Sporting

Sporting | Una caída para madurar

Rubén Baraja anima a sus jugadores en la sesión de ayer. / A. GARCÍA
Rubén Baraja anima a sus jugadores en la sesión de ayer. / A. GARCÍA

«Este es el camino a seguir», sostiene Diego Mariño, pese a la derrota en Lugo | El Sporting finaliza la jornada a cuatro puntos del 'play off' y a nueve del ascenso directo a Primera División

JAVIER BARRIO GIJÓN.

«Tenemos que seguir corrigiendo errores, pero este es el camino y estando al nivel que estuvimos en Lugo será muy difícil ganarnos», se le escuchó decir ayer a Diego Mariño en varias ocasiones. «Es muy pronto para hablar de que se nos escapan trenes. Queda muchísima liga», prolongó el meta, firme defensor del partido que el Sporting había ofrecido en el Anxo Carro. «Nos queda un sabor muy, muy agridulce por la derrota, pero pienso que hicimos el mejor partido fuera de casa de todo el año», concluyó el gallego, dolido por el resultado y por ese mediático tercer gol del portero Juan Carlos, que ayer revivió públicamente con una naturalidad y profesionalidad poco frecuentes en este deporte.

Las manifestaciones de Mariño eran compartidas por todo el vestuario del Sporting, encabezado por Rubén Baraja, aunque a nadie se le escapaban los desajustes defensivos de los dos primeros goles y el devastador efecto que tendrá cada derrota de ahora en adelante. No es una cuestión menor tampoco la debilidad de los desplazamientos. El Sporting ha sido incapaz de sumar de tres en sus seis últimas visitas, con solo dos puntos rebañados de 18 posibles. El lastre es muy grande y «la diferencia» de pelear por el ascenso -apunta siempre Baraja- la marca una solvencia como local que cumple ahora mismo este equipo (es uno de los siete mejores en su campo de la categoría), pero apoyada en un buen comportamiento como forastero.

Más noticias

La jornada, con todo, dejó al Sporting décimo, a cuatro puntos del Granada, el primer equipo que pisa la tierra del 'play off', y a nueve del ascenso directo. La distancia con lo primero es salvable a corto plazo, pero también es verdad que el tropiezo en el Anxo Carro ha generado mucho tráfico por delante del equipo de Rubén Baraja, que tiene que poner el intermitente y adelantar al Valladolid, Numancia y al Rayo Vallecano antes de soplarle en la nuca al equipo de José Luis Oltra. En cualquier caso, quedan 57 puntos por disputar, un océano de posibilidades, con diez partidos lejos de Estadio de El Molinón y nueve como local, comenzando por el del domingo ante el Nástic, el aperitivo al derbi. «Tendremos tiempo de pensar en el partido del Oviedo, pero ahora mismo, Nástic, Nástic, tres puntos, tres puntos», repitió ayer Mariño, que no ocultó que «este partido es muy importante para nosotros porque vuelve a ser en casa y tenemos que seguir con esta línea que llevamos, y no caer en la ansiedad».

«Lo hicimos todo para ganar»

Pese a la pequeña tragedia clasificatoria, el vestuario quiere agarrarse a la ola de los dos últimos partidos, que han permitido ver un equipo creciente en su fútbol. «El equipo mostró una imagen muy buena y seguimos creciendo como equipo. En todo momento tuvimos el partido controlado, pero ellos fueron cien por cien efectivos», sostuvo Mariño, que redundó en su pensamiento: «Lo hicimos todo para ganar y lo justo habría sido sacar algo positivo, pero esta es la línea y el camino».

Los datos, salvo el de la eficacia y el de los errores defensivos, avalan la teoría del guardameta. El Sporting atacó más que nunca como visitante en el Anxo Carro. Conectó trece remates y seis fueron a portería, con un poste incluido. Solo había acumulado un mayor número de intentos frente al Albacete (16), pero únicamente cinco enfocaron la portería rival. El equipo rojiblanco superó al Lugo en todas las parcelas ofensivas, pero sus contados desajustes defensivos resultaron cianuro para sus arterias.

Síguenos en:

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos