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El Barakaldo desconecta al Sporting

Carmona, en primer término, mientras los jugadores del Barakaldo celebran el gol de Buenacasa.
Carmona, en primer término, mientras los jugadores del Barakaldo celebran el gol de Buenacasa. / PALOMA UCHA

La presión del cuadro vasco dificultó el juego del equipo de Herrera, que sufrió su primera derrota | El solitario gol de Buenacasa fue suficiente para doblegar al conjunto rojiblanco, al que se le vio falto de ideas

ANDRÉS MAESEBARAKALDO.

No le falta razón al bueno de Paco Herrera cuando asegura que el Sporting necesita reforzar el centro de la zaga. No porque Juan Rodríguez o Julio facilitaran el trabajo al rival, pero sí porque el juego que pide el técnico catalán a sus jugadores requiere de dos hombres en la defensa a los que no les queme el balón en los pies. Con Babin en Gijón lesionado y Federico Barba en el banquillo, el conjunto rojiblanco sufrió ante un rival de Segunda División B.

La falta de confianza en alguno momentos y también la escasez de ideas en la línea trasera ayudaron al Barakaldo a presionar sin ningún tipo de miedo al cuadro rojiblanco. El choque arrancó con un Sporting incapaz de pasar la línea divisoria del centro del campo. Los dos primeros remates fueron, de hecho, de los locales que, por momentos, superaron a los hombres de Herrera.

La desconexión entre líneas obligó a Bergantiños a retrasar su posición y con ella se creó un efecto dominó que descuadró el esquema elegido por el técnico para la primera parte en Lasesarre. A Moi Gómez no le llegaron balones con claridad e Isma López y Carmona tuvieron que deseárselas para encontrar a Scepovic. Cuando lo hicieron, les faltó velocidad. En los últimos metros se necesita jugar con un ritmo que dificulte a los defensas su trabajo y, ayer, antes del descanso, se echó de menos.

«No hace falta corregirle», dijo Herrera de Bergantiños. El gallego pocas veces pierde el sitio y tiene la capacidad suficiente para manejar los tiempos y los espacios sobre el terreno de juego. A su lado, Sergio se encontró algo perdido porque participa por delante de su posición natural. Todo ello ayudó a que el Barakaldo manejara el encuentro hasta el punto de adelantarse en el marcador.

Tras una jugada larga y bien elaborada, Buenacasa no dudó en buscar la portería de Mariño desde la frontal del área. El guardameta llegó a tocar el balón, pero fue insuficiente para evitar el único tanto que se vio en los 90 minutos.

A diferencia de los anteriores amistosos, Herrera ofreció más minutos a varios jugadores. En el descanso tan solo se produjeron tres cambios. Whalley entró por Mariño y Pablo Pérez y Viguera dieron descanso a Carmona e Isma López. El asturiano se situó pegado a la línea de cal por delante de Lillo y el riojano participó por detrás de Stefan, lo que desplazó a Moi a la banda izquierda.

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Con dos hombres en las bandas como Pablo y Moi, que tienden a jugar por dentro, el protagonismo lo ganó Lillo, que fue el jugador que más peligro generó. Su profundidad ayudó a encontrar el área rival, pero Txusta, guardameta del Barakaldo, apenas pasó apuros.

En el momento que se cumplió la media hora del choque, Herrera realizó cinco cambios, por lo que el equipo perdió la esencia inicial que quiso plasmar el técnico en el tercer encuentro amistoso de la pretemporada ante un rival que sobre el papel es inferior.

«¡Robad el balón!», gritó Whalley a falta de un cuarto de hora del final del encuentro. Un síntoma de cómo estaba siendo el partido del Sporting en Barakaldo. El conjunto vasco tenía el balón y sufría para mantenerlo porque el físico del conjunto rojiblanco es, lógicamente, superior. Pero a los asturianos les faltaron ideas.

Quizás porque fueron incapaces de llevar el encuentro a su lado en la primera parte o porque la retahíla de cambios no ayudó a que el equipo se encontrara en la última media hora, el Sporting mostró una imagen que poco se debe parecer a lo que se verá a partir del mes que viene cuando arranque la Liga.

El resultado es lo de menos, aunque siempre ayuda ganar. Herrera necesita refuerzos, sobre todo en la defensa, para equilibrar la plantilla rojiblanca.

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