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Sporting | Acalorados en Alcorcón

Santos intenta llevarse el balón ante la presencia de David Fernández y Esteban Burgos. :: NEWSPHOTOPRESS/
Santos intenta llevarse el balón ante la presencia de David Fernández y Esteban Burgos. :: NEWSPHOTOPRESS

El Sporting arranca un empate en Santo Domingo en su regreso a Segunda División, víctima de la alta temperatura y de sus propios errores en el pase | El equipo de Paco Herrera aguanta el empuje del Alcorcón en la segunda mitad para estrenar su casillero de puntos en un campo asfixiante

JAVIER BARRIO ALCORCÓN.

Acaloró el horno de Santo Domingo, funcionando a pleno rendimiento, pero sin llegar a achicharrar al Sporting, que abrazó un punto en un volcán poco propicio para la cosecha, especialmente cuando el partido se embaló en su tramo final y surgieron las mayores oportunidades locales. Un saque de esquina postrero de los que tanto celebran en Alcorcón, de hecho, inspiró el epílogo, pero los locales también se llevaron el susto en el cuerpo cuando Isma López asistió a Michael Santos en vez de probar la aventura en solitario a medio metro de Dani Jiménez.

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El del estreno no fue un Sporting preciosista, ni redondo. Le faltó fútbol, le sobraron pérdidas de balón, y demandó a gritos un mejor engrase, pero los puntos en Santo Domingo cotizan al alza desde hace años, sobre todo con el infernal planteamiento que ha ingeniado Julio Velázquez para enfrentar el año. Los rivales irán dando cuenta de él. Fue un combate a mano vuelta, deslucido por la temperatura, en el que el equipo rojiblanco cedió terreno con el empuje 'alfarero', pero se llevó un punto de los que pesan en la factura de final de año, descamisado como un equipo de Segunda y sin los pájaros en la cabeza que se traen desde la élite.

0 Alcorcón

: Dani Jiménez; Burgos, Navarro (Hugo Álvarez, m. 46), David Fernández; Laure, Kadir (Álvaro Peña, m. 76), Borja Domínguez, Errasti, Bellvís; Nono y Álvaro Giménez (Pereira, m. 69).

0 Sporting

Mariño; Lora, Quintero, Barba, Canella; Sergio, Bergantiños; Carmona (Isma López, m. 79), Moi Gómez (Pablo Pérez, m. 67), Rubén García; y Scepovic (Santos, m. 59).

árbitro
Gorka Sagués Oscoz, del Comité Territorial Vasco. amonestó a los locales Hugo Álvarez y Bellvís; y a los visitantes Lora y Barba.
Incidencias
Santo Domingo. 2.859 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por las víctimas del atentado terrorista de Barcelona.

Contra el apabullante calor, una bofetada constante durante la tarde que multiplicó la venta de abanicos, el partido fue bravo desde su inicio y muy propio de Santo Domingo y de su singular figura. Herrera no se sacó ningún conejo de la chistera como punto de partida. Y las primeras detonaciones de ambos contendientes fueron de fogueo. Una escaramuza de Nono tuvo efecto bumerán y, en tres toques, el Sporting mostró su nueva hechura en un rápido contragolpe con el que lanzó a Carmona hasta el horizonte de Dani Jiménez.

Pronto la bravura mutó en tosquedad y desquicie. El laberinto desde el que combatió Julio Velázquez al Sporting permitía muy pocas alegrías a la pelota, que cambiaba de amo con suma facilidad. El enredo que propiciaba la poblada defensa de cinco y el trivote era importante. Generaba una sensación de agobio frecuente y, entre eso y la punzada del calor, al balón le costaba caminar un mundo. No llegaba para comprometer la hoja de ruta de Paco Herrera, pero esta tampoco avanzaba. Y, si lo hacía, era siempre por la inspiración de Carmona, Stefan y, sobre todo, Rubén García, que achataba al veterano Laure en defensa.

Sucedió que el Sporting empezó a insolarse y a sestear a la media hora con un encogido Juan Quintero, desteñido y resbalón hasta que cambió de botas y la cosa mejoró. El revoltoso y pequeño Nono se anticipó a Sergio en un cabezazo ante Mariño y estuvo a punto de penalizar el mal ojo del colombiano en un centro al área. La crecida local, no obstante, se cortó de forma temporal con el tiempo muerto acordado para el refresco. Aunque los rojiblancos siguieron sonados en la reanudación y cediendo más y más verde, cimbreantes con Nono, aunque Barba confirmase a lo largo y ancho del partido que ha sido una incorporación de notable alto.

No fue el delantero extremeño, sin embargo, el que disparó los niveles de preocupación en Paco Herrera. Kadir encontró un paisaje peligrosamente despoblado y enchufó con el desmarque de Álvaro Giménez, al que le entró la tiritona ante Mariño en la mejor ocasión del primer acto y no fue capaz de descorchar la botella. Suspiraron los más de 400 sportinguistas que desafiaban en la grada un calor de locura. El termómetro se fundía con unos 36 grados a última hora de la tarde.

Viendo las orejas al lobo, hubo toque de corneta en la réplica del Sporting, más cabal, tejiendo su faena más redonda de la primera mitad tras un control y pase de Stefan a la carrera del veloz Rubén García. El valenciano corrió hasta la línea de fondo y centro al área, raso, sin que Carmona llegara a tiempo para embolsar. Le faltó medio segundo para cantar bingo en la portería tras la que se apelotonaba el grueso sportinguista.

La sacudida en la caseta del intermedio surtió efecto y el Sporting enseñó los tientes sin que hubiera tiempo para recostarse bien en la butaca. Una larga ofensiva rojiblanca desembocó con un balón salpicado fuera del área. Emergió de la nada Canella para conectar un buen zurdazo que sofocó Dani Jiménez con una hábil contorsión.

Trató de sacudir más el árbol Paco Herrera con el picante de Michael Santos, que compareció por Stefan, bastante castigado por la tarde. El uruguayo se situó en la punta de lanza y comenzó a dibujar desmarques para provocar un descosido en la defensa amarilla. Con poco balón, dio mucha guerra. Una presión suya comprometió a Dani Jiménez, confiado en la cesión y apurado en la búsqueda de un cómplice a quien pasar la bola caliente.

Partido desbocado

El partido se desbocó cuando las piernas comenzaron a flaquear, aunque había ingredientes nuevos en el espectáculo, como la entrada en juego de Pablo Pérez, aplaudido por la grada local tras su año en Alcorcón. El aroma de debilidad fue embriagador para los 'amarillos', doctorados en los finales de vértigo. «Hasta el último minuto del último partido», se podía leer en la grada de Santo Domingo. Kadir pateó un balón dentro del área del Sporting al cielo del Alcorcón, con su hinchada retorciéndose en el asiento por la acción.

Pero ni en esas, ni en las mayores crisis de fe que propició el partido, que caminó siempre por el filo de un alambre con opciones de descolgamiento para cualquiera, dio Herrera por bueno el empate. Su apuesta ofensiva fue redoblándose con los cambios. El último, Isma López, convirtiendo las dos bandas en dos carriles de alta velocidad. La pérdida de balón, en cualquier caso, seguía siendo el mayor enemigo del equipo gijonés, muy castigado por sí mismo.

Apagó la caldera Alcorcón con una intentona de Pereira bien rebañada por Barba y con esa decisión de Isma López ante Santos, y un punto que vale su peso en oro en un escenario acostumbrado a fundir los plomos ajenos.

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