«Desde arriba estará viendo lo que lo queríamos»

En la fila superior, José Luis Ablanedo, Tati, Juan Carlos Ablanedo, Jorge David, Redondo, Cundi, Míner, Jiménez, Pablo Álvarez, Mino, Marcelino y Arturo; debajo, David, Eloy, Claudio, Rubén Blaya, Castaño, Iñaki Eraña y José Manuel, ayer en El Molinón. /JORGE PETEIRO
En la fila superior, José Luis Ablanedo, Tati, Juan Carlos Ablanedo, Jorge David, Redondo, Cundi, Míner, Jiménez, Pablo Álvarez, Mino, Marcelino y Arturo; debajo, David, Eloy, Claudio, Rubén Blaya, Castaño, Iñaki Eraña y José Manuel, ayer en El Molinón. / JORGE PETEIRO

Los veteranos del Sporting recuerdan a Quini emocionados por la trascendencia de su mito | «No se repetirá una persona tan grande como él», apuntan los exfutbolistas, agradecidos por el cariño mostrado hacia 'El Brujo'

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

Fue, tal vez, la imagen más dura y emotiva que dejó el funeral por Quini en El Molinón: once de sus compañeros, amigos íntimos más allá del fútbol, portaron desde el túnel de vestuarios hasta el césped de El Molinón mientras unos metros por detrás una treintena de veteranos de todas las épocas del Sporting acompañaban el cortejo. Cuarenta y ocho horas después, reunidos de nuevo en el estadio por EL COMERCIO, a muchos de ellos aún les cuesta contener la emoción al evocar lo vivido, aunque la sonrisa ya empieza a ondear a media asta al hablar de su querido 'Brujo'. «Yo creo que desde arriba estará viendo lo que lo queríamos la gente y nosotros», afirma Redondo, quien recuerda que «la vida sigue y hay que seguir peleando».

Quini y Redondo eran dos de los puntales del Sporting cuando Arturo Martínez Noval comenzó a acudir a El Molinón. «'El Brujo' era Dios entonces. Luego, ya en Mareo, coincidí con él un par de veces en el equipo cuando estaba a punto de retirarse».

El bravo exlateral rojiblanco destaca ese carácter abierto que acabó convirtiendo a Quini en mucho más que un futbolista que marcada goles. «Siempre las liaba, pero para bien. Las liaba jugando, las liaba fuera del campo e incluso ahora al irse la ha liado también. Lo del otro día en El Molinón fue espectacular. Sería maravilloso que el Sporting siguiera su estela, su imagen, su cariño y su honestidad».

También José Luis Ablanedo tuvo el privilegio de compartir vestuario durante un breve periodo de tiempo con Quini. Su percepción no cambió al conocer más de cerca al mítico '9' rojiblanco. «Era como lo veíamos, no era ni mucho menos una pose. La gente lo quería y él quería a la gente», destaca el excentral. Ablanedo, confiesa además que «tener a Quini era como tener un pasaporte: tú ibas con él a cualquier punto de España y todo el mundo lo conocía y quería estar con él».

Cundi es uno de esos compañeros que aún están tratando de asimilar cómo ha cambiado la vida en torno al Sporting desde la fatídica noche del martes. Dentro de la tristeza, el de Sotrondio agradece que la gente continúe haciéndole homenajes. «Fue un icono, una persona increíble», asegura. Para el exlateral internacional, el momento más emotivo de los últimos días se vivió durante el funeral en El Molinón: «La afición demostró lo que lo quiere, con catorce mil personas en el campo. Eso demuestra la persona que era».

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Más allá de lo que se vivió en Gijón, el cariño hacia la figura de Quini llegó desde todos los puntos de España, tal como reconoce Claudio Silva. «A mí me están llamando excompañeros del Cádiz y del Rayo simplemente para decirme que habían llorado por él, y eso que no lo habían tratado como nosotros. Eso refleja el sentimiento general. Fue una cosa increíble, pero muy merecida», apunta. Su compañero Jorge David se expresa en una línea similar: «A Quini lo quieren todas las personas que lo conocían y no solo aquí, sino en toda España».

Claudio y Jorge David fueron dos de los encargados de portar el féretro de su amigo hasta el césped del estadio. El de Turón admite que sigue teniendo un nudo en el estómago desde la noche del miércoles. «Cuando te quedas a solas es difícil de comprender. El otro día en la comida de homenaje a los aficionados que cumplían cincuenta años como socios lo vi mejor que nunca. Es un palo».

A Claudio aún le emociona recordar la llegada a El Molinón de la representación del Oviedo, así como la de aquellos amigos de Quini que hicieron cientos de kilómetros para darle el último adiós. «Por el Sporting mejores jugadores, pero no una persona tan grande como Quini es imposible, no se repetirá», concluye el meta. La leyenda que sigue al héroe acaba de comenzar.

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