Barral promete protagonismo

Barral promete protagonismo
Barral, durante una sesión con el equipo gaditano. / LA VOZ DE CÁDIZ

El futbolista gaditano ha acaparado la atención en sus duelos ante el Sporting

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

Contaba David Barral a principios de semana en una radio gaditana que ya había empezado a jugar a su manera el partido del domingo ante el Sporting. «Le he dicho a mi gente de Gijón que se prepare porque vamos a por todas», admitió. Al delantero del Cádiz, descarado dentro y fuera del terreno de juego, le cuesta ocultar el componente especial que rodea a sus reencuentros con el equipo en el que alcanzó sus mayores éxitos como futbolista. Aún hoy luce en su gemelo izquierdo el tatuaje con el escudo del Sporting que se hizo al término de la temporada 2010-2011, después de que el cuadro entrenado por Manolo Preciado alcanzara una permanencia que se complicó al inicio de la segunda vuelta.

Los seis años de Barral como futbolista del Sporting, con más de doscientos partidos oficiales y 55 goles entre 2006 y 2012, quedaron ensombrecidos con su salida rumbo al Orduspor turco. El gaditano había protagonizado en los meses anteriores varios episodios extradeportivos que llevaron incluso al técnico Javier Clemente a prescindir de sus servicios en el último tramo de la temporada, con el equipo rojiblanco peleando hasta la última jornada por la permanencia en Primera.

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Desde su salida de Gijón, David Barral ha vivido experiencias en el fútbol de Emiratos Árabes Unidos y de Chipre, además de Turquía. El gaditano, no obstante, siempre ha encontrado el momento para regresar a España y, de una forma un otra, se ha mantenido en boca del sportinguismo. En sus últimos enfrentamientos al equipo rojiblanco ha tenido un papel protagonista, aunque siempre más cercano al de verdugo que al de héroe.

A la afición rojiblanca no se le olvida el partido del 3 de marzo de 2016 entre el Granada y el Sporting en Los Cármenes. El equipo de Abelardo se desplazaba a la ciudad granadina para afrontar un duelo de vital importancia en la batalla por la permanencia. Los rojiblancos cuajaron un buen partido pese a la fuerte presión ambiental e incluso pudieron adelantarse en el marcador con un disparo desde fuera del área de Mascarell que se estrelló en el larguero. Todo cambió en el minuto 72, solo cuatro minutos después de que Barral, que había llegado al cuadro nazarí en aquel mercado invernal, saltara al terreno de juego.

Barral recibió un balón en el costado derecho, pisó el área sportinguista y se dejó caer de forma teatralizada cuando vio pasar ante sí a Mascarell. Las imágenes de la televisión no dejaban lugar a la duda.

El pasado 19 de noviembre, Barral volvió a cruzarse en el camino del Sporting. Lo hizo de una manera más simbólica que la anterior, aunque no menos dolorosa. Con el equipo entrenado aún por Paco Herrera inmerso en un momento muy complicado -pese a mantenerse en puestos de 'play off', en esa época empezaban a asomar las dudas que acabaron provocando la destitución del técnico catalán-, Barral visitó por primera vez en su carrera El Molinón como visitante. Ocho minutos sobre el césped resultaron suficientes para que el gaditano anotara el último tanto de su equipo en la goleada por 0-3 y levantara los brazos a la grada en señal de disculpa.

Aquel fue, tal vez, el mejor de la temporada para un David Barral que no está encontrando el protagonismo esperado en su primer año en el equipo de su tierra. El gaditano suma cinco goles en 22 partidos de Liga, aunque apenas ha jugado doce de ellos como titular y desde el duelo de la primera vuelta solo ha visto puerta en dos ocasiones. El técnico Álvaro Cervera , no obstante, sí ha confiado en él desde el inicio en las dos últimas jornadas. «Creo que si marco lo celebro, que ya pedí perdón en la primera vuelta. La rabia que llevo dentro me haría celebrarlo si marco«, aseguró Barral en una entrevista reciente. Antes de su tercer reencuentro con el Sporting reclama su papel protagonista de siempre.

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