«Vamos a hacer algo grande»

La cola alcanzaba la zona sur de El Molinón en el momento en el que se abrieron las taquillas del estadio. / FOTOS DE ARNALDO GARCÍA
La cola alcanzaba la zona sur de El Molinón en el momento en el que se abrieron las taquillas del estadio. / FOTOS DE ARNALDO GARCÍA

La 'Mareona' agota las entradas para la cita de Valladolid en menos de cuatro horas

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

El sportinguismo ha comenzado a jugar el trascendental partido ante el Valladolid mucho antes de que el balón eche a rodar. Más de trescientos aficionados rojiblancos hicieron cola desde primera hora de la mañana de ayer en los aledaños de El Molinón para adquirir una de las 550 entradas puestas a la venta por el Sporting para la cita del Nuevo José Zorrilla. Cuando las taquillas abrieron a las 17 horas, la fila llegaba hasta más allá de la puerta catorce, en la zona sur del estadio. «Vamos a hacer algo grande», afirmaba José Antonio Barroso 'Pintoria', el primero de los sportinguistas que logró hacerse con una localidad.

La espera junto a las taquillas de El Molinón transcurrió de forma animada. A Pintoria, que llegó a las seis de la tarde del lunes, se le unió poco después un grupo de jóvenes de La Calzada organizado en dos turnos. «Al principio estuvimos haciendo tertulia futbolera y luego, sobre las dos de la mañana, pasamos a las actividades lúdicas, como el parchís», explicaba Alejandro González, uno de sus componentes.

La noche permitió incluso que algunos sportinguistas se animaran a jugar un partido de fútbol junto a El Molinón. «Después dormimos lo que pudimos, pero empezó a llover y eso fue lo peor. De cuatro a seis de la mañana pasamos bastante frío», afirmaba Alejandro.

Fueron alrededor de cincuenta los aficionados que pasaron la noche en El Molinón para asegurarse su presencia en el José Zorrilla. En torno a las tres de la mañana, la cola fue cogiendo volumen hasta llegar a la zona sur. La mayoría de seguidores acudieron provistos de bocadillos y bebidas, conscientes de la larga esperaba que aún quedaba por delante hasta la apertura de las taquillas. Los más jóvenes, en plena época de exámenes, aprovecharon incluso para sacar los apuntes y estudiar un rato.

Las taquillas permanecieron abiertas hasta pasadas las 20.50 horas para atender toda la demanda y agotar las entradas. El protocolo de seguridad para la venta de las mismas -con identificación de los compradores y entrega de un resguardo para el desplazamiento en autocar, que correrá a cargo el club- ralentizó el proceso. El popular 'Pintoria' no tuvo que esperar hasta tan tarde para abandonar El Molinón con sus preciadas localidades. Minutos después de las cinco, el precursor de la cola era ovacionado por el resto de aficionados a medida que se alejaba con el papel en la mano. «Tengo buenas sensaciones. Un sportinguista nunca se rinde ni se apea del barco, ¡nunca!», añadía. El ansiado 'play off' ya está en marcha.

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