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Sporting | «Herrera siempre tiene un 'as' en la manga»

Aritz López Garai, durante un entrenamiento con el Reus./CLUB DE FÚTBOL REUS DEPORTIU
Aritz López Garai, durante un entrenamiento con el Reus. / CLUB DE FÚTBOL REUS DEPORTIU

«Cuando coincidí como jugador con Sandoval en Gijón, él vivió una situación difícil, aunque yo habría actuado de otra forma» Aritz López Garai Entrenador del Reus y exfutbolista del Sporting

JAVIER BARRIOGIJÓN.

«Para el balón era mayor y ahora, para entrenador, muy joven», contrapone con una carcajada Aritz López Garai (Baracaldo, 1980). Directo al grano, como siempre. En Reus, donde se retiró de la acción hace unos meses y desde donde atiende a EL COMERCIO, ha agarrado su primer proyecto como técnico profesional, saliendo al cruce el sábado del Sporting de su querido Paco Herrera, al que felicitó por vídeo el viernes. «Ángel (Rodríguez) me pidió una grabación por los 500 partidos del míster y yo, encantado. Le dije que el 500 lo iba a ganar, pero que en el 501 lo iba a tener más complicado», suelta con otra risa.

-¿Por qué entrenador?

-Cuando uno se hace mayor y tiene la inquietud del fútbol, debe tirar hacia un lado o hacia otro. Desde hace dos temporadas yo ya veía los partidos desde un aspecto más táctico. La vocación de ser entrenador me fue picando y, cuando terminó el último curso, el club buscaba un técnico. No llenaban las opciones que había y me lo plantearon a mí. Acepté.

-¿Y cuál es su plan ahora?

-Hacer camino poco a poco en este mundo tan difícil. Tengo que empezar por hacer una buena temporada y que los jugadores estén contentos conmigo y crean en lo que les digo. ¿El plan? Hasta donde llegue el Aritz entrenador.

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-Se lo ha jugado a una carta arriesgada. Una mala temporada puede marcar mucho a un técnico joven.

-Está claro, pero una oportunidad así hay que agarrarla, sin pensar en las consecuencias. Soy un tío echado 'palante'. Solo pienso en entrenar, preparar buenos entrenamientos y proponer una buena idea futbolística. Y lograr que los chicos crean en sí mismos. Me siento un privilegiado.

-El Luis Aragonés que se acostó jugador y se despertó entrenador comenzó a tratar a sus excompañeros de usted. ¿Ha cambiado su trato con los jugadores?

-La única duda que pude tener fue con los que habían sido mis compañeros. Los nuevos, al final, no me conocían. Pero en la primera charla que mantuve con ellos dejé claro que el Aritz futbolista se había terminado. Habíamos vivido cosas maravillosas juntos en el campo, pero desde ya iba a ser su entrenador. Les dije que la línea entre perder el respeto, confundirse o tener un confianza excesiva la tendrían que marcar ellos. Si tenía que hacerlo yo, iba a ser más desagradable. Pero se han comportado como auténticos profesionales.

-¿Y es posible mantener la amistad con ellos?

-Lo de quedar a cenar o a tomar algo se corta, por supuesto. Entiendo que, por ejemplo, no es agradable para un jugador que no está participando enterarse de que el entrenador queda a cenar con otro futbolista que está jugando en su puesto. La amistad queda siempre, sobre todo cuando nos desvinculemos, pero ahora está aparcada. Lo han entendido.

-¿Cómo está el clima en Reus?

-No hay ningún problema. El día a día es muy tranquilo. El otro día vino el Valladolid y fue recibido de manera sensacional. En el partido no hubo tintes políticos. Al Sporting se le espera con muchas ganas. Es un equipo histórico, que cae bien y que tiene una masa social muy grande. Para el Reus es un placer que venga el Sporting. No sé qué pasará en Barcelona, pero aquí no hay nada.

-¿Saca alguna lectura para el presente de lo que le sucedió en Gijón?

-Creo que todos nos equivocamos. Fue una etapa que inicié con mucha ilusión y protagonismo. El míster de entonces (José Ramón Sandoval) apostó ciegamente por mí, pero quizá yo asumí demasiado ese liderazgo sin haber sido nadie en el club. A veces digo las cosas muy claras y hubo algunas que no sentaron bien. También creo que la gente que se sintió ofendida no tuvo freno conmigo y, en ese sentido, no soy una persona que me eche para atrás si creo que tengo la razón. Todos pudimos poner más de nuestra parte, yo el primero. La lectura que hago es que siempre que creas que tienes la razón puedes defenderla, pero que también hay otra versión que escuchar.

-¿El entrenador tiene que ser un pacificador en una situación así?

-Él se encontró en una situación complicada. Tenía fe en mí, pero creo que hubo factores externos con los que se dejó influenciar más de la cuenta. No me gustaría verme en esa situación como técnico. Era difícil, pero estoy seguro de que habría actuado de forma diferente.

-¿Ha vuelto a hablar con Sandoval?

-Hablé con Nacho (Sancho) e Ismael (Martínez) en el Reus-Rayo del año pasado. A Sandoval le vi pasar cuando yo estaba atendiendo a un periodista. Creo que me saludó. No recuerdo bien.

-Álex Menéndez y Lekic. Ha fichado por lo conocido...

-Fueron dos compañeros que tuve en Gijón y estuvieron en ese vestuario. Eso deja a las claras que no soy rencoroso, ni tengo mal fondo. Los conozco muy bien. Son muy buenos profesionales. Álex venía de una experiencia negativa en el Girona, pero confío en su potencial. Puede darnos mucho. Dejan es un delantero diferente. Llegó el último día y le costó coger la forma. Tuvo en Almería una pequeña distensión y será duda. No sé si llegará, pero vamos a intentarlo. Si está en forma, es diferencial.

-¿Qué le sugiere el Sporting de Paco Herrera?

-Mucha solidez. Se empieza a parecer a lo que quiere Paco, que basa todo en la solidez defensiva. Quiere que el equipo sea muy solidario en ayudas porque luego consigue que termine jugando bien. Todo eso necesita un proceso. No es fácil adaptarse a la exigencia defensiva que él pretende, pero cuando el equipo lo asimila... ofensivamente deja mucha libertad al jugador. El Sporting está en esa fase final de adaptación. Los resultados están llegando. Sé que la gente exige más juego, pero, si dan tiempo a Paco, el equipo estará arriba. Será un candidato seguro a ascender.

-¿Qué es jugar bien en Segunda?

-Saber a qué jugar. El Sporting está haciendo a la perfección lo que quiere Paco. Ahora mismo no es un equipo que domine la posesión. Con el tiempo lo será, pero seguramente el míster no quiera eso todavía y sí asentar unas bases a nivel defensivo.

-¿Y en qué punto está el Reus?

-Hasta ahora solo hemos sufrido dos derrotas y eso quiere decir que siempre estamos dentro de los partidos. Nuestra idea es que el encuentro del sábado sea muy parecido a lo que se vio en Copa, pero con un resultado diferente. Vamos a intentar, dentro de nuestras posibilidades, llevar el peso del partido, sabiendo, claro está, a quién tenemos delante. Si tenemos dos o tres errores en la salida de balón con el Sporting, nos podrá perdonar uno, pero nos penalizará dos. No necesita mucho para hacer gol.

-¿Santos o Stefan?

-Creo que la primera idea de Paco era jugar con los dos, pero ha ido modificándola. Santos es un delantero que da mucho al Sporting. Es muy rápido, versátil y se mueve bien. A Stefan no le voy a descubrir. Con confianza es un delantero diferencial y volverá a serlo. Paco lo sabe.

-El sábado juega con algo de ventaja sobre Paco Herrera...

-Lo conozco de 'pe' a 'pa'. Le tuve en Castellón y en Vigo, pero siempre tiene un 'as' en la manga. Le gusta sorprender, aunque supongo que dará continuidad a lo que funciona.

-¿Deja la puerta abierta al Sporting?

-Al Sporting y a todo el mundo. Las personas vamos pasando, pero el club sigue. ¿A quién no le gustaría entrenar al Sporting en el futuro?

-¿Le ve en Primera?

-Para mí es el candidato máximo a subir. Tiene buenos jugadores y, sino el mejor entrenador de la categoría, uno de los mejores, además de una una afición brutal y que gana puntos.

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