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El Sporting quiere estar a la altura

Juan Rodríguez y Alberto Guitián, ayer, durante un momento de la última sesión. / ARNALDO GARCÍA
Juan Rodríguez y Alberto Guitián, ayer, durante un momento de la última sesión. / ARNALDO GARCÍA

Los rojiblancos buscan un golpe de autoridad en el campo más difícil de Segunda, al acoso del ascenso directo | Víctor Ruiz se estrena en la citación de Baraja, quien, sin Barba, ni Álex Pérez, abre la duda en el ataque con Michael Santos o Nano Mesa

JAVIER BARRIO GIJÓN.

Después de varios intentos de ascensión frustrada, con una borrasca de órdago con la que lidiar en la falda de la montaña, el Sporting abandonó el campo base hace semanas picado en su orgullo. Con los crampones bien ajustados y embutido en un grueso abrigo para repeler hostilidades -Mariño lleva sin retirar un balón de su portería la friolera de 494 minutos-, puso el intermitente y ya no frenó, comenzando a subir como la espuma en la tabla y en las apuestas. Esta noche, el calendario le empuja hasta el paisaje de El Alcoraz, invernal, donde el grupo de Baraja espera estar a la altura de un espectáculo que le propone un suculento golpe de efecto.

El botín del final del lunes tiene miga y un peso mayor al que indica la matemática. Hace algo más de un año que los forasteros del balón no triunfan en Huesca, una ciudad que, bajo la meticulosa dirección de Rubi, ha cultivado esta temporada su candidatura con meritorio remango hasta coronarse de forma transitoria en las alturas de Segunda. Ayer, no obstante, se marchó a la cama por detrás del Rayo Vallecano. En su inhóspita madriguera quiere ganar hoy este Sporting crédito y respeto, con una sacudida de altura, en la primera de dos jornadas estratégicas, llamadas a determinar las aspiraciones reales de este equipo. El subidón del triunfo sería monumental, con un tijeretazo al líder de once puntos en un puñado de semanas. Un bocado soberano.

Sobre todo porque la clase noble se ha embalado este fin de semana al anuncio de que el final de la carrera se acerca. Salvo la caída de Osasuna y del Granada en el Carlos Tartiere, todos los candidatos han asomado la cabeza y enseñado músculo en la cumbre en los últimos días. Pocos han aflojado. Pese a todo, el Sporting aguanta atornillado a la cuarta plaza, con capacidad para situarse a cinco puntos del primero y del segundo si logra salir airoso de su paso por El Alcoraz. Sería un guantazo sonoro, con sus rivales directos de miranda, a las puertas de la gran cita del sábado en El Molinón.

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Al Sporting la cita le llega en pleno remonte, contra el tufillo a debilidad que suelta el Huesca, incapaz de paladear una victoria en las cuatro últimas jornadas. Aunque, como el anfitrión Rubi, Baraja tendrá que introducir elementos nuevos en áreas muy sensibles de la pizarra sin que el andamio se tambalee. Con Barba en fuera de juego y Álex Pérez frenado por el criterio médico, el entrenador rojiblanco plantará en El Alcoraz un inédito centro de la defensa: Juan Rodríguez y Guitián para sujetar al descarado 'Cucho' Hernández, que cumplirá 19 años el mes que viene, alistado de urgencia tras seis semanas parado para cabalgar junto al volcánico Chimy Ávila. Picante de vanguardia.

En el ensayo general en Mareo, antes de pisar las tablas de El Alcoraz, insinuó también Baraja que podría ventilar el ataque, dando carrete a Nano Mesa por el castigado Michael Santos, que convive desde hace tiempo con una latosa pubalgia. En todo caso, está por ver. Con ese prólogo, Baraja diseñó una lista poco sorpresiva, de la que se quedaron fuera los tres centrales tocados, con Quintero, así como el centrocampista Hernán Santana. El canterano Nacho Méndez se mantuvo en la relación de elegidos, a la que se subió por primera vez el central zurdo del filial Víctor Ruiz. En principio verá los toros desde la barrera, pero su llamada responde a un rendimiento notable dentro de la excepcional temporada del Sporting B. Al avión no se subirán, descartados, Lora, Álex López y Carlos Castro. Otra vez.

Hay toque de corneta en Huesca, en la clausura de la jornada, tras un fin de semana en el que apenas se dieron pasos en falso en las alturas. Rubi, que está manifestando la capacidad que la urgencia y un proyecto nefasto le negaron en Gijón, lo sabe. También sus jugadores, que han visto impotentes cómo adelgazaba el colchón en el último tramo y empezaba a dejar a la vista el muelle. Al propietario de El Alcoraz se le ha empezado a empapizar al curso, encogido recientemente por la ausencia de soluciones para reemplazar a jugadores del nivel de 'Cucho' Hernández o Gonzalo Melero, santo y seña de este equipo y que hoy cumplirá su segundo partido de sanción en la grada. Ayer ya vio las orejas al lobo. Hoy desayunará segundo, adelantado por el Rayo Vallecano, pero con posibilidad de recuperar su sitio a la hora de la cena.

Vigilante de urgencia

De todo, no obstante, lo que más machaca a Rubi es acertar con el vigilante de Jony, decisivo en este momento. Sin Alexander, ni Akapo, y con poca confianza en Kilian para un cometido tan delicado, el exentrenador del Sporting lo fiará todo a la veteranía de Luso, antes lateral y en los últimos tiempos más mediocentro. Su reciclaje de urgencia, a la espalda del vertical Gallar, ofrecerá uno de los puntos clave del partido en El Alcoraz. Sobre todo si Jony ejerce de Jony.

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