El amargo estreno de Nano Mesa como titular con el Sporting

Nano se retira lamentándose, tras lesionarse. / P. MÉNDEZ
Nano se retira lamentándose, tras lesionarse. / P. MÉNDEZ

J. A. G. GIJÓN.

Media hora. Ese es el tiempo que duró sobre el césped Nano Mesa en su debut como titular con el Sporting. El futbolista canario llegaba a la cita en Lorca con dudas sobre su estado físico. Un esguince en el tobillo derecho durante la semana generó incertidumbre sobre su concurso. El jugador no tenía dudas en la víspera sobre su participación. «Hay que forzar para ayudar al equipo», reconocía.

Baraja cambió el sistema para ubicarlo como referencia ofensiva, desplazando a Santos a la banda derecha, una demarcación en la que el uruguayo admite no sentirse cómodo. La salida del equipo no ayudó para que brillara el delantero cedido por el Eibar. Sus apariciones se limitaban en los primeros compases al trabajo de presión, una labor en la que no estuvo bien acompañado por sus compañeros, demasiado retrasados en el arranque. Todo cambió en un instante. Digard controla mal un balón y Nano, huele sangre. Se lanza a por el balón, anticipándose al central. El zaguero local, fichado en su día por Torrecilla para el Betis, atropella al delantero, tras golpearlo en el tobillo lesionado. El reflejo de Nano es levantarse y luchar por el balón, mientras el árbitro señala el penalti, que fallaría Jony. La acción no pasa inadvertida para sus compañeros que piden las asistencias médicas. Nano sale del campo para ser atendido y vuelve a entrar al campo. Fue un intento estéril. El jugador se tiró al suelo incapaz de seguir por el dolor. En la camilla dejó el césped, tapándose la cara con la camiseta.

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