«Fue una historia maravillosa de Gijón que nadie puede enturbiar»

Vicente Álvarez Areces, en el parque de Isabel Católica. / JORGE PETEIRO
Vicente Álvarez Areces, en el parque de Isabel Católica. / JORGE PETEIRO

«Hay gente que ha querido reescribir la historia con falsedades. Fernández acudió a la subasta y se hizo con el paquete mayoritario, no se las cedió el Ayuntamiento» Vicente Álvarez Areces Alcalde de Gijón cuando el Sporting se transformó en SAD

JOSÉ ÁNGEL GARCÍA GIJÓN.

Vicente Álvarez Areces atiende la llamada de EL COMERCIO desde el Senado. Un descanso en el pleno le concede tiempo para abordar un episodio lejano en el tiempo pero imborrable para el que era entonces alcalde de Gijón. Como máximo representante municipal, 'Tini' asumió protagonismo junto a sus concejales para conseguir que el Sporting completara el capital social y pudiera convertirse en Sociedad Anónima Deportiva (SAD), evitando así su descenso a Segunda B.

-¿Se hubiera convertido el Sporting en SAD si no hubiera asumido el Consistorio la búsqueda de inversiones a la desesperada?

-Si no actúa el Ayuntamiento en ese momento, el Sporting no hubiera podido reunir el capital necesario.

«Durante dos años hubo una subasta mensual con las acciones que adquirió el Consistorio» «Tengo constancia de que a nivel de la calle se me reconoce el trabajo que hice esos días»«Las informaciones que ofrecía la directiva eran muy optimistas y alejadas de la realidad» «Gran parte de la oposición colaboró en el proceso, anteponiendo el interés general»

-¿Temió por el descenso del club?

-Hubo momentos en los que vi la situación muy difícil. Cuando asumimos el liderazgo de la movilización, la diferencia para cubrir el capital era muy grande. Existían verdaderos temores, por eso nos empleamos a fondo. Yo particularmente me involucré a conciencia. Apenas disfruté del nacimiento de mi hijo Alberto, que nació aquellos días.

-¿Estuvo solo el PSOE en ese reto?

-Todos teníamos constancia de que se precipitaba un desastre ante la falta de garantías. Hubo que emplearse a fondo y no solo el grupo socialista. Existió una voluntad enorme también por parte de otros grupos de la oposición que facilitaron que se tomaran decisiones importantes, anteponiendo el interés general. Todo lo que se hizo fue con un sentido de responsabilidad total. Nadie pretendía quedarse con la mayoría del accionariado sino salvar al Sporting. No se trataba de un negocio sino de salvaguardar un sentimiento innegociable.

-¿Cuándo tomó conciencia de la mala marcha de la proceso?

-Las informaciones que ofrecía la directiva eran demasiado optimistas. Aseguraban que se iba a conseguir el objetivo y las cantidades que manejaban no se correspondían con la realidad. A partir de ahí hubo que hacerse cargo de la situación y movilizar a todos los sectores de la sociedad gijonesa.

-A falta de 15 días para la conclusión del plazo se habían cubierto el 30 de los 589 millones de pesetas (3,5 millones de euros) que eran necesarios para alcanzar la meta.

-Sí, es verdad. Recuerdo que tuve una reunión con Sabino López, que había venido para advertirnos de que existía un riesgo real.

-Asegura que la directiva tenía unas expectativas alejadas de la realidad. ¿Qué le transmitía el presidente Placido Rodríguez?

-La directiva afirmaba que existían grupos accionariales que iban a desembolsar cantidades importantes. Millones que no aparecieron.

-¿Cómo se arregló para convencer a tantos empresarios para que invirtieran en el Sporting?

-Hubo mucha gente implicada, exprimiendo cada día para conseguir el apoyo de la mayor número posible de personas, entidades o empresarios. Aun recuerdo la imagen de aquel niño que llegó y rompió su hucha para ayudar al Sporting. Fue una historia maravillosa de la ciudad de Gijón que nadie puede enturbiar.

-¿Es verdad que el edil de Hacienda, Julio Gómez Rivas, cogió la guía telefónica y llamó uno por uno a todos los empresarios para pedir una aportación al proceso?

-(Risas) No lo podría afirmar con detalle, pero sí es cierto que hubo mucho empeño por parte de todos los que participábamos porque sabíamos que si salía mal sería un desastre para la ciudad. Teníamos claro que en ningún caso iba a haber una aportación sustantiva y era necesario el respaldo de todos.

-¿Confiaba en que algún empresario pudiera asumir una mayor inversión para cubrir el capital?

-Intuía que no iba a ser así. Cuando se plantean esos temas, hay que tener en cuenta que la mayoría de la gente de Gijón tiene un estrato social modesto y parecía lógico que no pudieran llegar a esas cifras.

-¿Puede confirmar que hubo peticiones para que el Consistorio donara equipamientos de titularidad municipal?

-Algunas personas con responsabilidades en la directiva del Sporting tenían ideas que no eran viables. Nos pedían la entrega de patrimonio municipal como la Casa Rosada o solares, una operación inviable desde el punto de vista jurídico.

-¿Era Eloy Calvo la persona en la que más confiaba para llevar las riendas del club?

-Siempre tuve claro que hay que ayudar al Sporting. Lo hice en las distintas responsabilidades que ocupé a lo largo de mi trayectoria política. Pero igual de claro tengo que un Ayuntamiento no puede ser gestor de un club. Fuimos muy escrupulosos a la hora de dejar en manos del accionariado las personas que debían estar al frente de la entidad, nunca aconsejé a nadie como presidente. Ahí no se podía intervenir.

-A pesar de que el Ayuntamiento completó el capital al adquirir 46 millones de pesetas (276.465 euros).

-Era una cantidad que entraba dentro de lo razonable. Nos quedamos con un simbólico 1% (6 millones) y los otros 40 decidimos convocar una subasta con carácter permanente hasta que se agotara esa cantidad. Cada mes se abría la subasta que se repitió durante dos años. En octubre fue cuando llegó José Fernández y compró lo que quedaba. Hasta entonces, solo se habían vendido 5,6 millones de pesetas. Estuvo abierto a todo el mundo. Conviene destacar esto porque es mentira que el Ayuntamiento cediera las acciones a Fernández.

-Se le ve molesto.

-Es que hay que gente que ha querido reescribir la historia, creando un relato alternativo y falso. Ahí están los expedientes y los anuncios que publicamos en los medios de comunicación. Cualquiera pudo quedarse con la mayoría.

-Un sector de la afición lamenta que el Sporting no se quedara en manos de los seguidores.

-La inmensa mayoría no podía desprenderse de cantidades significativas. Muchas de las personas que pusieron dinero lo hicieron por una cuestión sentimental y no para sacar réditos económicos.

-¿Observó usted por parte de alguien intención de utilizar la entidad para enriquecerse?

-Yo nunca lo vi. Muchos clubes, no solo el Sporting, han atravesado situaciones complicadísimas. Siempre intenté ayudar hasta unos límites. Nunca sobrepasarlos.

-¿Fue difícil la transición?

-En cierta forma sí. Armonizar los intereses de la antigua directiva y la comisión en la que figuraban personas con relevancia en el reparto accionarial no fue sencillo. Todo el mundo se da cuenta ahora de que todo el proceso se hizo con rigor y absoluta transparencia.

-¿Qué le pareció la gestión que hizo José Fernández del club?

-Prefiero no entrar ahí. En los temas de gestión no se debe intervenir. Si el Ayuntamiento hubiera querido tener un papel dominante, lo hubiera tenido. Siempre cumplí con la máxima de mantenernos al margen, tanto en el Consistorio como cuando fui presidente de Asturias.

-Y, a la vista de los acontecimientos, ¿se arrepiente?

-Todo lo contrario. Fue una decisión totalmente acertada. Aquel que tenga una responsabilidad no debe entrar a gestionar una entidad deportiva. Una cosa es ayudar y otra muy distinta involucrarse en otras cuestiones. Con la mirada atrás echo de menos cómo en aquel momento las responsabilidades eran compartidas entre todos los que teníamos cargos políticos. Algo que no se ve ahora. Se trataba de unir voluntades para servir a la gente.

-¿Acaso piensa que han sido injustos con el papel que usted desempeñó en el proceso de conversión del Sporting en SAD?

-Fui muy importante y me siento orgulloso de haber pilotado aquel movimiento. He pensado siempre que la mayoría reconoció mi trabajo durante aquellos días. Siempre hay gente a la que no le gusta cómo se hicieron las cosas, pero creo que se hizo bien un proceso muy difícil.

-Le pregunto eso porque hay algún sector de la afición que le responsabiliza de algún modo de los episodios que siguieron a la transformación del club.

-Tengo constancia de ser una persona reconocida a nivel de la calle por todo el trabajo que se hizo para salvar al Sporting.

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