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Sporting | Una corona ceñida

Carmona, en velocidad, pugna el sábado con un futbolista del Lorca durante un contraataque. / P. CITOULA

El Sporting lidera la Segunda más igualada desde que la competición se mide por el formato de los tres puntos | Los trece primeros clasificados de la categoría nunca habían estado apretados en un margen de una victoria en este punto del calendario

JAVIER BARRIOGIJÓN.

En su análisis pospartido, siempre autocrítico y exigente, Paco Herrera expuso una realidad numérica insobornable. «Con todas esas situaciones que hemos hablado (del partido ante el Lorca), acabo de mirar y estamos primeros. Son seis partidos y solo hemos perdido uno», remató dentro de su descontento el entrenador catalán, quien, tres días después y varios partidos de rivales mediante -incluido el de la derrota de ayer del Barça B-, mantiene al Sporting con su corona en la azotea de Segunda. La luce ceñida, eso sí, porque la categoría manifiesta una igualdad tan histórica como desconocida hasta el momento, sin precedentes que rescatar para establecer una comparativa cercana.

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Estadísticamente, la competición actual en la División de Plata es la más igualada desde que se instaurara el sistema que premia la victoria con tres puntos, activado en el curso 1995-1996. Nunca antes se había detectado tanta apretura en las alturas, sin destacados, ni rezagados. Hay trece equipos, que se tocan con los codos, en un pírrico margen de tres puntos. Y tan solo dos victorias separan al líder, el Sporting, del primer equipo de camino al descenso al fútbol semiprofesional, el Lorca.

El primer clasificado, por otra parte, nunca había registrado una puntuación tan baja (11 puntos) en estas 23 temporadas de fútbol, lo que realza ese barniz de igualdad que desprende este año la categoría. A estas alturas, el Levante llevaba el año pasado siete puntos de ventaja al Girona, que ocupaba la decimotercera posición. Aunque más holgura tuvieron el Málaga, en la 2007-2008, con sus 18 puntos en seis partidos. Y el Numancia, en la 1998-1999, con los mismos guarismos. Ambos terminaron subiendo. Porque la Segunda tiende a recompensar a los madrugadores; los equipos que lideraban en la jornada seis subieron en trece temporadas desde aquel citado curso 1995-1996, por nueve en las que no se cumplió esta premisa.

Los equipos que alcanzaron el primer puesto en la semana seis lograron el ascenso en trece campañas desde la 1995-1996

Parafraseando a Paco Herrera antes del derbi, parece especialmente dañino este año el exceso de confianza y el mal de altura. «Si ganamos puede hacer que cojamos aire dentro de la camisa, vayamos hinchados y nos den un palo en el próximo partido», alertó el técnico antes de recibir al Oviedo. Aunque el empate también dejó resaca. Los ejemplos se multiplican en estas seis primeras jornadas. El Rayo, que volvió a ganar este fin de semana tras cuatro jornadas deambulando sin rumbo, se desinfló a raíz de su victoria en el Tartiere. El Cádiz, que se presentaba arrollador no hace mucho, ha perdido músculo en los dos últimos encuentros. Hasta el Oviedo, renacido con el empate en El Molinón y con la victoria ante el Cádiz, naufragó el pasado domingo frente al que partía en la jornada como el farolillo rojo de Segunda.

En ese paisaje de pocos contrastes, el equipo de Paco Herrera se ha encaramado antes de lo esperado en las alturas, agarrando el liderato en dos ocasiones en estas seis jornadas. Ningún otro equipo lo ha hecho. Convive con la crítica y la exigencia del sportinguismo, que todavía no ve un proyecto redondo y que manifiesta una insatisfacción superior a la de la media de la categoría, pero insinuando al mismo tiempo el equipo un margen de crecimiento importante por delante en lo que, en teoría, se presenta como una fase de adaptación para un colectivo totalmente nuevo. Del once que enfrentó al Lorca, de hecho, únicamente Canella, Sergio y Carmona habían tenido participación verdadera la pasada temporada.

En cualquier caso, los datos que determinan el éxito y el fracaso favorecen esa fase de rodaje del proyecto que abandera Paco Herrera, acomodado en el ascenso directo, con solo una derrota en seis partidos. Ese traspiés en Soria, por otra parte, supuso el mayor gatillazo deportivo del Sporting en este arranque porque la inferioridad expuesta por los rojiblancos fue indiscutible. Pero la realidad es que, con la nula cosecha de Los Pajaritos incluida en la despensa, en muy pocas ocasiones a lo largo de la historia el Sporting había respondido tan bien a un descenso de categoría.

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