La 'cabezonería' de Álex Pérez

Álex Pérez, ayer, entrenándose con una protección. / ARNALDO GARCÍA
Álex Pérez, ayer, entrenándose con una protección. / ARNALDO GARCÍA

El central madrileño solicita a los servicios médicos viajar mañana a Huesca con una protección | «Está bastante bien después del impacto que tuvo en Sevilla. Vamos a ir viendo su evolución y tomaremos una decisión», afirma Baraja

JAVIER BARRIO GIJÓN.

La onda expansiva del primer mensaje que salió ayer de Rubén Baraja tuvo sonoridad, además de una cierta dosis de sorpresa. Pilló con el paso cambiado a todo el mundo. «Álex Pérez está bastante bien después del impacto que tuvo en Sevilla; la sensación es que ha mejorado bastante», desveló el entrenador vallisoletano, quien se mostró dispuesto a esperar hasta el último momento por el defensa, que hasta este sábado parecía apeado de la competición al menos otra semana más, aunque se ha propuesto anticipar su retorno a El Alcoraz. «Vamos a ir viendo cuál es su evolución y, dependiendo de lo que él nos diga y de lo que hablemos con el doctor, tomaremos una decisión», continuó con medida prudencia Baraja. Entre hoy y mañana, cuando el equipo partirá hacia Huesca, resolverá.

La sorpresa en el exterior por esta posibilidad contrasta con el respeto que se ha granjeado Álex Pérez, que ayer se entrenó con una protección, de puertas para dentro. «Siempre está dispuesto», enfatizan desde el club en torno al código del todo por la causa por el que se rige este alto defensa, de 26 años, que presenta el envoltorio de un tipo duro, con aire distante, aunque en la realidad del tú a tú expresa una personalidad sencilla y afable. Y comprometida. Durante esta semana ya había manifestado en alguna ocasión, obstinado, su deseo de estar listo para Huesca. En ese sentido, se confesó recuperado del brutal cabezazo que recibió en Sevilla el pasado 4 de marzo, cuando un futbolista del filial hispalense atacó un balón con la cabeza y Álex Pérez, que llegó antes para despejar, absorbió todo el impacto del golpe, que le provocó un traumatismo craneoencefálico, con un par de fisuras, pero sin desplazamiento. Contra ese episodio, en los últimos días sugirió a los servicios médicos la posibilidad de viajar ya a El Alcoraz con una protección craneal. Y, aunque los facultativos no terminan de verlo claro, Baraja también dejó ayer entreabierta esa puerta, animado por el espíritu aguerrido del futbolista, que completó el entrenamiento con 'casco'.

Más Sporting

Llegue o no a tiempo, el club se reconoce satisfecho con el rendimiento y el altísimo compromiso que está ofreciendo este jugador, formado en las categorías inferiores del Getafe, que irrumpió en Gijón en los últimos días del mercado de verano como una respuesta de urgencia a la delicada situación que protagonizaba Babin. Un perfil bajo, de actor secundario a primera vista. Solicitado por Paco Herrera, el principal valedor para su aterrizaje, llegó como complemento y acabó por desteñir al brasileño Xandao, con un curriculum notable a sus espaldas, pero que salió a Bélgica en el pasado mes de enero ante la imposibilidad de desplazar a Álex Pérez del once. Indiscutible para Herrera, primero, y para Baraja, después, es el tercer futbolista que más minutos ha disputado por detrás de Mariño (2.610) y Barba (2.505).

«Es un chico que en el día a día hace que no se haga una valoración justa con él. Es sencillo, humilde, callado, sumamente profesional y competitivo. Se gana el jugar sin hacer ruido y termina siendo imprescindible para cualquier entrenador», pondera Paco Herrera, quien, al mismo tiempo, añade que el madrileño posee «un ramalazo de líder que puede que no se vea a primera vista, pero su trabajo y actitud en competición le hacen sobresalir por encima de otros». Todos estos extremos se confirman estos días en las instalaciones de Mareo.

Salido del charco

«Herrera me sacó del charco», apuntaba el defensa en noviembre en una entrevista concedida a EL COMERCIO. En el trasfondo de esa sentencia radica la singularidad de este jugador. Surgido de abajo, sin el abrigo de un gran club, ni tampoco muchas oportunidades para asomar pronto, hace unos tres años mataba el gusanillo del fútbol en una 'pachanga' semanal con periodistas y actores en el madrileño parque de El Retiro como un perfecto desconocido. Hasta hace dos veranos, cuando su agente le pidió al técnico catalán que le tuviera a prueba unos días en el Valladolid. Herrera le vio y resolvió quedarse con él en la última semana de pretemporada. Un puente hacia el Sporting, que le observa con orgullo por esa 'cabezonería' suya de apuntarse a todo. Aunque se necesite casco.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos