Una desviación de once metros

Jony marca de penalti en el último entrenamiento de la semana pasada en Mareo antes de que el Sporting pusiera rumbo a Lorca. / ARNALDO GARCÍA
Jony marca de penalti en el último entrenamiento de la semana pasada en Mareo antes de que el Sporting pusiera rumbo a Lorca. / ARNALDO GARCÍA

El equipo rojiblanco, que ha lanzado siete penaltis y fallado cinco, se confirma como el más errático de Segunda desde el punto fatídico

J. BARRIO GIJÓN.

Casi como intuyendo lo que se avecinaba, el entrenamiento del viernes finalizó con un ejercicio para los especialistas del penalti. No se mostraron entonces dubitativos los lanzadores, que enfilaron minutos después la puerta de acceso a los vestuarios de Mareo con un buen regusto. Como en otros tantos simulacros que se han realizado este año. Porque en el ensayo general, el Sporting suele clavar la interpretación. Pero la competición es harina de otro costal para este grupo, encanijado ante los porteros rivales que, contrariamente a la tendencia más lógica, terminan festejando la mayor parte de las veces en esta faceta del fútbol.

Confirman los especialistas del balón que los profesionales de la portería han recuperado terreno en los últimos años, afinando notablemente su técnica y acelerando su respuesta en un duelo que siempre se ha presentado desigual. Cada vez se detienen más penaltis, aunque la ventaja sigue estando en el lanzador por más que el Sporting muestre lo contrario.

No se recuerda una estadística de penaltis tan ruinosa como la que lleva acumulada en este curso el conjunto rojiblanco, que solo ha podido celebrar el 28,57% de las penas máximas que ha ejecutado a lo largo y ancho de estos 27 partidos. Y este no es un mal de ahora. «Les he bromeado a los jugadores diciendo que si nos pitan un penalti prefiero decirle al árbitro, mejor sacamos un córner», comentaba con media sonrisa Paco Herrera por el mes de octubre. Ya mostraba en el desperezamiento de la competición malas maneras el equipo, que entonces contabilizaba tres fallos, dos de ellos en el encuentro frente al Sevilla Atlético, sin que computasen los tres que derivaron en la eliminación copera frente al Numancia.

El equipo se manifiesta claramente desenfocado desde los once metros. Con el lanzamiento de Jony en Lorca, detenido por Dorronsoro, quien había parado otro a Carmona en la primera vuelta, ya son siete penaltis los que ha tirado el Sporting, pero solo dos terminaron en el fondo de la red. Los cinco restantes engordan una negativa estadística que lidera el equipo de Rubén Baraja en la categoría. La repercusión de estos datos en el casillero se traduce en una merma de tres puntos. En Lorca, en un apático encuentro, el partido podría haber quedado visto para sentencia y contra el Zaragoza, en El Molinón, el Sporting habría firmado la igualada. Pero el uruguayo Michael Santos se encasquilló en el minuto 86.

Sin un especialista claro

La inseguridad que experimenta esta situación en los jugadores y en el entrenador se pone de manifiesto en que, a diferencia de otras temporadas, hoy por hoy no hay un especialista claro en el Sporting. Santos, Carmona, Stefan, Castro y Jony han desfilado por el área rival, pero sin demasiada fortuna, aunque los dos primeros consiguieron cantar bingo de esta manera en El Molinón y en el Anxo Carro. Fiel a su carácter, el extremo cangués, el único foco de peligro del Sporting en Lorca y el último eslabón de esta cadena, quiso también cargar sobre sus espaldas la responsabilidad en la ejecución, pero Dorronsoro adivinó el lugar al que corría su zapatazo. Y el contador suma y sigue en negativo.

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