Brindis amargo

José Alberto saluda a Baraja ante la mirada de los consejeros Fernando Losada y Javier Martínez, y el presidente Javier Fernández. / ARNALDO GARCÍA
José Alberto saluda a Baraja ante la mirada de los consejeros Fernando Losada y Javier Martínez, y el presidente Javier Fernández. / ARNALDO GARCÍA

El Sporting celebra la habitual comida navideña un día después de la derrota ante el Granada

ANDRÉS MAESE GIJÓN.

Rubén Baraja ha concedido una semana de vacaciones a sus jugadores. Después del último entrenamiento, la plantilla al completo, junto al resto de trabajadores del club, el filial, el equipo femenino -asistió por primera vez- y el consejo de administración acudieron a la habitual comida navideña para despedir un año marcado por el fracaso deportivo.

«El club es lo más importante»

Javier Fernández, presidente del Sporting, dedicó unas palabras a todos los presentes en un agridulce brindis para dejar atrás el 2017. «Todos somos muy importantes para el Sporting, pero el Sporting es mucho más importante para nosotros. Cuando se está, pero más cuando ya no estás», reflexionó el dirigente rojiblanco.

En torno a las dos de la tarde comenzaron a llegar los primeros futbolistas. El nuevo cuerpo técnico llegó acompañado de Torrecilla, mientras que Javier Fernández, junto a Ramón de Santiago, prefirió pasar desapercibido al entrar por una puerta lateral. Uno de los últimos en llegar fue el entrenador del filial, José Alberto, que se acercó a la mesa presidencial para saludar a Baraja y al consejo. Torrecilla, que se encontraba en la mesa, se levantó y mantuvo una conversación con él en la que se emplazó para la próxima semana. Luego llegó el momento del brindis, que llevó la firma de Quini.

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