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Historia del Sporting de Gijón

La época dorada
1970-1987

La época dorada

En 1970 GIjón cuenta con alrededor de 180.000 habitantes. Desde la década anterior se estaba produciendo un intenso proceso de industrialización,  abanderado por la creación de Uninsa y por el auge del sector naval, que provocará un nuevo y vertiginoso aumento de la población y también el  Sporting vivirá un crecimiento deportivo y económico.

Con un estadio que acaba de estrenar iluminación artifical y está a punto de completar la  cubrición de todas sus gradas, con una política deportiva que ha primado el impulso de la cantera y con un equipo lleno de jóvenes promesas, el  Sporting ha plantado unos firmes cimientos para convertirse en los próximos años en un gran club. Además, desde la asamblea celebrada el 22 de  julio de 1970, el club recupera oficialmente el nombre de Sporting.

Al principio, apuros
Tras los duros años sesenta, el equipo inicia su nueva etapa en Primera con esta plantilla para la temporada 1970-71: Castro, García Cuervo, Miera, Alonso, Herrero I, Echevarría, Hernández, Pascual, Fabián, Puente, José Manuel, Valdés, Juan, Fanjul, Herrero II, Quini, Paquito, Lavandera, Churruca, Salazar y Mortera. Entrenado por Carriega, este Sporting acaba duodécimo de dieciséis equipos, asegurándose la permanencia con relativa tranquilidad. También duodécimos, pero de dieciocho equipos, acaban los rojiblancos en la temporada 1971-72, en la que Carriega es sustituido por Jesús Barrio tras un partido en El Molinón en que el Celta consiguió empatar un 2-0 en contra en los últimos minutos. En Copa, después de muchos años de mediocres participaciones, se llega a los cuartos de final contra la Real Sociedad: el 0-0 de Gijón dio muchas posibilidades a los guipuzcoanos, que en la vuelta vencieron 3 a 1.

Además de organizar el Trofeo Costa Verde, el Sporting, como equipo de Primera, es invitado a participar en distintos torneos veraniegos. En junio de 1972 disputa y vence el Trofeo Ibérico, en Badajoz, tras ganar al Corinthians de São Paulo (2-0) y al Vitória de Setúbal (1-0). Siete años después, también contra rivales internacionales, el Sporting volvería a ganar este trofeo.

En la temporada siguiente, 1972-73, se sube un peldaño más en la Copa. En octavos de final el rival fue un Madrid que perdió 1 a 0 en Gijón y no pudo pasar del empate a uno en Chamartín. En cuartos, el Sporting eliminó al Granada, tras un 1 a 1 en Los Cármenes y ganar con un claro 3 a 0 en El Molinón. En las semifinales, el cruce deparó un rival que parecía asequible, el Castellón. Si embargo, los valencianos fueron muy superiores y ganaron los dos partidos de la eliminatoria, logrando clasificarse para la final en un año en queacabarían quintos en la Liga.

La buena marcha del equipo en Copa se vio ensombrecida por los apuros que tuvo que pasar para mantener la categoría en esta campaña 1972-73. Hasta la última jornada no se logró la permanencia y fue gracias a una victoria angustiosa en El Molinón contra el Oviedo con un gol de Quini.

Al término de la temporada se produce un relevo en la presidencia del club, que abandona Carlos Méndez Cuervo. Tras una apretada votación sale elegido Ángel Viejo Feliú, quien seguirá una política similar a la llevada a cabo por su predecesor e impulsará, poco más tarde, la creación de una escuela de fútbol para el Sporting.

La temporada 1973-74 comienza con malos resultados y se decide la destitución del entrenador, Mariano Moreno, sustituido temporalmente por Jesús Barrio hasta la llegada de Bernardino Pérez Elizarán, Pasieguito. La cantera vuelve a proporcionar interesantes jugadores, que son directamente incorporados al primer equipo, como Morán y Cundi. Los otros valores del club (Quini y Churruca, especialmente) reciben continuas ofertas de otros equipos, dispuestos a efectuar grandes desembolsos de dinero para incorporarlos. La política del club consistirá en retener lo más posible a sus figuras, no dejándose tentar por las importantes sumas de dinero que se le ofrecían y pensando sobre todo en la consolidación de un buen equipo. Los resultados positivos de esta política no tardan en llegar, pero es a costa de una creciente tensión entre jugadores y club, en una época en la que no existía la cláusula de rescisión en los contratos y en la que los sueldos de los futbolistas eran cada vez mayores. A la plantilla se unen dos argentinos, Doria y Landucci, con suerte desigual en el Sporting. Al final del año, otra vez hubo nervios para mantener la categoría, que se volvió a conseguir en el último partido. Ante un Real Madrid que no se jugaba nada pero que luchó hasta el final, el Sporting venció 4 a 3 con goles de Ciriaco, Leal y dos de Quini.

La permanencia del equipo en Primera, así como la ampliación y mejora de las gradas de El Molinón atraen cada vez más a una afición que había sufrido durante mucho tiempo. En la temporada 1974-75 el Sporting contará con el apoyo incondicional de casi 14.000 socios, que deben aguantar la respiración de nuevo hasta el último partido para ver a su equipo otro año en la Primera División. También contra el Real Madrid, ya campeón, el Sporting consiguió la permanencia en un partido dramático en el que marcaron DeDiego y Quini.

Con el objetivo de evitar los apuros de las últimas temporadas, se decide la incorporación de varios jugadores para reforzar el equipo. Del mercado nacional llegaron Mesa y Maceda; del internacional, dos argentinos, Mario Killer y Enzo Ferrero. Pasieguito empezó la temporada, pero iniciada esta, fue sustituido por el que había sido entrenador de la Unión Deportiva Las Palmas, Pierre Sinibaldi. Resulta difícil de comprender, pero el Sporting de la temporada 1975-76, con una alineación titular formada por Castro, Cundi,Redondo, Landucci, Fanjul, Killer, Ciriaco, Churruca, Quini (que fue Pichichi), Valdés y Ferrero, se fue directamente a Segunda División como último clasificado, tras ganar sólo siete partidos. Quizá la mala labor del entrenador o la falta de adaptación de los últimos fichajes influyeron para que se realizara una campaña tan desastrosa. El Sporting estaba otra vez en Segunda, pero, al contrario que en otras ocasiones, ni cundió el desánimo ni se tomaron decisiones precipitadas. La plantilla del Sporting sólo necesitaría un año para demostrar que podía conseguir importantes éxitos.

El mejor Sporting de todos los tiempos
La idea de dotar al Sporting con una escuela de fútbol, surgida durante el mandato de Carlos Méndez Cuervo, se empieza a hacer realidad bajo la presidencia de Ángel Viejo Feliú. Desde 1974 se habían empezado las obras en la zona de Mareo, pero su financiación resultaba problemática. En el verano de 1976 se producirá un hecho inusitado en la historia del club, cuyo resultado beneficiará definitivamente a la futura ciudad deportiva. Las ofertas de los grandes equipos por jugadores del Sporting eran continuas desde hacía tiempo, pero se hicieron más presentes cuando el club descendió a Segunda División. Los más solicitados eran Quini y Churruca; por el primero, el Barcelona llegó a ofrecer 45 millones de pesetas en el verano de 1976 y el Athletic de Bilbao ofreció más de 50 millones por Churruca. El presidente, Viejo Feliú, no quería deshacerse de sus dos mejores jugadores, pero al mismo tiempo sabía que era necesario el ingreso de efectivos para poder culminar la construcción de Mareo. La decisión se dejó en manos de una asamblea de compromisarios. Tras la votación, se rechazó la oferta del Barça por Quini, pero fue aceptada la del Athletic por Churruca. Con ese dinero la financiación paraterminar la escuela de fútbol estaba asegurada.

El verano previo a la temporada 1976-77 aportó también otra novedad, esta vez en el banquillo, que pasó a estar ocupado por Vicente Miera, ex jugador del Sporting y que había entrenado en los dos últimos años al Oviedo. Del Deportivo Gijón llegó al centro del campo sportinguista Joaquín. La plantilla del Sporting era muy superior a la de otros equipos; sin embargo, el ascenso no se consiguió fácilmente ya que hubo que esperar hasta la penúltima jornada. Una victoria del Sporting aseguraría el ascenso matemáticamente, el problema era que el partido decisivo se jugaba en Oviedo y los locales tenían también posibilidades de subir. Con una lluvia persistente durante los noventa minutos, se adelantaron los ovetenses con un gol de Alarcón. Todavía en la primera parte, con un cabezazo picado que se le escapó de las manos al portero, Quini logró el empate. Este resultado no le servía al Sporting, que se veía obligado a conseguir el gol del triunfo. A falta de pocos minutos para el final, Ferrero monta un rápido contraataque por la banda izquierda, ensaya una pared que despeja la defensa azul, pero el balón le llega otra vez al argentino en el interior del área y, sin dejarlo caer, remata a la escuadra carbayona con una espectacular volea. El Sporting vuelve a Primera y, como siempre en su historia, lo hace como campeón de la categoría. El Oviedo tendrá queesperar.

Ángel Viejo Feliú da por finalizada su etapa en la presidencia del Sporting en el verano de 1977. Deja al equipo colocado de nuevo en la Primera División, al club con un superávit de 23 millones de pesetas y con una magnífica escuela de fútbol a punto de ser terminada. Su sucesor en la presidencia será Manuel Vega-Arango Alvaré. Se daban unas condiciones óptimas para que el Sporting consiguiera superar sus miedos y complejos pasados y diera el salto definitivo como club. La temporada 1977-78 confirmó finalmente que el Sporting, como Gijón, como su industria, había crecido: fue quinto en la Liga, logrando la primera clasificación de un equipo asturiano para la Copa de la Uefa; llegó a las semifinales de la Copa, donde fue eliminado por la UD Las Palmas (3-0 en la ida y un insuficiente 3-1 favorable al Sporting en El Molinón), y, en marzo de 1978, pudo presenciar la inauguración de la Escuela de Fútbol de Mareo, una de las pocas que existían en España en esa época y que se convertiría con los años en el sostén deportivo, económico y «moral» del club. Como si quisiera colaborar a la alegría del sportinguismo, en esta temporada 1977-78 el Oviedo consumó su descenso a Segunda B. Parece que, históricamente, en la rivalidad entre ambos equipos, los éxitos de uno suponen casisiempre los fracasos del otro.

El Sporting cogió fuerzas en la concentración de Cervera de Pisuerga durante el verano de 1978, y se preparó para realizar la que sería la mejor temporada de toda su historia. Nunca como ahora se hace más necesario recordar los nombres de los jugadores que formaron parte de la plantilla en aquella campaña: Castro, Rivero, Redondo, Rezza, Doria, Cundi, González, Ciriaco, Joaquín, Uría, Maceda, Morán, Quini, Ferrero, Mesa, Abel, Andrés, Valdés, Urbano, Gonzalo, Oscar Ferrero, Javiy David.

El juego del Sporting durante esta campaña es espectacular: rápido y directo, siempre buscando el gol, el Sporting representa un «fútbol norteño » que, apoyado por el empuje de la afición, supera a todos sus rivales y encarama al equipo a la cabeza de la clasificación. No es una utopía pensar en obtener el título de Liga. Sólo por su forma de jugar, lo merecía el Sporting. Enfrente, sin embargo, tenía a un Real Madrid que, a falta de ocho jornadas para que concluyera el campeonato, llegó a El Molinón para disputar un partido que aclararía casi definitivamente la identidad del campeón de Liga. Doria y Ferrero no pudieron jugar aquel encuentro por sanción. Estas bajas, unidas a la enorme responsabilidad que suponía el partido para un equipo no acostumbrado a vivir este tipo de situaciones, condicionaron el juego del Sporting, que sin embargo dispuso de muchas posibilidades de marcar. Santillana logró el gol para el Madrid y el Sporting no pudo reaccionar. Al término del campeonato, el Madrid fue líder y el Sporting consiguió la mejor clasificación de un equipo asturiano en la historia de la Liga, un segundo puesto que le dio nuevamente acceso a la Copa de la Uefa.

Pero la temporada 1978-79 no sólo deparó éxitos en la Liga. Por primera vez jugaba el Sporting la Uefa, y el primer rival fue el Torino, que saltó al césped de El Molinón el 13 de septiembre de 1978. En uno de los partidos que más orgullo y satisfacción causó entre los aficionados, el Sporting ganó 3 a 0 con dos goles de Morán y uno de Ferrero. El Eurosporting empezaba su carrera europea de la mejor manera posible. En el partido de vuelta, el equipo logró aguantar el 1 a 0 a favor de los italianos, que le dio acceso a la segunda ronda. Allí le esperaba el Estrella Roja de Belgrado, que sorprendió a los rojiblancos con un 0 a 1 en El Molinón, el 17 de octubre de 1978, y no permitió al Sporting pasar del empate a uno en Belgrado.

El Sporting fue el primer equipo que le disputó a los grandes un campeonato de Liga en los tiempos modernos del fútbol. Más tarde, la Real Sociedad y el Athletic de Bilbao (y recientemente el Deportivo de la Coruña) siguieron con más suerte los pasos del Sporting y demostraron que no sólo los privilegiados podían ganar títulos. Sólo ciertas dosis de mala suerte y de inexperiencia evitaron que el Sporting lograra aquella Liga. En Gijón y en el resto de España, sin embargo, siempre se consideró al Sporting como «campeón moral» de la temporada 1978-79.

La rivalidad con el Madrid se extendió más allá del campeonato liguero. En agosto, el Sporting disputó por primera vez el trofeo Teresa Herrera, al que merecidamente había sido invitado tras su espectacular temporada. La final fue un calco de la campaña liguera: ganó el Madrid 1 a 0, con gol de Juanito. La historia se repitió al año siguiente. Sporting y Madrid se disputaron el Teresa Herrera y vencieron los madrileños 3 a 1. Dos años después, el Madrid volvería a ser verdugo de los rojiblancos en una final, esta muchomás importante.

El Sporting no fue flor de un día. Se mantuvieron el bloque y la filosofía del equipo para la temporada 1979-80, pero se produjo un cambio de entrenador. José Manuel Novoa, hasta entonces entrenador del filial, pasaría a tomar la responsabilidad del primer equipo. El inicio de la temporada vuelve a ser espectacular, con siete victorias seguidas que colocan al Sporting como candidato otra vez a hacerse con el campeonato de Liga. Sin embargo, a medida que avanza el campeonato, el equipo va perdiendo fuelle y se aleja de la lucha por el título. Acaba tercero y por tercera vez consecutiva consigue clasificarse para la Uefa. Son jornadas gloriosas para un club como el Sporting que, a pesar de haber sufrido largas estancias en Segunda, no deja de sentirse decepcionado al quedarse a las puertas de un título. Eso ocurrió esta temporada en la Copa del Rey, donde otra vez el Sporting cae eliminado en semifinales. Esta ocasión fue quizá la más dolorosa, por la poca entidad, a priori, del rival, y por la forma en que se desarrollaron los acontecimientos. El Castilla, filial del Real Madrid, era el líder de Segunda y llegó al Molinón sin nada que perder. El Sporting ganó 2 a 0 y ya se veía en la final. El equipo se dejó llevar por un exceso de confianza y perdió 4 a 1 en Madrid. Es una decepción histórica delsportinguismo.

En la Uefa no se pudo repetir la clasificación para la segunda ronda, al caer el Sporting eliminado por el PSV Eindhoven, que empató a cero en Gijóny remató en la vuelta con un 1 a 0.

Quini se va
Después de muchas polémicas, declaraciones en la prensa, ofertas millonarias, tiras y aflojas económicos, pero, sobre todo, después de haberle dado al Sporting y a su afición los momentos más inolvidables de su historia, por fin, en el verano de 1980, Quini es traspasado al Barcelona. Desde muy pronto se había interesado el club catalán por el goleador sportinguista y a punto estuvo de lograr su fichaje en 1976. Los ochenta millones que ofreció por él en esta ocasión no se podían rechazar. Con ese dinero se buscó un delantero efectivo para reemplazar al Brujo y llegó a Gijón Fernando Gomes, que no respondió a las expectativas. Una lesión le apartó largamente del equipo y se perdió la confianza en él. De vuelta a su Portugal natal, fue dos veces bota de oro conel Oporto.

El sportinguismo estaba viviendo sus días más felices y para la temporada 1980-81 se alcanzó el récord histórico de abonados: 22.000 socios poblaron las gradas de El Molinón para acompañar al equipo de moda del fútbol español. Para engrandecer aún más aquel momento, el Sporting celebró en 1980 los actos de su 75 aniversario.

Con Miera otra vez en el banquillo, la marcha del equipo en Liga no es del todo buena. El Sporting terminó séptimo, a siete puntos de la Real Sociedad, que logró precisamente el título de Liga en la última jornada en El Molinón, empatando a dos afalta de pocos segundos para el final del partido.

En la Copa, sin embargo, se pudo resarcir el Sporting de su campaña liguera. Eliminó a la Ponferradina y al Levante en las dos primeras rondas y en cuartos de final se enfrentó con el Madrid. Esta vez, el Sporting le tenía tomada la medida. En El Molinón, terminó el partido con empate a uno. Lo que parecía que iba a ser una victoria segura del Madrid en su campo, se convirtió en un recital de Abel que consiguió tres goles y metió al Sporting nuevamente en semi- finales. El rival fue el Sevilla, que no logró en su campo remontar el 2-0 de El Molinón. Por fin después de muchos intentos, se lograba clasi- ficar el Sporting para la final de Copa. La cita tiene lugar el 18 de junio de 1981 en el estadio Vicente Calderón, al que acudirán en masa los aficionados sportinguistas para ver a su equipo enfrentarse al FC Barcelona, donde juega Quini. La alineación del Sporting en aquella recordada fecha estuvo formada por Rivero, Redondo, Jiménez, Cundi, Maceda, Uría, Abel, Joaquín, Mesa, Ciriaco y Ferrero. Precisamente en la primera fi- nal copera de su historia, ante la posibilidad de ganar por primera vez un título importante, en una situación tan singular el Sporting se la tiene que jugar ante el máximo goleador de la Liga, aquel chaval que llegó del Ensidesa para levantar el ánimo del sportinguismo. El Brujo hizo su trabajo en la final: marcó dos goles que dejaron sin opciones a un Sporting que había logrado el empate con gol de Maceda. Al final, el partidoterminó 3 a 1 a favor del Barcelona.

En la Uefa, se encontró el Sporting en la primera ronda con el Bohemians de Praga, que venció en su campo por 3 a 1, un resultado excesivamente amplio para sus merecimientos, pero suficiente, en todo caso, para eliminar al Sporting que en El Molinón a punto estuvo de remontar la eliminatoriacon el 2 a 1 definitivo.

El Sporting jugaba tres competiciones al máximo nivel: Liga, Copa y Uefa y en todas ellas daba la cara. El nivel de exigencia cada vez era mayor, en todos los aspectos: los jugadores pedían mayores sueldos, la directiva pedía mejores resultados y la afición no se cansaba de pedir más y más goles, todo lo cual condujo a un cansancio físico y deportivo en el equipo. En la Liga 1981-82, el Sporting tuvo que luchar hasta el final para salvar la categoría. La negativa marcha liguera le costó el puesto a Vicente Miera, que vuelve a ser sustituido por Novoa. El Sporting, sin embargo, no había dejado de ser un gran equipo, como demuestra el hecho de que, por segundo año consecutivo, se clasifica para jugar la final de la Copa del Rey. El Valencia en octavos de final (que encajó un 6 a 1 en El Molinón), el Deportivo de la Coruña en cuartos y en semifinales el Rayo Vallecano(0 a 1 y 3 a 0 a favor de los gijoneses) fueron cayendo a manos de un Sporting titubeante en la Liga, pero imparable en el torneo del KO. La historia, el frío y el viento, los nervios, la seguridad del rival... un sinfín de condicionantes impidieron que el 13 de abril de 1982, en el estadio vallisoletano de Zorrilla y ante el Real Madrid, pudiera el Sporting ganar la Copa. Jugaron aquella fría tarde Rivero, Redondo, Jiménez, Maceda, Pereda, Uría, Mesa, Andrés, Joaquín, Abel y Ferrero. El partido no pudo empezar de manera más desafortunada para los rojiblancos: en el minuto 4, Jiménez marca en propia puerta. Todavía en la primera parte, tras un penalti sobre Joaquín, logra Ferrero el empate a uno. En el segundo tiempo poco hizo el Madrid para merecer el gol, pero este llegó con un afortunado disparo de Ángel en el minuto 56. Quedaba tiempo por delante, pero el Sporting no fue capaz de inquietar la portería de Agustín.

Un equipo de moda
Dos finales de Copa seguidas y dos derrotas. El Sporting tuvo en su mano la posibilidad de alzarse con dos títulos que lo habrían convertido en un club grande y no sólo en un club modesto que ha tenido la fortuna de hacer un par de buenas campañas. La Liga de 1979 y las dos finales de Copa habrían supuesto la entrada del Sporting en la historia del fútbol nacional, pero no pudo ser. Hoy, cuando competiciones como la Copa o la Uefa están profundamente devaluadas, porque son poco rentables para los grandes clubes y a ellas acceden equipos más que humildes con grandes posibilidades de éxito, quizá no se aprecie suficientemente el enorme éxito que suponía para un equipo como el Sporting estar luchando al máximo nivel con los grandes clubes de España. Un equipo que jugaba alegre y desenfadado, que basaba gran parte de su potencial en jóvenes de la cantera y que, además, «caía bien», fue capaz de poner en serios aprietos durante varios años a los mejores. Para haberse convertido definitivamente en uno deellos, al Sporting sólo le faltó conseguir un título.

Con el final de la temporada, llegó a Gijón el Mundial de fútbol de 1982, para lo que fue necesario reformar y ampliar El Molinón. De 25.000 localidades se pasó a cerca de 45.000. Con todas ellas ocupadas tuvo lugar uno de los espectáculos más bochornosos de la historia de los mundiales, la pactada victoria de Alemania frente a Austria queclasificó a ambas para la siguiente ronda.

Con vistas a la temporada 1982-83, se contrata a Vujadin Boskov, un singular entrenador que impuso un sistema de juego poco favorecedor del espectáculo. Su famoso lema «Punto es punto» convirtió al Sporting en el rey del empate (quince en todo el año) y dejó al equipo en octava posición. Lo mejor de aquella temporada fue la llegada al primer equipo, por primera vez, de dos jugadores formados en la Escuela de Fútbol de Mareo. La visión de Carlos Méndez Cuervo, el impulso de Viejo Feliú y la puesta en funcionamiento de la escuela por parte de Manuel Vega-Arango dieron sus primeros resultados sólo cuatro años después de la inauguración de las instalaciones de Mareo. Los jugadores que se estrenaron con el Sporting en aquella temporada justifican las ilusiones puestas en la Escuela: sus nombres eranJuan Carlos Ablanedo y Eloy Olaya.

Boskov sigue ocupando el banquillo en la temporada 1983-84, pero el decimotercer puesto del equipo en la clasificación, además del pobre juego realizado, forzaron su destitución finalizada la campaña. Le sustituye Novoa, que retoma el banquillo al tiempo que se producen dos importantes acontecimientos. Uno tiene lugar en Cádiz, y es la victoria del Trofeo Carranza, tras ganar al Barcelona 1 a 0 y vencer en la final al Athletic por el mismo resultado. El otro es la vuelta al Sporting de Quini, iniciada ya la temporada 1984-85, trassu etapa barcelonista.

Si Quini había logrado el trofeo Pichichi en siete ocasiones, coincidirá en esta temporada con un joven portero, Ablanedo, que lograría a su vez su primer trofeo Zamora, repitiendo el éxito en otras dos ocasiones. Sólo 23 goles recibe el Sporting en esta temporada, lo que, unido a una buena renta de victorias, le dejan cuarto en la Liga, obteniendo una nueva clasificación para la Copa de la Uefa. Pero, como en las últimas ocasiones, el Sporting no es capaz de superar la primera eliminatoria. El Colonia, que llegaría ese año a jugar la final del torneo, eliminó a los rojiblancos tras un 0 a 0 en tierras alemanas y un 1 a 2 en El Molinón. La Uefa era un premio por haber realizado una buena campaña, pero el Sporting nunca pudohacer de esta competición un objetivo de éxito.

El bloque de futbolistas que desde finales de los años setenta había puesto al Sporting en la primer línea del fútbol español empieza a debilitarse poco a poco. La vuelta de Quini no puede contrarrestar dos importantes bajas que sufrirá en el equipo en la temporada 1985-86: Ferrero, tras diez años en el club, abandona la práctica del fútbol; Maceda, el pilar defensivo del equipo, es fichado por el Real Madrid. Se mantiene a Novoa como entrenador, pero en la plantilla hay muchos cambios, sobre todo con una nueva hornada de jugadores de la cantera: Marcelino, Zurdi, Mino... Los aires del cambio llegan también a la presidencia. Manuel Vega-Arango abandona su cargo, en el que le sustituirá Ramón Muñoz. Aunque el Sporting ya no es el que era, hace una buena temporada y queda clasificado en sexta posición, a un punto de las plazas de Uefa.

Al año siguiente (temporada 1986-87) tras una novedosa (y fracasada), remodelación de la Liga que organizó cuatro playoffs, el Sporting fue nuevamente cuarto clasificado (más lejos esta vez del campeón) y consiguió unnuevo pase para la Copa de la Uefa. La categoría del rival que correspondió al Sporting en la primer eliminatoria se advierte repasando alguno de los nombres de los jugadores que saltaron a El Molinón el 16 de septiembre de 1987: Tassotti, Gullit, Donadoni, Massaro, Van Basten, Ancelotti (quien sería entrenador del equipo años más tarde)... El entrenador era Arrigo Sacchi y el presidente del club, Silvio Berlusconi. Aquel gran Milan tuvo que luchar más de lo previsto contra el Sporting en aquella eliminatoria. En Gijón, jugaron Pedro, Espinosa, Jiménez, Ablanedo I, Tati, Jaime, Joaquín, Emilio, Zurdi (Marcelino), Wilmar Cabrera (Juanma) y Eloy. Con una volea desde fuera del área, Jaime marcó un golazo que supuso la victoria sportinguista. San Siro estaba clausurado por sanción, así que el partido de vuelta se jugó en el estadio Via del Mare, de Lecce. El Milan ganó 3 a 0, con dos dudosos penaltis, que llevaron a Novoa a decir que «este arbitraje no lo habría mejorado ni el presidente del Milan». Los árbitros, la inexperiencia ante las grandes citas... los mismos problemas que habían impedido al Sporting ganara la Liga del 79 o las dos finales de Copa volvieron a hacerse presentesen esta eliminatoria.

La despedida de una época
Un mes antes de este encuentro, se celebró en El Molinón, el 21 de agosto de 1987, un homenaje a Quini con motivo de su despedida de la práctica del fútbol. Sus siete Pichichis, sus goles, su entrega y su enorme valía humana fueron homenajeados en un partido que disputó el Sporting contra el Real Madrid. Aquel día significaba muchas cosas: no sólo era la despedida de Quini, era el final de una época. Con Quini se empezó a ir una generación de futbolistas que llevó al Sporting a lo más alto y dio inolvidables alegrías a la afición y a la ciudad entera. El partido de homenaje a Quini marca simbólicamente el fin de una época, la más gloriosa de la historia rojiblanca.

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