Canal Sporting
Como ocurre con la fama, en el fútbol lo importante no es tanto llegar como mantenerse. El Sporting de los años cuarenta y cincuenta no logra asentarse en la Primera División y alterna éxitos históricos con sonados fracasos, ascensos y descensos de categoría que se suceden paralelamente a los vaivenes de una situación económica siempre dependiente de la marcha deportiva del equipo. Tras las celebraciones por el ascenso, el Sporting recibió a un gran número de nuevos abonados para la primera temporada en la máxima categoría.
El equipo seguía siendo entrenado por Amadeo Sánchez, quien en el partido de debut del Sporting en Primera, contra el Español en Sarriá, alineó a Lerín, Ceballos, Luis, Sión, Tamayo, Tamargo, Cervigón, Cholo Dindurra, Gundemaro, Adolfo, Domingo y Liz. El partido terminó con empate a cero. El primer gol del Sporting en Primera lo marcó Gundemaro a la semana siguiente en El Molinón contra el Deportivo de la Coruña.
Ya iniciada la competición, Amadeo Sánchez decide incorporar a dos jóvenes jugadores del Olimpia, Luciano Castañón (Chano) y Manuel Rodríguez Torre (Molinucu), un jugador ejemplar en la historia del Sporting que en sus trece años como rojiblanco nunca fue expulsado ni amonestado. Hasta la sexta jornada no llegó la primera victoria sportinguista, un 2 a 0 al Atlético de Aviación. El momento más esperado de toda la temporada fue la disputa del primer derbi entre el Sporting y el Oviedo en la división de honor. En la ida, vencieron los ovetenses en Buenavista por 2 a 1, pero en la segunda vuelta, con un Molinón entregado, el Sporting venció 6 a 0 el 13 de mayo de 1945,con goles de Pío (tres), Molinucu, Cervigón y Tamayo.
El equipo terminó su primer año en Primera en un tranquilo séptimo puesto, justo en la mitad de la tabla. Menos tranquilizantes eran las cuentas del club, que arrojaban un déficit de 260.000 pesetas a final de temporada, con lo que la deuda total ascendía a más de 800.000.
Al cuarto año, descenso
Para las siguientes campañas el equipo recibe pocas incorporaciones; hay un bloque experto pero quizá demasiado veterano. El equipo se mantiene en sus números habituales: más derrotas que victorias y más goles recibidos que marcados. En la temporada 1945-46 termina noveno y un año después décimo. Se estaba produciendo un claro desgaste en el equipo al que no se supo poner remedio y que concluyó al año siguiente con el descenso a Segunda División.
En la temporada 1947-48 el Sporting, entrenado por el austriaco Carlos Rumbold, fue el equipo más goleado y terminó decimocuarto y último. La triste temporada desanima a muchos aficionados y enciende los ánimos de otros tantos, que temen ver al equipo hundido durante años otra vez en el pozo de laSegunda División. Para la temporada 1948-49 se vuelven a solicitar los servicios de Manolo Meana como entrenador, pero la mala marcha del equipo y las críticas de la afición provocan su destitución a mitad de la campaña, siendo sustituido temporalmente en sus tareas por el jugador Cervigón. En la directiva tampoco bajan tranquilas las aguas: entre 1947 y 1949 hay cuatro presidentes distintos en el club. El Sporting acaba la temporada en sexta posición.
Con Amadeo Sánchez, vuelta a Primera
La siguiente campaña (1949-1950) supone una clara mejoría del equipo. Con una ayuda de 50.000 pesetas por parte del Ayuntamiento y 10.000 de la Diputación Provincial, el Sporting consigue coger aire en lo económico. En lo deportivo, Amadeo Sánchez se hace cargo nuevamente de un equipo que logra espectaculares goleadas (un 9 a 0, por ejemplo,al Numancia, el 20 de noviembre de 1949) y que termina la Liga en tercer puesto a sólo dos puntos del Lérida. Marca 89 goles y vence en 17 partidos, aunque no es suficiente para colocar al equipo en los puestos de ascenso directo, en una Segunda que no tenía entonces promoción. La afición vuelve a creer en su equipo y la noticia del descenso a Segunda del Oviedo le hace encarar con gran optimismo lapróxima temporada.
Con un equipo titular formado por Sión, Tamayo, Cástulo, Germán, Cabal, Molinucu, Cholo, Ortiz, Prendes, Campos y Sánchez, en 1950-51 el Sporting es imparable. Marca 100 goles, aventaja en 6 puntos al segundo clasificado y logra el ascenso a lo grande. Los dos enfrentamientos con el Oviedo terminan además con victorias rojiblancas: 0-3 en la primera vuelta (con dos goles de Prendes y uno de Campos) y 3-0 en El Molinón (con goles otra vez de Prendes, Ortiz y Molinucu). En este partido el estadio gijonés estaba abarrotado y llegó a caerse una balaustrada. Para la nueva etapa en Primera se imponía una ampliación de El Molinón,que se afrontó durante el verano de 1951.
La consecución del ascenso y la manera en que se logró supusieron un significativo aumento del número de socios, alcanzándose para la temporada 1951- 52 el récord de abonados hasta ese momento: 7.500 socios que compartirían estadio en las grandes ocasiones con más del triple de aficionados.
El debut en Primera se produce ante el Athletic en Bilbao, donde el equipo integrado por Sión, Iruretagoyena, Cástulo, Germán, Cabal, Molinucu, Cholo, Luis Suárez, Prendes, Areitio y Sánchez pierde 4 a 2. La temporada es irregular y se alternan emocionantes victorias (3-2 al Barcelona en El Molinón) con sonoras derrotas (9-0, también del Barcelona, con siete goles de Kubala). El Sporting termina decimotercero, de dieciséis equipos. Este año, en lugar de promoción hay una liguilla en la que se deberán enfrentar los dos equipos de Primera que no han descendido automáticamente (Sporting y Racing) con cuatro candidatos de los dos grupos que tenía Segunda (Logroñés, Racing de Ferrol, Alcoyano y Mestalla). Antes del partido decisivo contra el Racing de Ferrol, los jugadores del Sporting iniciaron una costumbre que ya empezaba a ser habitual en el fútbol español: Salinas fue el lugar elegido para que el equipo realizara su primera concentración. Al final, la estancia y la concentración dieron resultado. El Sporting sufrió, ganó y terminó segundo, por detrás del Mestalla, lo que lepermitió matenerse otro año en Primera.
El Sporting vuelve a ver de cerca los colmillos de la Segunda que, en el caso del equipo gijonés, son el aviso de una cercana mordedura. Para evitarlo se contrata como entrenador a José Nogués quien, con la misma plantilla de la temporada anterior, logra en la 1952-53 una meritoria séptima posición. En los enfrentamientos con el Oviedo, el Sporting pierde 1-3 en El Molinón, pero se resarce en Buenavista con un 2 a 4. Al final de la temporada, el Oviedo queda dos puestos por debajode los rojiblancos.
La gira americana
Como premio por la exitosa temporada, en junio de 1953, directiva y jugadores iniciaron una gira por México y Cuba. El primer destino fue La Habana, donde el Sporting vence 1 a 0 al equipo del Centro Gallego de la capital cubana. Luego se traslada a México, con partidos ante el Guadalajara, Atlas y la Selección nacional mexicana. La colonia española recibe con enorme afecto al equipo gijonés que, de vuelta a Gijón, es recibido a su vez por sus paisanosde manera espectacular.
Tanto éxito y agasajo, sin embargo, no podía traer nada bueno. La falta de descanso y de preparación para la temporada siguiente (1953-54) tuvo efectos desastrosos. Tan sólo 16 puntos en 30 partidos, con 81 goles encajados, dejaron al Sporting a final de la temporada como farolillo rojo, a nada menos que 12 puntos del penúltimo clasificado, un Oviedo cuyo descenso no pudo paliar la decepción del sportinguismo por el retorno a Segunda División. El Sporting era agasajado en Cuba y México como un «grande», disputando partidos en magníficas tardes soleadas ante un público que abarrotaba los estadios para ver a «los asturianos» y, pocos meses después, el equipo debía hacer frente otra vez a una Segunda División de tardes lluviosas, campos embarrados y crispación en el ambiente.
Además, como es norma en el Sporting, a una mala situación deportiva le corresponde una inestabilidad en la directiva y en las cuentas. La dimisión de Paulino Antón como presidente deja un vacío que la Federación Asturiana intenta cubrir temporalmente con una gestora y, más tarde, con un consejo directivo provisional, presidido por Eustaquio Campomanes. Mientras, el Ayuntamiento decide la venta de El Molinón (que estaba en obras desde hacía tres años) a la Fundación José Antonio Girón por nueve millones de pesetas, con el compromiso, no cumplido, de que debía encargarse del pago y finalización de las obras del estadio (durante años se mantuvo el esqueleto de la grada oestede El Molinón).
Del jorobu al Matagigantes
A mitad de temporada, tras unas declaraciones del entrenador Nogués, se decide su destitución. Lo sustituirá Francisco Campos. La temporada 1954-55, a pesar de los inconvenientes, no fue del todo negativa: el Sporting acabó cuarto, a un punto de la promoción (que jugó y perdió el Oviedo) y a dos del ascenso directo (logrado por la Cultural Leonesa).
Para la siguiente campaña (la 1955-56), se vuelve a contratar a Amadeo Sánchez, artífice de los dos ascenso anteriores del equipo; sin embargo, en esta nueva etapa no se consiguen los resultados esperados. El Sporting es séptimo, muy distanciado de los puestos de cabeza. Sufre además el equipo una humillante derrota en El Molinón ante el eterno rival por 0 a 6. El déficit del clubronda las 16.000 pesetas.
Amadeo Sánchez deja su puesto y para la temporada 1956-57 se vuelve a contar con un técnico «de casa», en este caso Jesús Barrio. Al cambio en el banquillo se le suman dos importantísimas incorporaciones en la plantilla: Biempica, uno de los mejores frutos de la cantera gijonesa, y Ricardo Alós, que vino cedido durante un año por el Valencia y acabó siendo el Pichichi de Segunda. Un equipo titular de este año lo formaban Sión, Garbayo, Altisent, Pellicer, Medina, Bolinches, Sánchez, Biempica, Ortiz, Ricardo y Armengol. La temporada es, sencillamente, espectacular y supera en records a la del ascenso anterior de 1950- 51: marca el Sporting 107 goles, recibe 22, pierde sólo 4 partidos y aventaja en 12 puntos al segundo clasificado. Ricardo marcó 46 goles. Las goleadas (por ejemplo, 11-0 al Lérida) eran tan frecuentes que la afición exigía cada domingo en El Molinón primero la tasa, es decir, cuatro goles, y después eljorobu, cinco goles, como los que encajó el Oviedo el 27 de enero de 1957 en un estadio a rebosar. El ascenso llegaba en un momento perfecto, pues en 1957 se celebran, aunque con dos años de retraso, las bodas de oro del club, tras la certificación ante notario de que la fundación del Sporting se remonta a 1905. Se felicita con cenas, homenajes y trofeos, misas y bendiciones a un club que vuelvea Primera División por la puerta grande.
La temporada 1957-58 pone al Sporting en la primer página del fútbol español. En una Liga dominada por el Madrid de Di Stéfano, el Sporting cuenta con una plantilla de «desconocidos» pero que está muy unida y que es sabiamente dirigida por Jesús Barrio: Sión, García, Sorarraín, Santiago; Armendáriz, Altisent, Pellicer, Norniella, Castiller, Barragán; Cabal, Medina, Nino, Bolinches; Antonín, Sánchez, Ortiz, Alvaré, Pla, Basora, Biempica, Díaz, Gago y Enguídanos. La campaña empieza con malos resultados en las primeras jornadas, debido, como recuerda Jesús Barrio, a la falta de experiencia de los jugadores y a la necesidad de «coger el ritmo de la nueva categoría». Poco a poco tomó el Sporting un camino ascendente que culminaría en la primera vuelta con dos sonadas victorias ante el Barcelona (3-2) y el Madrid (3-0), en un partido en que los rojiblancos «bailaron» al equipo de Di Stéfano entre los «olés» de la parroquia gijonesa. La prensa deportiva, más en concreto el popular Rienzi, bautizó al Sporting tras estos dos triunfoscon el sobrenombre de Matagigantes. A pesar del exagerado calificativo, el Sporting termina duodécimo, a cuatro puntos del descenso, después de un flojo final de temporada. Como en el viaje a América, parece que los halagos desmesurados no beneficiaban a los gijoneses.
La temporada, en todo caso, se podía considerar buena, más aun cuando las arcas del club ofrecen por primera vez desde hace años un resultado positivo, más de 760.000 pesetas de superávit.
Un nuevo fracaso
Vuelve a enfrentarse el Sporting en este momento con un reto deportivo: el equipo está en Primera, donde se ha sabido defender, conjuga experiencia y juventud en una plantilla bien dirigida tácticamente y, además, tiene por fin dinero. Hay que asentar al equipo en Primera. Las cosas, sin embargo, tomaron un rumbo muy distinto. En primer lugar, para la siguiente temporada (la 1958-59) se prescinde de Jesús Barrio, con el que no se llega a un acuerdo en el contrato por pequeñas diferencias económicas. Edmundo Sánchez, Mundo, se hace cargo del equipo. La directiva se deja llevar por la euforia que se vive en la ciudad tras la ilusionante campaña anterior y dilapida todo su presupuesto en una serie de fichajes que no aportaron nada al equipo. La temporada fue otro gran desastre: el Sporting recibe 70 goles y, tras ganar sólo siete partidos, termina penúltimo y desciende directamente a Segunda División.
El Sporting desaprovechó en varias ocasiones su estancia en Primera; no se establecieron objetivos claros y asimilables para las arcas del club y se pasó, sin ton ni son, de la gloria al desastre de una temporada a otra. Mientras tanto el fútbol era ya un fenómeno social de máxima importancia en un país que no se podía conceder muchas alegrías, y empezaban a manejarse altísimas cantidades de dinero para fichajes y plantillas; habían comenzado las primeras competiciones europeas de clubes, el mundo descubría a Pelé y estaba a punto de comenzar en España una década de mejora económica, turismo y desarrollismo. Para el Sporting, sin embargo, se inició una de las peores décadas de toda su historia, en la que llegó a estar en juego la propia supervivencia del club.

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