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Sporting | Gobernar al rey del empate

Moi Gómez busca el pase durante el último entrenamiento de la semana, presionado por Sergio y con Borja Viguera a su espalda./ARNALDO GARCÍA
Moi Gómez busca el pase durante el último entrenamiento de la semana, presionado por Sergio y con Borja Viguera a su espalda. / ARNALDO GARCÍA

Los rojiblancos, que encadenan cinco jornadas sin derrotas, buscan otra victoria ante el Reus, enrocado en las tablas | Herrera estudia renovar la banda izquierda o dar continuidad a Borja Viguera a la espalda de Michael Santos

JAVIER BARRIO GIJÓN.

El Reus, anfitrión del Sporting esta noche, deriva sus partidos desde el año pasado hacia un páramo futbolístico. Un terreno yermo, donde la pegada de los delanteros rivales se marchita y las victorias de los oponentes escasean, enredadas en un proyecto de modesta naturaleza, pero bien engrasado para la categoría, sólido, lo que le permite subsistir en una zona de confort. Si el año pasado su portería se confirmó como un muro de contención, un ejemplo de resistencia numantina -fue el equipo menos goleado de Segunda, con una tasa bajísima de 29 tantos-, el Reus se ha entregado de pies y manos este curso al mismo guión, añadiendo otra particularidad a su carta de presentación: es el equipo que más empates añade a la estadística de toda la categoría. Ya lleva siete en doce partidos. La moneda le cae casi siempre de canto.

Con este panorama, el Sporting aparca hoy en Reus, como un invitado poco llamativo en una atmósfera incendiada por la política, ansioso por encadenar la sexta jornada consecutiva sin hincar la rodilla, en su ejercicio más excelso de este despertar de la temporada. La solvencia monopoliza el luminoso paisaje de este grupo, que suma once puntos sobre quince posibles en este tramo del calendario, lo que le ha permitido escaparse ligeramente en las alturas con el Lugo, Granada -segundo y empatado a puntos con los rojiblancos y, desde ayer, con el Numancia- y Osasuna.

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Fluye con resultados la estadística del proyecto que lidera Paco Herrera, que no quiere perder comba en el domicilio de un equipo enrocado en sus empates, con miedo a perder, y que valora como la vida cada punto que se pone en juego cada fin de semana. La noche, además, ofrece como añadido a la entrada el reencuentro del técnico barcelonés con Aritz López Garai, exfutbolista del Sporting y pupilo suyo en el Castellón y el Celta. Profesor y alumno ya se reunieron en el Estadi Municipal de Reus en la eliminatoria de Copa del Rey, resuelta con la espontaneidad de Nacho Méndez y por un rival mellado desde el punto de penalti, en un apañado partido de los catalanes, que expresaron su fútbol, que bebe de La Masía, aunque para sobrevivir tiene que pelotear con menos alegría y apretarse más el cinturón.

Frente a un rival tan equilibrado y de poco exceso, Herrera volverá a meterse en su laboratorio para alumbrar un planteamiento que anuncia continuidad, pero también el matiz de todos los fines de semana. El patrón del técnico catalán se dibuja sobre una estructura fija, con los dos centrales y Calavera, y los dos pivotes, sin discusión. Amarrado a la estabilidad que proporcionan estos futbolistas, el entrenador acelera o calcula atendiendo a las singularidades de la cita. En cualquier caso, la situación de Santos no admite discusión hoy por hoy. Agitador en los dos últimos encuentros, el uruguayo se ha agarrado a la posición de '9' a base de mazazos. Luego, todos los compañeros que bullen a su alrededor, están abiertos a modificaciones.

La gran novedad, sin embargo, podría llegar desde el lateral izquierdo. Ha mostrado su satisfacción Paco Herrera por el curro de Isma López, quien parece haberle cogido la delantera a Canella con sus últimas titularidades, aunque el lavianés está y aguanta en el pulso para Reus. Cavila el técnico protegerse un poco más en la banda izquierda, soltando los caballos con Rubén García, pero reduciendo el aire a su espalda, que respira y del que se alimenta el veloz Querol. Por aquí daría el entrenador cuartel a Viguera, encargado de dar carrete al balón hacia el ataque y conectar con el doble pivote, a la nuca del polvorilla Michael Santos.

Una segunda variante en estudio pasaría por la asociación de Isma López y Canella al mismo tiempo, con el navarro lanzado por delante del lavianés y Rubén García incrustado en el enganche. No es una posición que extrañe al valenciano -más bien al contrario-, que ha pasado por los tres puestos que ve el delantero con el retrovisor. Con esta alternativa sería descabalgado Borja Viguera, titular en el triunfo frente al Almería. Con todos incluidos, la lista no arrojó novedades y se levantó sobre los diecinueve futbolistas disponibles, sin los canteranos, fatigados por la competición del miércoles, ni los tres lesionados -Xandao, Lora y Álex López-, aunque con Rachid, valorado por Herrera para comenzar a respirar la competición.

Al cruce de este Sporting saldrá el Reus de López Garai, meritorio en su tarea de dar continuidad a la propuesta de Natxo González, ahora en el Zaragoza, que desembocó en la anterior temporada en una cómoda y estimable permanencia. Parece un calco de su hermano mayor este proyecto, con gusto por el control del balón y la organización defensiva, y que tiene en el portugués Gus Ledes un futbolista determinante. El mediocentro, que pasó por los filiales del Barcelona y del Celta, suma ya cuatro goles para la causa del Reus, impulsado por un peligroso disparo desde larga distancia. Es una luz en un equipo de grises, que echa de menos más clarividencia en los últimos metros y que tiene el puñal de Álex Menéndez en el lateral izquierdo.

Con Máyor y el exrojiblanco Lekic lesionados, Édgar Hernández, más atascado en la definición, será la punta de lanza de los catalanes, que solo han celebrado nueve goles. Diecisiete son los que lleva ya el Sporting, que pretende meter la sexta en los dominios del rey del empate antes de recogerse dos jornadas en El Molinón para seguir dando lustre a su candidatura.

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