Conviviendo con el 'enemigo'

Corvera. Elena Ramos y Leandro Jorge García.
Corvera. Elena Ramos y Leandro Jorge García. / PATRICIA BREGÓN

El fútbol dividirá durante noventa minutos a muchas familias asturianas

ANDRÉS MAESE GIJÓN.

Quien más o quien menos conoce a alguna persona que sea del eterno rival, pero ¿se imagina que el enemigo lo tenga en casa? Leandro Jorge García lleva esperando mucho tiempo el partido de rivalidad. Este avilesino de nacimiento sabe lo que es recorrer la Tercera División asturiana con el Oviedo. «Ahora llevo mejor la convivencia, pero sufrí mucho cuando el equipo no jugaba en el fútbol profesional», comenta el oviedista. Leandro lleva 17 años de su vida junto a Elena Ramos, una sportinguista que no se pierde un partido del cuadro rojiblanco.

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«Tenemos un pacto de no agresión», asegura la sportinguista que reconoce que su marido lleva catorce años esperando por el derbi. El último que vieron juntos fue el que se disputó en el año 2007 con motivo del Trofeo Principado. Por aquel entonces no discutieron demasiado porque se trataba de un partido amistoso. «Peor fue el día en el que el Sporting B jugó en Oviedo», admite la gijonesa. «Empezamos juntos y terminamos con 40 asientos de por medio», interrumpe Leandro para completar la anécdota. «Es que somos muy forofos», asume Elena.

Una semana sin hablar

Otra de las anécdotas de este matrimonio tiene como protagonista a Leandro. El avilesino se pasó una semana sin dirigir la palabra a su mujer el año que el Sporting regresó a Primera División de la mano de Manolo Preciado. «No estábamos casados, pero llevábamos un tiempo como novios, fue muy duro para mí», reconoce Leandro. Además, Elena ha dejado de seguirle en las redes sociales esta semana porque «no quiero saber nada de él hasta que pase el domingo». Los dos esperan que el encuentro termine en empate, porque «podremos tener un fin de semana tranquilo».

Héctor y Aroa.

Unidos por el amor, pero separados por el fútbol también están Aroa Llamero y Héctor Álvarez. Al igual que el matrimonio anterior, ella es del Sporting y él del Oviedo. «Este será nuestro primer derbi», señala la pareja que lleva doce años juntos viviendo en la capital asturiana.

La historia de Héctor con el Oviedo es muy parecida a la de Leandro. «Soy socio desde pequeño y suelo ir al estadio a animar», comenta este ovetense que espera impaciente a que los tres puntos regresen con el equipo de Gijón. La situación de Aroa es diferente. Sigue al Sporting, pero no suele acudir a El Molinón. «Cada vez que puedo veo los partidos, pero hace mucho que no voy al estadio. Me llevaba mi padre cuando era pequeña», explica.

La piquilla existe, pero la toman con naturalidad y sin faltarse al respeto. «Yo creo que cada uno se ríe por dentro cuando pierde el rival», desvela Aroa. Héctor está más ilusionado con el partido, aunque le faltará su mujer para verlo junto a ella. «Estaré en un curso; me fastidia no poder disfrutarlo a su lado», asegura su esposa.

Los dos admiten que no celebrarán en exceso una supuesta victoria en el derbi, pero Aroa subraya que «si gana el Oviedo Héctor sacará todo lo que tiene acumulado después de tantos años». En este matrimonio el empate no se concibe, cada uno quiere que gane su equipo. Al fin y al cabo no es más que un partido de fútbol.

Marta Antuña y Enrique Moreno.

Al igual que el resto de los matrimonios, en el caso de Enrique Moreno y Marta Antuña él es del Oviedo y ella del Sporting. Enrique es un fiel seguidor del cuadro carbayón y no esconde la alegría que le produce volver a coincidir con el Sporting. «Son muchos años aguantando a mis amigos de Gijón, el sábado van a recordar lo que es perder contra el eterno rival», asegura el ovetense.

Por su parte, Marta no suele seguir los partidos porque «no soy muy futbolera, pero cuando el resto de la familia se mete con él, yo me uno», explica la gijonesa con sarcasmo. Marta también reconoce haber bromeado con su familia política por el fútbol.

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