Dos hojas de ruta con un camino común

Bernardo y Julio Álvarez, en el último partido, en 2015.
Bernardo y Julio Álvarez, en el último partido, en 2015. / P. UCHA

El conjunto soriano es, con ocho incorporaciones, el equipo que menos fichajes ha realizado en una Segunda renovada El nuevo Sporting medirá su fiabilidad ante el proyecto continuista del Numancia

VÍCTOR ROBLEDO GIJÓN.

El ritmo de trabajo transcurrió a velocidades muy distintas en las oficinas del Numancia y del Sporting este verano, sobre todo en los despachos de la dirección deportiva. En Soria cuentan que el día a día no cambió respecto a los meses anteriores. César Palacios, director deportivo del club de Los Pajaritos, afrontó la preparación del nuevo curso con la tranquilidad de quien edifica sobre unos cimientos ya existentes. El Numancia cerró el mercado estival con ocho incorporaciones y la firme intención de dar aire de continuidad al proyecto de Jagoba Arrasate.

En Gijón ha sucedido todo lo contrario, aunque no ha llegado a los extremos de algunos rivales. La luz del despacho de Miguel Torrecilla ha sido de las que más tarde se apagaba en Mareo durante los últimos tres meses, con una actividad casi frenética. El salmantino y su equipo de trabajo han tenido que escribir un proyecto casi desde cero, con nuevo cuerpo técnico y una plantilla renovada al cincuenta por ciento entre entradas y salidas. Mañana, por tanto, se cruzarán dos hojas de ruta muy distintas, pero que han demostrado transcurrir por el camino correcto en las cuatro jornadas disputadas hasta la fecha.

El del Numancia es el proyecto más continuista en una Segunda que ha experimentado una profunda renovación en cuanto a sus protagonistas respecto a la pasada temporada. Los veintidós equipos de la categoría de plata del fútbol español han realizado un total de 273 incorporaciones, con una media de más de 12 fichajes por club. La nota excepcional la pone un filial, el Sevilla Atlético, que apenas ha retocado su plantilla tras el buen papel de la pasada temporada.

Algunos clubes han diseñado plantillas prácticamente nuevas para la temporada recién comenzada. Es el caso, por ejemplo, del Granada. El conjunto andaluz ha querido borrar cualquier huella del descenso del pasado curso y ha animado el mercado con 18 fichajes. El Albacete, con Nico Rodríguez en la dirección deportiva, también ha optado por remodelar profundamente su grupo de jugadores (16).

Uno de los aspectos más llamativos del recién cerrado mercado veraniego es el importante número de jugadores extranjeros que han llegado a la Liga española. El fútbol nacional se ha encarecido en los últimos años y ha obligado a los directores deportivos a romper fronteras para cuadrar presupuestos. El 27% de los jugadores de Segunda han nacido lejos de España.

En ese sentido, basta con echar un vistazo al nuevo Sporting. Torrecilla encontró a Barba en la Segunda División italiana, a Quintero en Colombia y al brasileño Xandao en Rusia. El rojiblanco, no obstante, no es el vestuario con más acentos en la categoría de plata, ni mucho menos. El Nástic de Tarragona cuenta con hasta trece foráneos, que suponen más de la mitad de su plantilla. El Granada llegó a alinear en la pasada Liga una alineación con once nacionalidades distintas y planificó el nuevo proyecto con la idea de 'españolizar' su plantilla, pero finalmente cuenta con once futbolistas extranjeros en sus filas.

Todas esas particularidades de la Segunda División española, sin embargo, encuentran su excepción en el Numancia, el equipo que más temporadas consecutivas lleva en la categoría. El club rojillo, con recursos económicos muy limitados, ha tenido que tirar de ingenio un año más a la hora de buscar refuerzos. Su director deportivo, César Palacios, encontró la mayoría de las nuevas piezas en el mercado de Segunda B. La buena sintonía con los clubes vascos ha quedado escenificada una temporada más con la cesión de varios jóvenes futbolistas, como el lateral Markel Etxeberria, que llega desde el Athletic, y Elgezabal y Milla, a préstamo desde el Eibar. Este último ha arrancado la temporada en estado de gracia: sus tres goles han supuesto para el Numancia los siete puntos que acumula en su casillero a estas alturas.

Por su propia idiosincrasia, caracterizada por sus cortos pasos -siempre medidos- y su cocción a fuego lento, el Numancia es un caso único en una Segunda División cada vez más impersonal.

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