La corrección de Miguel Torrecilla

La corrección de Miguel Torrecilla

El director deportivo inició una vuelta de tuerca en diciembre que ha levantado al Sporting

Javier Barrio
JAVIER BARRIOGijón

Llamó satisfactoriamente la atención desde el principio la seguridad con la que se movía Miguel Torrecilla (Salamanca, 1969) en el mercado. A diferencia de Nico Rodríguez, su predecesor en la dirección deportiva del Sporting, hasta producía vértigo en las entrañas del club la claridad con la que incidía por algunos futbolistas, como el italiano Federico Barba, un desconocido en el fútbol español por el que solicitó al consejo desembolsar el pasado verano 1,75 millones de euros -más 250.000 en función del cumplimiento de ciertos objetivos-. «Es una persona muy sería y conocedora del mercado», le ponderó en su día Monchi.

Con mucho todavía por recorrer, el remonte del Sporting no se puede explicar sin la figura de este ejecutivo salmantino, de 48 años, de conversación fluida y porte sobrio, estudioso del mercado, pero también muy interesado en la comunicación. La corrección que efectuó entre diciembre y febrero ha enriquecido a un proyecto que prometía en su origen, pero que se desvaneció en los últimos meses del pasado año, sobre todo tras el derrumbe que manifestó el equipo en el tramo de partidos que tuvo que sobrevivir a las lesiones de Sergio y Bergantiños.

Esa fue una de las primeras carencias que detectó en su proyecto: proveer a la plantilla de otro mediocentro que no hiciera tan traumática la baja de uno de los dos anteriores. También le había quedado en el tintero la incorporación de un extremo para la banda izquierda, una de las peticiones de cabecera de Paco Herrera. En el encarecido mercado del verano, sin embargo, no encontró una respuesta convincente, optando por esperar hasta la ventana de invierno.

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De todas, posiblemente su decisión más dura, compleja y arriesgada fue la que adoptó el pasado 11 de diciembre, con la destitución de Herrera, un técnico curtido, y el fichaje de Rubén Baraja. Muchos sportinguistas torcieron el morro con la incorporación del exfutbolista del Valencia, al que precedían una temporada sin demasiado lustre en Elche y una muy breve en Vallecas. «Siempre ha sido un director deportivo de apuestas. Algunas arriesgadas, pero firmes y estudiadas», confirman desde Vigo. El contrato que cerró en diciembre con Manuel García Quilón, agente de Baraja, lo refrenda. Una temporada y media. Hasta 2019.

Aquel relevo se amplió a una serie de movimientos y rectificaciones que propiciaron la obligada (por la naturaleza del objetivo) madurez de un proyecto jovencísimo. Porque trece de los dieciséis fichajes que se realizaron el curso anterior, incluidos los cedidos Moi Gómez y Babin, que tienen complicado su regreso, salieron de la plantilla, que cuenta con doce nuevas incorporaciones, sin contar ya a Scepovic y Xandao, con apenas media temporada en el Sporting. Son los dos lunares del director deportivo junto al colombiano Juan Quintero y Álex López, que llegó a petición de Herrera y que, tras una complicada lesión en la espalda, va camino de pasar un año en blanco.

El director deportivo, que detectó las mismas necesidades con el preparador catalán y con Baraja, estimuló el efecto del cambio en el banquillo con la llegada del canario Hernán Santana, Nano Mesa, Guitián y, sobre todo, Jony. Un futbolista diferencial e identificado. Un jugador que ha dado una dirección al ataque del Sporting, perfectamente atornillado por el orden y el tremendo curro táctico que ha traído Baraja. La vuelta de tuerca se completó rectificando con dos de sus apuestas más sonoras. Scepovic y Xandao, con dos fichas muy pesadas, se marcharon liberando dinero como para completar con armonía esta serie de retoques. También Rachid y Moi Gómez, aunque estos ya estaban en anteriores plantillas.

A la espera del final

El desenlace de la temporada, que se encuentra en un momento decisivo, condicionará la lectura del proyecto y del trabajo del director deportivo, que, entre otras cosas, tiene entre ceja y ceja la continuidad del cangués. Pero por ahora en su cuenta hay más aciertos que errores, más allá del debate sobre el producto de Mareo, que no es exclusivo de este año. Del once tipo, siete futbolistas han llegado este año entre el mercado de verano y el de invierno: Barba (2.505 minutos), Álex Pérez (2.445), Santos (2.261), Bergantiños (2.158), Rubén García (2.130), Calavera (1.951) y Jony (842). Los siete están situados entre los jugadores que más minutos acumulan de toda la plantilla, con jugadores de gran ascendiente como el gallego, contra la tendencia de la pasada campaña. Solo Cop, Amorebieta y Lillo superaron entonces los dos mil minutos en treinta y ocho jornadas.

Fuera de ese grupo, Hernán Santana se ha expresado como un complemento muy interesante. A sus 23 años, Nano Mesa es un talento por explotar y que ha sorprendido notablemente por su capacidad y las posibilidades que se le intuyen, relegado a un segundo plano de momento por los bestiales números de Santos. Y Alberto Guitián, quizá la llegada que más dudas generaba en el consejo por el momento creciente de futbolistas del filial como Cristian Salvador, ha rayado el notable en los dos últimos partidos. Todo, bajo la batuta de Baraja, ha devuelto al Sporting a las alturas.

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