El 'ángel' del Sporting

Pablo Caballero, esta temporada, se lamenta tras una acción. /  ABC
Pablo Caballero, esta temporada, se lamenta tras una acción. / ABC

El argentino Pablo Caballero, ídolo para El Molinón, donde nunca ha jugado, apura los plazos para llegar al partido del sábado

J. BARRIO GIJÓN.

Tiene fama de introvertido Pablo Caballero (Totoras, Santa Fe, Argentina, 1986), delantero de zancada, de los antiguos, nacido para el fútbol en una época convulsa del Racing Club de Avellaneda. «No fue una etapa sencilla, más que nada porque nos tocó debutar en una situación difícil que atravesaba el club. Vivimos muchos momentos en inferiores y como pensionados del club. Compartíamos el mismo sueño bajo el mismo techo. Nos formamos como personas más allá de jugadores», ha manifestado en alguna entrevista. Pero su primer gol, ante River Plate, tuvo poco de humilde por la altura del rival. Su carrera, sin grandes titulares en un vistazo global, va a juego con ese contraste tan raro.

Bajo su imponente estampa (1,91 metros) y una trayectoria nada rimbombante en la categoría (en cuatro temporadas ha marcado 22 goles), este espigado delantero del Almería se ha convertido en objeto de culto para el sportinguismo, que tiene estos días un ojo puesto en Gijón y otro en Andalucía, donde su estado físico a estas alturas de la semana es un expediente 'X'. Ayer fue sometido a una resonancia para ver el alcance de las molestias que tiene desde hace unas semanas en el aductor de la pierna izquierda. Del resultado dependerá su alistamiento para Gijón, donde el Almería le necesita. Mucho.

No es extraño que en el armario de algún sportinguista se haya colado en estos últimos años alguna camiseta del Lugo con su nombre. Porque, muy posiblemente, el argentino, que jugó tres temporadas para la hinchada del Anxo Carro, pasará a la posteridad como uno de los elementos más decisivos de la historia del Sporting sin haber pisado nunca Mareo. Todo por aquel 'martillazo' de cabeza -su principal especialidad- que pegó el 7 de junio de 2015 en Montilivi, en el minuto 90+1, que dejó al Girona en Segunda, entre desconsolado y furioso con Caballero, e impulsó al Sporting de los 'guajes' a Primera después de una temporada que no merecía un fracaso para un proyecto tan meritorio como luego santificado.

Suyo fue el gol que permitió a la generación de los 'guajes' ascender a Primera División

«Es un orgullo»

«Los jugadores del Sporting merecen la felicitación; lucharon por el ascenso todo el año. Lo mío fue solo un gol», relativizaría tiempo después el argentino en una entrevista concedida al programa Deportes Cope Asturias, en octubre de 2015, una de las pocas ocasiones en las que bajó la guardia y se prestó a hablar del tema. «Es un orgullo haber podido escribir un pequeño pedacito de la historia del Sporting», concedió con esa modestia que le acompaña en esa maleta de viaje que le ha llevado desde Argentina, a Paraguay, China y España. Esta semana, el Almería ha decidido aislarle, entre las dudas sobre su físico y las peticiones de entrevista que se le acumulan sobre una mesa desbordada.

Caballero es un extraño muy familiar para el Sporting, que solo ha visto su larga silueta en una ocasión, en el Anxo Carro, en aquella temporada de los 'guajes', y cuya afición llegó a fantasear alguna vez con su fichaje. Marcó su golito en la desembocadura de aquel choque, pero el Lugo ya llevaba entonces uno en cada carrillo tras un doblete de Guerrero. Nadie sabía entonces que aquel desgarbado jugador iba a convertirse en el ángel de la guarda del Sporting.

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