Aliento para 'Siete Pulmones'

Manolo Mesa, emocionado, besa la camiseta del Sporting que le fue entregada durante su homenaje. /JORGE PETEIRO
Manolo Mesa, emocionado, besa la camiseta del Sporting que le fue entregada durante su homenaje. / JORGE PETEIRO

El homenaje a Manolo Mesa acaparó la atención de la grada antes del partido | El juvenil de División de Honor brindó a la grada el subcampeonato conquistado en la reciente Copa de Campeones

VÍCTOR M. ROBLEDO

Manolo Mesa tardó casi 31 años en desandar el camino andado. Fue el 14 de junio de 1987 cuando el legendario centrocampista andaluz, sexto futbolista con más partidos en la historia del Sporting, asomó por última vez por el túnel de vestuarios de El Molinón vestido de rojiblanco. Ayer, con algunas canas más y su peculiar forma de andar de siempre, 'Siete Pulmones' regresó a la que fue su casa para recibir desde el césped el cariño de una afición que nunca lo ha olvidado del todo. Sus galopadas por la banda se transmiten de padres a hijos como fotografías de un momento inolvidable. El homenaje que le tributó el club ha entrado a formar parte del álbum.

Mesa cruzó el túnel de vestuarios junto a sus excompañeros Cundi y Redondo, así como de una de sus nietas. Su entrada en solitario al césped fue recibida con una sonora ovación por parte del público, que se puso en pie para rendirle homenaje. El vicepresidente Javier Martínez le entregó una camiseta con su nombres antes de que Mesa, tan emocionado como sobrepasado, devolviera el cariño a su antigua afición con tímidos saludos.

El acto con Manolo Mesa fue un guiño al pasado más glorioso del Sporting. El futuro quedó representado por la plantilla del juvenil de División de Honor, también homenajeada con su reciente subcampeonato en la Copa de Campeones. Los de Isma Piñera recibieron desde el césped del estadio el reconocimiento de la afición rojiblanca a su magnífica temporada y les brindaron el trofeo conquistado en Ciudad Real la pasada semana.

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Antes del partido, Isma López, Lora y Pablo Pérez pudieron charlar animadamente con Richi Serrés. El coach, llegado al Sporting hace dos temporadas de la mano de Nico Rodríguez, trabaja en la actualidad en el Barcelona. El encuentro sirvió también como regreso para el centrocampista gijonés Cristian Rivera, formado hasta juveniles en Mareo y que se encuentra en el filial barcelonista a préstamo por el Eibar.

El horario establecido por La Liga retrasó la entrada al estadio de muchos aficionados, aunque El Molinón presentó la imagen y el colorido de las grandes citas. Las entradas no se agotaron, aunque solo quedó sin vender un pequeño cupo en la Tribuna Oeste. Fueron 21.358 los espectadores que acudieron a un partido marcado como clave en la pelea por el ascenso directo y que finalizó con una inesperada decepción para el sportinguismo, que salió del estadio mirando de reojo hacia el 'play off'.

Los primeros minutos ilusionaron a la afición rojiblanca con una tarde plácida. El disparo al larguero de Michael Santos en la primera aproximación del Sporting al área del filial barcelonista encendió a la grada, pero el gol de Aleñá poco después enfrío los ánimo e hizo presagiar lo que esperaba por delante.

La actuación arbitral, muy discutida en algunas fases caldeó por momentos el ambiente, aunque no lo suficiente como para empujar a los de Baraja. La sensación final fue de enorme decepción. No bastó con la presencia de 'Siete Pulmones'.

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