del martes. «Era de casa. Siempre fue, más que ídolo, amigo», recuerda apenado Vito Valderrey. El Brujo vivirá siempre en el recuerdo de los parroquianos -«Quini era Quini, un tipo especial»- y en las paredes del establecimiento, en el que «cuando jugaba en el Sporting se ponía a servir a sus compañeros», rememoraba detrás de la barra. «Ye el último sportinguista».

La sidrería La Tonada fue uno de los muchos locales que sacaron fotografías del astro a sus ventanas para mostrar su apoyo al Sporting y a la familia. A primera hora de la tarde, cerca de la capilla ardiente, los aficionados no lograban reprimir las lágrimas. «Un chaval sencillo, amigo de todos...su muerte es un mazazo tremendo», lamentaba José Luis González.

Para muchos, el mayor homenaje es renombrar el estadio. Otros opinan que «tendrían que haberlo hecho en vida. Seguro que le hubiera prestado, le habría llenado de orgullo». No faltan propuestas: «Deberían quitar el número 9 y colgarlo en el Molinón», opinaba un aficionado. Pero lo que más pide la afición es una efigie. «Una estatua al lado de la de Preciado sería lo ideal», apuntaba Miguel Ángel Fernández, mientras por las redes circula la propuesta de una escultura basada en la mítica imagen de Puche para la rotonda del templo rojiblanco. Asimismo, las instituciones han tomado la inicitiva para honrar al legendario futbolista: El Pleno de Gozón aprobó con unanimidad proponer su candidatura al Premio Princesa de Asturias de los Deportes.

Colegios rojiblancos

El día fue también triste para los pequeños sportinguistas, que veían en Quini mucho más que destreza con el balón. La ola rojiblanca invadió los patios escolares, empezando por el Colegio Lloréu, donde había esperado tantas veces a sus nietos. Sus compañeros, emocionados, quisieron arroparles colgando una noticia en el blog escolar y compartiendo sus sentimientos en un muro del vestíbulo del centro. Emotivo homenaje también el del Corazón de María, al que fueron los tres hijos varones de Quini y en el que se recordó su figura durante la oración. La Milagrosa, que empezó el día entonando el 'Ahora, Quini, ahora', quiere que Gijón instaure un premio en su honor que reconozca los valores del deporte en edad escolar; unos principios que El Brujo compartió con los alumnos del Virgen Reina el pasado noviembre, así como con los del Río Piles, a quienes envió un vídeo. Y como el negro no tendría sentido para despedir a Quini, gorros, bufandas y camisetas rojiblancas se convirtieron en el mejor uniforme.

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