Canal Sporting
En los últimos quince años el Sporting había alternado etapas en Primera y Segunda en periodos de alrededor de tres años. Cuando, tras el descenso que siguió a la euforia del Matagigantes, se vio al club de nuevo en Segunda, pocos imaginaban que le esperaba al Sporting un particular calvario, una travesía del desierto larga y penosa de la que se tardó mucho tiempo en salir: once años hubo que esperar en Gijón para ver al equipo otra vez en Primera.
Antes de que esto ocurriera, se produjeron algunos de los momentos más críticos de la historia del Sporting.
Los problemas económicos que se venían arrastrando durante la década anterior, y que se habían podido sobrellevar gracias a las estancias en Primera, se agravaron peligrosamente tras el descenso. La deuda del club ronda los seis millones de pesetas, los cambios presidenciales son frecuentes y los jugadores no cobran. Además, y como era predecible, la marcha del equipo en la Liga no es buena en la temporada 1959-60, con un ambiente lleno de crispación y fuertes críticas de los aficionados. El entrenador para esta nueva etapa era Abel Picabea, que ya en diciembre se vio obligado a dimitir ante las críticas de la afición. Le sustituye Amadeo Sánchez, quien tampoco finaliza la temporada al aceptar una oferta del Recreativo de Huelva. El club, con la gran crisis económica que padece, no puede preparar un equipo solvente y las incorporaciones para esta temporada son casi todas de jugadores de la cantera, el único de los cuales empezaría a destacar poco a poco fue Pocholo. El Sporting acaba en quinta posición, alejado del ascenso y con una creciente desmoralización, a la que colabora la decisión de la directiva en julio de 1960 de declarar transferibles a todos los jugadores.
A un paso del abismo
El Sporting entra en barrena. Desquiciado en lo económico y en lo deportivo, el equipo se abrasa en el infierno de la Segunda en la temporada 1960-61, la peor de toda su historia. Después de treinta partidos, el Sporting es el decimotercero de dieciséis equipos, por lo que tiene que jugar la promoción para evitar el descenso a Tercera. El rival es el Burgos. El partido de ida se jugó en El Molinón y el Sporting alineó a Barea, César, Emilio, Castañer, Cerrillo, Medina, Antonín, Biempica, Pocholo, Silvestre y Arbáizar. Un Sporting sin rumbo pierde 2 a 3, lo que no auguraba nadabueno para el partido de vuelta. En Burgos se daba por ganada la eliminatoria, un burro adornado con los colores rojiblancos era paseado por el entorno de la catedral y la alineación del Sporting sufre un cambio total en hombres y posiciones. La victoria final es para el Burgos por 2 a 1: el Sporting está en Tercera División. La situación es desesperada, ya que el club no tiene en estos momentos ni dinero con el que hacer frente a las deudas, ni un equipo del que se puedan esperar grandes logros, ni apoyo social, porque la tenebrosa marcha del equipo ha puesto a la afición en estado de máxima rebeldía.
Sin embargo, la historia le dio una segunda oportunidad al Sporting. El Condal de Barcelona, que había ascendido a Segunda, renuncia a su plaza por problemas económicos. El Sporting pretende hacer valer ante la Federación Española sus derechos sobre esa plaza libre, pero la Federación no accede y decide organizar un torneo en Palma de Mallorca, en agosto, con todos los equipos implicados en descensos y promociones. Los equipos que tomarán parte en el torneo son, además del Sporting, Sestao, Castellón, Ferrol, Atlético de Sevilla, Badalona y Amistad de Zaragoza. Sólo el vencedor obtendrá la plaza en Segunda. Debido a la falta de dinero, el Sporting se ve obligado a instalarse en un convento. A los gijoneses les correspondenen su grupo Sestao y Castellón, pero los primeros renuncian también por problemas económicos. Llega entonces el partido contra el Castellón, cuyo vencedor llegará a la final que decide la permanencia en Segunda. El partido es angustioso. Transcurridos los noventa minutos, el marcador refleja un empate a dos. En la prórroga marca el Castellón y el Sporting parece ya condenado. Pero en el último minuto de la prórroga, Montes entra en el área y es derribado. Hay que tirar el penalti, los jugadores bajan la vista al suelo, nadie se atreve y Jesús Barrio señala a Castañer. Flojo, lento y por el centro, el balón entra sufriendo en la portería, lo que supone el empate a tres. No hay tiempo para más, acaba el partido. Todavía no estaba extendida la práctica del lanzamiento de penaltis para decidir un partido, así que el finalista se conocerá tras lanzar una moneda al aire. Ante el árbitro se presentan los capitanes y delegados de ambos equipos. En la decisión de Ortiz, capitán sportinguista, está el futuro del club. Elige cruz, como había hecho para el sorteo de campos en el inicio del partido y también en el inicio de la prórroga. En ambas ocasiones había acertado. La moneda cayó en la mano del árbitro y mostró una cruz que llevaba al Sporting a la final del torneo. Madriles, Martínez, Altisent, Castañer, Medina, Emilio, Lastra, Pocholo, Montes, Ortiz y Granados jugaron contra el Sevilla Atlético, ganaron 2-1 y salvaron al club de la Tercera División. El Sporting había tocado fondo en sus dolencias económicas y deportivas y ahora debía hacer frente a un largo proceso de recuperación. Sin embargo, el momento más grave de su enfermedad ya había pasado.
Luz al final del túnel
La siguiente temporada es casi un calco de la anterior. El Sporting es decimotercero y consigue igualmente 25 puntos, con el mismo número de victorias, empates y derrotas (10, 5 y 15, respectivamente).Estos resultados vuelven a llevar al equipo a la promoción, pero otra vez tuvo suerte, ya que el San Sebastián se vio obligado a renunciar a su plaza en Segunda tras el descenso de la Real Sociedad, del que era filial.
De la presidencia se hace cargo Víctor Manuel Felgueroso, quien da un giro a la política directiva del club, reorientándola hacia la olvidada cantera, cuyo desprecio nunca trae nada bueno para el Sporting. Florín, Loza, Alvaré o Novoa fueron algunos de los jóvenes jugadores que se incorporaron a la primera plantilla, a la que se sumaron las incorporaciones de Puente y Eraña, en la temporada 1962-63, a partir de la cual se producirá una clara mejoría del equipo. Entrenado por Molinuevo, el Sporting terminó quinto, a siete puntosdel campeón.
La renovación de la plantilla se continúa al año siguiente, conjugando cantera con incorporaciones foráneas, como los vascos Solabarrieta y Uribesalgo, por ejemplo. La nueva política deportiva da resultados positivos rápidamente. El Sporting de la temporada 1963-64 es segundo por detrás del Deportivo y jugará la promoción de ascenso. Como veinte años antes, el rival es el Español, en el que militaba Kubala, y el resultado final vuelve a ser el mismo. En El Molinón, los rojiblancos vencen por 1 a 0, un buen marcador para el siguiente partido que sin embargo no fue suficiente. El Español pasó por encima (3-0) de un Sporting que alineó a Cobo, Medina, Alonso, Uribe, Puente, Eraña, Montes,Biempica, Pocholo, Félix y Amengual.
A pesar de la lógica decepción por no haber logrado el ascenso, se mantenía la confianza en el equipo. Se estaban dando los paso necesarios para devolver al Sporting a Primera y eso, después de los malos momentos vividos, exigía tiempo y un poco de suerte. En la temporada 1964- 65 la suerte en forma de un solo punto fue la que separó al Sporting del segundo clasificado, el Sabadell, para jugar la promoción. Los gijoneses vieron escaparse sus posibilidades de ascenso en el último partido del campeonato. El Osasuna llegó a El Molinón con una gran necesidad de puntuar y acabó con las ilusiones sportinguistas con un claro 0-3.
Muy parecido fue el desarrollo de la siguiente campaña (1965-66), aunque en esta ocasión fueron tres los puntos que separaron al Sporting del segundo clasificado. Para esta nueva temporada llegó del Caudal de Mieres un joven jugador cuyo nombre estaría ligado durante muchos años a la historia del Sporting: Crisanto García Valdés. El club sigue dirigiendo su trabajo principal hacia la cantera, un trabajo de futuro que en 1966 se concretó en un acuerdo de colaboración con el Ensidesa, un equipo de Llaranes donde se empezarían a formar algunos de los más grandes jugadoresdel Sporting de todos los tiempos. La paciente labor realizada en los últimos años estuvo a punto de dar sus frutos en la temporada 1966-67. Vuelve el Sporting a hacer una gran campaña y sólo un punto le separa del campeón, la Real Sociedad. Como segundo, el Sporting jugará una nueva promoción, esta vez contra el Sevilla. En el partido de ida, el resultado acabó con derrota sportinguista por 1 a 0. En El Molinón jugaron García Cuervo, Cárdenas, Alonso, Uribe, Puente, Valdés, Montes, Pocholo, Solabarrieta, Alberto y Amengual. Sin embargo, parece que al Sporting no le estaba permitido ascender a Primera a través de una promoción. En Gijón volvió a ganar el Sevilla por 0 a 1 y otro año se quedó el Sporting a las puertas del ascenso.
Confianza en la cantera, paciencia y constancia fueron las premisas de la política deportiva del club durante el mandato de Víctor Manuel Felgueroso, quien hubo de renunciar en el verano de 1967 por problemas de salud. Antonio Roibás ocupará su puesto hasta el año siguiente, 1968, en que se hace cargo del club Carlos Méndez Cuervo, quien, continuando con la política de su predecesor, trató de llevarla a metas más altas.
Los cimientos del éxito
En la temporada 1967-68 se producen tres hechos que tendrán gran relevancia en la historia futura del Sporting. Jesús Castro, un joven portero fichado la temporada anterior, debuta con el primer equipo en Vigo; procedente del Ensidesa, se incorpora a la plantilla un extremo muy prometedor, IgnacioChurruca; y en mayo se decide el fichaje de un delantero, también jugador del Ensidesa, donde permanecerá cedido hasta diciembre: Enrique Castro. Los tres formarán la base de un equipo que iba a lograr éxitos insospechados sólo pocos años más tarde. El Sporting estaba preparando el terreno; los frutos no tardarían en llegar.
Antes de eso, el Sporting tenía que subir a Primera y lejos estuvo de conseguirlo durante esta campaña: acabó en quinto lugar. En la misma posición acabó la temporada siguiente (1968-69), en la que se estrenaban presidente (Carlos Méndez Cuervo) y entrenador (Luis Cid, Carriega). Al contrario de lo que había sucedido en otras ocasiones, desde la directiva del club no se actuó con precipitación y se confió en los profesionales del equipo para la próxima campaña. Se mantiene en su puesto al entrenador, Carriega, y se confía totalmente en una plantilla compenetrada, de jóvenes y veteranos. En la histórica temporada 1969-70 esa plantilla está formada por Herrero I, Herrero II, José Manuel, Martínez, Marañón, Miera, Castro, Puente, Del Cueto, Salazar, Florín, Tejada, Quini, Churruca,García Cuervo, De la Fuente, Echevarría, Paquito, Alonso, Lavandera, Eraña y Valdés. El Sporting hace una campaña espectacular y asciende a Primera como campeón, a cinco puntos del segundo clasificado. Quini logra su primer trofeo Pichichi y en febrero de 1970 Churruca debuta como internacional absoluto con la Selección española. Después de once largas temporadas el Sporting vuelve a Primera y lo hace como lo había hecho en la otras ocasiones, siendo campeón y arrasando a sus rivales. Además, y como muestra de la profunda relación existente entre lo económico y lo deportivo, en esta temporada el club tiene un superávit de más de 800.000 pesetas.
El Sporting está otra vez en Primera. Ha formado un equipo joven que ha dominado completamente la Segunda División y tiene por delante el reto de asentarse en la máxima categoría, algo que nunca antes había conseguido. La paciencia y la confianza volverán a ser decisivas para no echar a perder a esta gran generación de futbolistas que tardó en aclimatarse a la nueva categoría, pero que cuando por fin lo hizo, fue capaz de firmar las páginas más gloriosas del fútbol asturiano.

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