Fin a la racha rojiblanca en El Molinón

Lora se queja al árbitro por no haber permitido un saque de esquina. / ARIENZA
Lora se queja al árbitro por no haber permitido un saque de esquina. / ARIENZA

Con Baraja en el banquillo, el Sporting solo había logrado victorias como local. La derrota le aleja del sueño del ascenso directo

J. A. G. GIJÓN.

Todas las cábalas han saltado por los aires. El Sporting se queda muy lejos del ascenso directo con una derrota tan dolorosa como inesperada. Ante un rival impredecible, como es el Barcelona B, el Sporting fue un bloque desconocido, descosido por los costados y descompensado por el centro. No fue fiel a su estilo y lo pagó con intereses después de un choque en el que siempre fue a remolque, tanto en el juego como en el resultado.

Se rompe así la racha victoriosa del equipo con Baraja, que completaba en el duelo ante el filial azulgrana una vuelta completa en el banquillo del Sporting. Con el pucelano al frente de la nave, los gijoneses habían sumado todos sus partidos por triunfos en El Molinón. Hasta ahora, el equipo se había mostrado fiable como local, exhibiendo solidez en defensa y pegada en ataque. Ayer, sin embargo, el cuadro rojiblanco estuvo a merced de un adversario que cuando se lo propuso sacó el balón con limpieza, haciendo añicos la presión rojiblanca, tan descompensada como poco efectiva.

La impresión que proyectaba el partido es que el Barcelona B podía hacer mucho daño a la contra como así fue. Tres goles encajados es un dato incuestionable para un equipo que, hasta hace una semana había recibido la misma cantidad en doce partidos anteriores. La última vez que había recibido tantos goles el Sporting fue precisamente en El Molinón ante el Cádiz, que se llevó los tres puntos y puso en la picota a Paco Herrera, destituido dos semanas después tras caer en el Mini Estadi ante el Barça B (el filial y el Zaragoza son los únicos dos equipos que han obtenido los seis puntos ante los rojiblancos).

Tras la derrota en Zaragoza (2-1) y el trapiés ante el filial azulgrana (2-3), el equipo se desinfla y ve pasar el tren del ascenso directo que, a falta de lo que ocurra este fin de semana, parece que tiene ya las paradas fijas en Vallecas y Huesca. Si el Rayo gana al Córdoba, sin ir más lejos, se pondrá con ocho puntos de ventaja a falta de nueve por disputarse. Si no falla, el cuadro dirigido por Míchel podría ser equipo de Primera la próxima jornada.

El Huesca, por su parte, tiene hoy a las 16 horas un duelo transcedental ante el Alcorcón, que se juega sus opciones de ascenso. En el caso de lograr la victoria se quedará muy cerca de amarrar la segunda plaza.

El Sporting tiene por delante todavía tres partidos en los que, en función del resultado que depare el duelo del Alcoraz, tendrá que fijar si apura la última opción del ascenso directo o piensa ya en las eliminatorias de ascenso donde hay varios equipos que aspiran a colarse entre los seis primeros.

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