El embrujo de los artilleros asturianos

Quini bromea con el delantero del Sporting Carlos Castro, junto a los vestuarios en Mareo. / P. UCHA
Quini bromea con el delantero del Sporting Carlos Castro, junto a los vestuarios en Mareo. / P. UCHA

La décima gala del Trofeo Quini, en el Bal Hotel de Quintueles, premiará a los máximos goleadores del Principado

IVÁN ÁLVAREZ GIJÓN.

Diecisiete futbolistas asturianos que comparten idilio con la portería adversaria recibirán el premio a su esforzada puntería mañana en el BAL Hotel, escenario un año más de la gala del Trofeo Quini. La décima edición de los galardones otorgados por la Federación de Peñas Sportinguistas y EL COMERCIO distinguirá (19 horas) a los herederos de la voracidad goleadora de 'El Brujo', que con sus conjuros salieron victoriosos en los desafíos a los guardametas la pasada campaña.

Destinatarios de sus abrazos afectuosos, el legendario ariete sportinguista ha visto crecer a varios jóvenes con los que se reencontrará de nuevo gracias a su fidelidad al gol, la esencia de un galardón que encarnan delanteros como Carlos Castro. Tras conquistarlo en categoría cadete, en Liga Nacional y División de Honor Juvenil, el de Ujo culminó su escalada gracias a las cuatro dianas que le convirtieron en el máximo artillero asturiano en Primera el pasado curso.

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«Siempre consideré que son unos premios de gran valor, empezando por la persona que da nombre a los mismos», indica el joven ariete rojiblanco, que este año luchará por elevar sus cifras anotadoras en Segunda, la categoría en la que luchará por repetir premio Pelayo Novo tras un efímero paso por el Cluj rumano. «Cuanto más lejos estoy, más asturiano me siento y siempre es un orgullo recibir un premio en la 'tierrina'», afirma el centrocampista, que espera seguir demostrando su pegada en el Albacete, como realizó Pablo Espina, que la pasada campaña vivió «un año de crecimiento» en el Logroñés.

«Me sorprende porque no soy delantero centro y no me esperaba ser el máximo goleador», confiesa el ovetense, que puso su firma a once dianas. Ante la presencia de matadores del área como Cervero, cree que este año será «más difícil» conservar una hegemonía anotadora iniciada en 2016 con la camiseta del Lealtad, el club al que se ha incorporado esta temporada Fassani tras una sobresaliente campaña en Tercera con el Condal. Los noreñenses disfrutaron de su facilidad para enviar el balón a la red, que lució en 31 ocasiones para llevarse a su casa un premio que acarició en edad cadete.

«Subí a jugar con el juvenil para ayudar a intentar evitar el descenso y me adelantaron al final», recuerda sobre su etapa de formación en el Navarro el delantero nacido en Uruguay, pero asturiano de adopción. Con pasado en Mareo, reconoce su ilusión al recibir el premio de manos de Quini, al que admira como «jugador y por lo que representa fuera del campo».

Tras «hacer ruido en Tercera», regresa a Segunda B, la categoría en la que ha irrumpido con fuerza esta campaña el sportinguista Bertín. El avilesino serpenteó con el balón en el área como su idolatrado Messi para firmar en la jornada inaugural el triunfo del filial rojiblanco, con el que ya ha vivido su bautismo goleador en El Molinón y sigue mostrando la habilidad en los últimos metros que le permitió celebrar 17 goles el pasado curso en División de Honor juvenil.

Una cifra que le otorga un trofeo que había estado cerca de conquistar en categoría infantil con el Avilés y considera «especial para un sportinguista». El galardón que recibirá mañana supondrá el broche a una temporada excelente para Álex Toquero, que en su primera campaña en Mareo contribuyó al título liguero en Liga Nacional con 32 muescas en su culata. «Ser el máximo goleador también era un objetivo que me puse a principio de temporada y tuve suerte de conseguirlo», confiesa el atacante rojiblanco, rebautizado futbolísticamente con el apellido del veterano jugador del Zaragoza por su antigua forma de festejar los tantos y su admiración por el tesón que derrocha sobre el césped.

Tras firmar 84 goles en las dos últimas temporadas, este año mide su progresión en División de Honor, la competición en la que Iván Conceiçao ha completado su póquer de trofeos. Vencedor en alevines, infantiles y cadetes, ha engrosado su laureado historial de artillero con otro galardón. «Todo el equipo que quiera estar arriba necesita gente que cumpla en su parcela. Igual que los porteros tienen que intentar pararlas todas, yo tengo que meter las que tenga», indica autoexigente el ariete oviedista. El joven de El Berrón, que creció con Cervero y Michu como referentes y ayer impulsó a su equipo al liderato, reconoce su gusto por «ese estilo de delantero que aparte de bregar con los centrales se mueve fuera del área y cae a banda, como Luis Suárez».

Pegada asturiana en Lezama

A las puertas del ascenso también se quedó Ramón Somolinos, que con sus 38 goles impulsó al Asunción a la parte alta de la tabla en la campaña de su estreno en primera juvenil. «El final fue un poco amargo por estar tan cerca, pero fue muy buena temporada», recuerda el gijonés, que de la mano del Colunga ha dado el salto a Tercera, la categoría a la que aspira el Unión Comercial. «Siempre es el objetivo, estar arriba con el equipo y a nivel individual estarlo en la tabla de goleadores», sostiene Pelayo, que recibirá el trofeo Quini en regional preferente gracias a sus 27 dianas, las mismas que firmó Ramón. «Nunca había conseguido meter tantos goles una temporada, en muchos casos por las lesiones. Este premio significa mucho, solo que lleve el nombre de un deportista como Quini ya es un orgullo», sostiene el atacante del Ribadesella, con una felicidad y admiración a 'El Brujo' que también confiesa Diego, autor de 23 tantos que condujeron al Boal una trabajada permanencia en primera regional.

«Ya desde niño, asocié pronto el balón a lo que quería ser. Mi sueño era jugar como delantero y mi pasión marcar goles», recuerda el actual jugador del Luarca sobre una pasión infantil presente en los sportinguistas Vicente Carreño y Álex García Oyón. El primero es el benjamín de los premiados con once años, ya que la pasada temporada lideró la tabla de artilleros en primera alevín con 53 gritos de gol. Mientras se forma en Mareo con Scepovic como referente, espera «con mucha ilusión» un reconocimiento que será doble en el caso de su compañero de club Álex García.

Con 62 dianas, nadie fue más prolífico que él en la cantera rojiblanca y por eso agregará el Quini Sporting a su galardón de primera infantil. «Hicimos una temporada perfecta todo el equipo. Cuando meto un gol tengo confianza y voy a por más, si no fuera por mis compañeros no habría metido tantos», señala el sportinguista, presente ya en la gala de 2015 como Javi Cueto. El oviedista recogerá su segundo premio al dejar su sello en 59 tantos en primera cadete y promete «intentar ganar más». Tras «muchos años peleando por él» lo recibirá por su acierto en primera regional Cristian Castro, exponente de la mezcla de categorías que engloba este galardón, crisol de generaciones seducidas por el embrujo del gol que encarna quien le da nombre.

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