Michael Santos: «Mi próximo gol será para Quini; se lo merece porque era igual con todos»

Michael Santos: «Mi próximo gol será para Quini; se lo merece porque era igual con todos»
El uruguayo Michael Santos, ayer, posa con unos guantes de boxeo, una de sus grandes pasiones, en el césped del número 1 de Mareo tras la comida del equipo. / ARNALDO GARCÍA
Michael Santos, máximo goleador del Sporting

«Mi infancia resultó complicada y pasamos necesidades. Fue tan luchada que no me acuerdo de mucho»

Javier Barrio
JAVIER BARRIOGijón

Unos siete meses antes de la primera retirada de 'Air Jordan', depresivo por el fallecimiento de su padre, Michael Santos (Montevideo, 1993) nacía en Uruguay. Su progenitor, un baloncestista del país charrúa, le bautizó con el nombre del mejor jugador de la historia de la canasta. Pero el destino de aquel niño, acelerado y guerrero, estaba enfocado a reventar porterías. Trece goles, representados por otros tantos balones con los que posa sonriente para EL COMERCIO, suma este explosivo delantero que ha encandilado a El Molinón, deseoso por honrar el domingo a 'El Brujo' engordando su cuenta con alguno más. «Cuando vine, si le soy sincero, no conocía a Quini. Mi representante me dijo que había sido siete veces 'pichichi' y que era una leyenda en España. Pero ya cuando marqué algún gol de cabeza este año, a Quini le encantaba. Le gustaba mucho. Siempre venía y me abrazaba. ¡O me pegaba cachetadas! (Sonríe mientras hace el gesto). Se partía. Ha dejado mucho cariño y tristeza en el vestuario. Espero hacer un gol. Será para él. Se lo merece. Con todo el mundo era el mismo».

-Ya no hay asientos libres para ver en directo el domingo al Sporting.

-Va ser un partido complicado. La Cultural viene de ganar y juega muy bien. Esperamos el apoyo de El Molinón, con cerca de 30.000 personas. Va a ser muy lindo. Nadie quiere perderse este partido. Encima, el primero en El Molinón Enrique Castro Quini. Va a ser impresionante poder jugar y pelear duro por homenajearle. Espero que pueda ser de la partida inicial.

-¿De dónde viene el gen uruguayo?

-En Uruguay se pasa mucha necesidad. El jugador de fútbol se aferra a luchar, a buscar una oportunidad y tratar de aprovecharla para salir de allí o estar en una situación económica mejor. Todo eso se traduce en lucha y entrega al límite. No dar ninguna pelota por perdida nunca.

-Un país tan pequeño y tan grande con el balón, ¿no?

-Tenemos muchísimos jugadores buenos. Además de guerrear, también hay gente de calidad y técnica.

-¿Cómo fue su infancia?

-Muy complicada. Mi mamá, Magela, se separó de mi padre cuando yo tenía dos años. Tiempo después ella se juntó con el papá de mis hermanos, que siempre me apoyó y estuvo conmigo. Se llamaba Javier. Falleció hace un par de años. Mi mamá y él fueron dos pilares para que saliéramos adelante. Muchas veces pasamos necesidades. Teníamos que ir al monte, ¿oíste? Para cortar leña y venderla para comer. Mi mamá hacía empanadas. Yo salía con mi otro hermano, casa por casa, para venderlas. Así nos sosteníamos. Fue una infancia muy dura, pero ahora estoy acá. Luchándola.

-¿Y su casa?

-Algo así no se ve mucho acá. Era de madera, con el techo de chapa, en Pando, la ciudad donde crecimos. Nos criamos en los 'ranchos', como se dice allá. Ahora trataré de cumplir el sueño de mi mamá comprándole una casa.

-¿Y cómo es Pando?

-Una ciudad pequeña, pero linda. Nosotros vivimos en un sitio que se llama Barrio Estadio. Se le dice así porque allí está el Estadio Municipal de Pando. Es bastante peligroso (sonríe), pero como nos criamos allí toda la vida, para nosotros no es tan peligroso como para alguien que vaya de fuera. Lo normal de pequeño era llegar con algún arañazo que otro a casa (risas), pero sin más. Todos nos conocemos de siempre. No hay problema.

-¿Recuerda su primer balón?

-¿De chico? No, no lo recuerdo. Recuerdo muy poco de mi infancia, la verdad. No sé si será porque fue tan luchada que no me acuerdo de mucho.

-¿Eso le produce orgullo?

-Allá, el jugador de fútbol, como ya le comenté, se aferra a muchas cosas. Lo que he hecho ha sido lucharla desde abajo, sin que nadie me regalase nada y con el apoyo de unas pocas personas. Después he ido solito hacia delante.

-¿Y se acuerda de su primer campo de fútbol?

-Claro. Sigue jugando allí el Wander de Pando.

-¿Era de hierba?

-(Risas). ¡Qué hierba! Aquello era tierra, tierra.

-¿Juega por su hijo?

-Sí. A ningún padre le gustaría que su hijo pasara la necesidad que él pasó. Se llama Valentino y tiene seis años. Es zurdito. Ya arrancó con el fútbol (sonríe). Es el pilar que tengo para no 'bajonearme' y seguir tirando hacia delante. También, lógicamente, me encanta el fútbol y jugar. Desde chico lo he sentido así.

-Tenía de ídolo a Álvaro Recoba.

-Cuando el 'Chino' estaba en el Inter. Me gustaba mucho cómo jugaba y le pegaba al balón. Ahora sigo mucho a los grandes: Suárez, Cavani... me gustaba mucho Forlán.

-Con Suárez le sacan parecido, ¿no?

-Me lo han dicho, ¡pero él está en el Barcelona! Es muy buena gente. Lo conocí en un partido que jugaba el Málaga contra el Barça. Justo no jugó aquel día, pero me lo presentó el 'Chory' (Castro), que tenía amistad con él. Es muy buena gente.

-¿Usted siempre tuvo tan mala leche?

-Allá mala leche se le dice a la gente que pega a alguien sin razón...

-Me refiero al nervio y el carácter que expresa en el campo.

-Eso es desde chico. Soy muy nervioso. A veces, me cuesta tranquilizarme. Por eso le doy duro (risas).

-¿Por eso se metió al boxeo?

-Estuve practicando seis meses nada más para calmarme un poco. En ese momento estaba en una situación en la que podía salir para otro equipo. Me ponía muy nervioso. Me recomendaron ir a boxeo para sacar la energía que me quedaba. Hice seis meses y me sirvió para descargarme.

-¿Y le gustaba?

-Sí. Es uno de mis hobbies, pero acá no lo puedo practicar (sonríe).

-¿De aquello le quedó el uso de un protector bucal en los partidos?

-Juego con él por si me sacan algún diente (sonríe). Algún codo o algo, ¿oíste?

-Usted recibe mucho en los partidos, pero también da, ¿no?

-Empiezo a dar cuando me dan. Si no, no. Es el tema del fútbol. El defensa tiene que defender y el delantero, que atacar. Y siempre habrá algún cruce. Mientras que yo salga ganando, mejor.

-Le ha tirado el rojiblanco desde siempre...

-La camiseta del River de Uruguay es rojiblanca. Igual que la del Sporting. Desde los quince años es la que utilizo. Y ahora también. Prácticamente toda la vida.

-A usted no le gusta perder a nada, ¿no?

-En Uruguay decimos que no nos gusta perder ni a la 'bolita'. ¿Cómo dicen acá? ¿A las canicas? Pues eso. No me gusta perder ni a la 'PlayStation'. Para mí era muy difícil de niño cuando perdía. Me ponía a llorar de rabia. Ahora es un poco parecido. Perdemos un partido, llego a casa y 'rabeo', pero después, con los días, ya se me pasa.

-¿Se marca como objetivo llegar a los veinte goles?

-Eso me lo guardo para mí (risas). Me voy acercando a lo que quiero. Estoy contento y haciendo lo que el míster me pide. El delantero vive del gol y espero seguir así.

-¿Nota una conexión especial con El Molinón?

-Venía de un año difícil. No terminé de adaptarme al Málaga. No sé si fue por falta de continuidad o qué. Llegué a Gijón y la verdad que caí muy bien en la plantilla y en El Molinón. La gente me ha ovacionado varios partidos y eso me emociona mucho. Uno no se imagina que, en otro país, la gente pueda hacerle ese reconocimiento.

-¿Cuántas veces le han gritado 'uruguayo' para ovacionarle?

-En Europa es la primera vez. En Uruguay, sí, pero River es un 'cuadro' chico y no hay tanta gente viendo sus partidos como en El Molinón. Pero que veintipico mil personas lo hagan, es la primera vez que me pasa. Emociona mucho.

-¿Su madre ha podido verlo?

-Sí. Estuvo acá desde el partido de Córdoba hasta el de Osasuna. Los vio todos en El Molinón. Le gustó mucho. Nunca se había imaginado un estadio así.

-¿Cuántas veces le preguntan al día si el próximo año va a seguir?

-Muchas veces, sobre todo en redes sociales. Esperemos acabar bien la temporada consiguiendo el objetivo y que a partir de ahí empiecen las negociaciones.

-¿Usted quiere seguir?

-Me gusta Gijón. Me he adaptado bastante bien. Si se llega a un acuerdo, me gustaría seguir, sí.

-Pero habría que ascender...

-Ahí está el tema y se podrán abrir las negociaciones.

-¿Le quita el sueño volver a la selección?

-Nunca reniego de volver a ella. Me gustaría mucho. Que un jugador en Europa haga las cosas bien, creo que influye mucho en la citación. No sé para este año, porque parece que el plantel está hecho, pero para los siguientes me tengo fe.

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