El Sporting empata en Alcorcón

El Sporting empata en Alcorcón
Newsphotopress

Los rojiblancos firmaron un empate a ceros en Santo Domingo donde no hubo grandes ocasiones

Javier Barrio
JAVIER BARRIOGijón

Acaloró el horno de Santo Domingo, pero sin llegar a achicharrar al Sporting, que abrazó un punto en un terreno poco propicio para la cosecha, especialmente cuando el partido se embaló en su tramo final y surgieron las mayores oportunidades locales. Un saque de esquina de los locales escribió el epílogo, pero los locales se marcharon con el susto en el cuerpo cuando Isma López asistió a Michael Santos.

Contra el apabullante calor, una bofetada constante durante la tarde que multiplicó la demanda de abanicos, el partido fue bravo desde su inicio y muy propio de Santo Domingo y de su singular fisonomía. Pero las primeras detonaciones fueron de fogueo. Una escaramuza de Nono tuvo efecto bumerán y, en tres toques, el Sporting mostró su nueva hechura en un rápido contragolpe a tres toques con el que plantó a Carmona en el horizonte de Dani Jiménez.

Pronto la bravura mutó en tosquedad. El laberinto con el que combatió Julio Velázquez al Sporting permitía muy pocas alegrías a la pelota, que cambiaba de amo con suma facilidad. El enredo que propiciaba la poblada defensa de cinco y el trivote era importante. Generaba una sensación de agobio frecuente y, entre eso y la punzada del calor, al balón le costaba caminar un mundo. No llegaba para comprometer la hoja de ruta de Paco Herrera, pero tampoco avanzaba y si lo hacía era siempre por la inspiración de Carmona, Stefan y, sobre todo, Rubén García, que achataba al veterano Laure en defensa.

0 Alcorcón

: Dani Jiménez; Burgos, Navarro (Hugo Álvarez, m. 46), David Fernández; Laure, Kadir (Álvaro Peña, m. 76), Borja Domínguez, Errasti, Bellvís; Nono y Álvaro Giménez (Pereira, m. 69).

0 Sporting

Mariño; Lora, Quintero, Barba, Canella; Sergio, Bergantiños; Carmona (Isma López, m. 79), Moi Gómez (Pablo Pérez, m. 67), Rubén García; y Scepovic (Santos, m. 59).

árbitro
Gorka Sagués Oscoz, del Comité Territorial Vasco. amonestó a los locales Hugo Álvarez y Bellvís; y a los visitantes Lora y Barba.
Incidencias
Santo Domingo. 2.859 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por las víctimas del atentado terrorista de Barcelona.

Sucedió que el Sporting empezó a insolarse y a sestear a la media hora con un encogido Juan Quintero, que fue destiñendo en el partido. El revoltoso y pequeño Nono se anticipó a Sergio en un cabezazo ante Mariño y estuvo a punto de penalizar el mal ojo del colombiano en un centro al área. La crecida local, no obstante, se cortó de forma temporal con el tiempo muerto acordado para el refresco. Aunque los rojiblancos siguieron sonados en la renudación y cediendo más y más verde, cimbreantes con Nono.

No fue el delantero extremeño, sin embargo, el que disparó los niveles de preocupación en Paco Herrera. Kadir encontró un paisaje peligrosamente despoblado y enchufó con el desmarque de Álvaro Giménez, al que le entró la tiritona ante Mariño en la mejor ocasión del primer acto y no fue capaz de descorchar la botella.

Viendo las orejas al lobo, hubo toque de corneta en la réplica del Sporting, que tejió su faena más redonda de la primera mitad tras un control y pase de Stefan a la carrera de Rubén García. El valencianocorrió hasta la línea de fondo y centro al área, raso, sin que Carmona llegara a tiempo para embolsar.

La sacudida del intermedio surtió efecto y el Sporting enseñó los tientes sin que hubiera tiempo para recostarse bien en la butaca. Una larga ofensiva rojiblanca concluyó con un balón salpicado fuera del área. Emergió de la nada Canella para conectar un buen zurdazo que sofocó Dani Jiménez con una hábil contorsión.

Trató de sacudir el árbol Paco Herrera con el picante de Michael Santos, que compareció por Stefan, bastante castigado por la tarde. El uruguayo se situó en la punta de lanza y comenzó a dibujar desmarques para provocar un descosido en la defensa amarilla. Una presión suya comprometió a Dani Jiménez, confiado en la cesión y apurado en la búsqueda de un cómplice.

El partido se desbocó cuando las piernas comenzaron a flaquear, aunque había ingredientes nuevos en el espectáculo, como la entrada en juego de Pablo Pérez, aplaudido por la grada local tras su año en Alcorcón. Fue música celestial para los ‘amarillos’, acostumbrados a los finales de vértigo. «Hasta el último minuto del último partido», se podía leer en la grada. Kadir pateó un balón dentro del área del Sporting al cielo del Alcorcón, con su hinchada retorciéndose en el asiento.

Herrera nunca dio por bueno el empate. Ni en las mayores crisis de fe que propició el partido, que caminó siempre por el filo de un alambre con opciones de descolgamiento para cualquiera. Su apuesta ofensiva fue redoblándose con los cambios. El último, Isma López, convirtiendo las dos bandas en líneas de alta velocidad. La pérdida de balón, en cualquier caso, seguía siendo el mayor enemigo del equipo gijonés.

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