Jony: «Quería mucho a Quini»

Jony: «Quería mucho a Quini»
Jony, tras el entrenamiento de ayer con el equipo, en la sala de prensa de Mareo. / ARNALDO GARCÍA

El cangués reconoce emocionado que «la semana pasada fue para mí una de las más difíciles»

Javier Barrio
JAVIER BARRIOGijón

«Cuando regresé al Sporting en enero, el día en el que estaba pasando el reconocimiento, Quini me mandó un mensaje para decirme que tenía que llevarle una botella de vino y chorizo de Cangas o que si no ni subiera por Mareo». Jony Rodríguez (Cangas del Narcea, 1991) abrochaba ayer esta simpática anécdota con media sonrisa, a camino entre un buen recuerdo y la pesadumbre por la brutal sensación de vacío dejada por el fallecimiento de 'El Brujo': un mentor, un soporte, un desahogo en ocasiones. Los ojos del cangués, tan espontáneo en sus impresiones como en su fútbol, se humedecían poco después, subrayando con la voz entrecortada que «Quini era una persona a la que yo quería mucho».

Fue la reacción natural del veloz extremo, que no se había pronunciado públicamente desde el fallecimiento del gran estandarte del Sporting. Con un nudo en la garganta, tragando saliva y antes de salir disparado por la puerta de las oficinas cabizbajo, Jony pidió a sus compañeros seguir subiendo el volumen del proyecto en el campo para honrar la memoria del '9'. Por Quini y para Quini. Y la primera oportunidad la ofrece este domingo la Cultural Leonesa, un invitado amenazador: «Ojalá que podamos brindarle una victoria porque se la merece. El Molinón va a estar a reventar».

La relación entre 'El Brujo' y Jony fue muy estrecha desde que el cangués se instalara en el vestuario del primer equipo a base de actuaciones soberbias en una Segunda B que le quedaba canija. «Le entré por el ojo desde el primer día y siempre estuvo pendiente de mí», relataba esta semana en un especial del 'podcast' 'El Negrón: Ida y Vuelta'. Ahí reveló una anécdota que le quedó grabada a fuego, cuando las críticas de los aficionados por su traslado a Málaga arreciaban: «Me acuerdo muy bien de un 'WhatsApp' que me mandó. Me dijo que no me preocupase de lo que se decía fuera, que yo había rendido a un nivel muy bueno y que era parte importante para que hoy el Sporting siguiese vivo». Palabra de 'El Brujo'.

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Con todo eso en la cabeza, el inesperado fallecimiento de Quini le golpeó sin compasión. A él y al grupo, sobre todo a los futbolistas que más vivencias y kilómetros acumulaban con el mito. «La semana pasada fue para mí una de las más difíciles. Me costó mucho salir a jugar el domingo o viajar y que no estuviera 'El Brujo'», reconoció ayer el extremo. «Me marcó mucho», añadía.

Antes de que le entrara la congoja recordando al gran estandarte del Sporting, Jony recogía el premio al 'Jugador 5 Estrellas' correspondiente al mes de febrero, en el que jugó a todo volumen y dejó en la retina secuencias de fantasía como el fantástico gol frente al Numancia. «Espero que los meses que vengan ahora sean iguales o mejores que febrero», deseó con un par de goles y una asistencia para empezar la colección. Aunque ese mes nació torcido, con la derrota en el Tartiere, el cangués se sumaba a la impresión de Hernán Santana y Michael Santos. Había sido un pescozón para resurgir. «Posiblemente haya sido un punto de inflexión de la temporada para saber que teníamos que reaccionar», apuntó. «Y reaccionamos genial», observó.

Las últimas jornadas

En ese remonte clasificatorio, subido ya a la titularidad, emergió casi sin tiempo a la aclimatación la mejor versión del zurdo. Desequilibrante por la banda izquierda, terco en su insistencia por dar las luces al portero rival y una fuente inagotable de centros al área. «¿Esperaba un rendimiento tan inmediato?», se le preguntó tras el entrenamiento. «Quizá no. Lo que quería era devolver la confianza depositada en mí y demostrarme a mí mismo que no se me había olvidado jugar», atajaba. Un poco más tarde, Jony, que regateaba las cuestiones sobre su futuro -«es algo que depende de tres partes», subrayaba-, prolongaba que «estoy en un buen momento porque, después de un año y medio jugando muy poco, hasta yo tenía dudas de cómo iba a rendir».

Con la candidatura al ascenso recuperada, con los dos pies otra vez en el 'play off', Jony insistía de forma machacona en que «es fundamental llegar a las últimas 7 u 8 jornadas metidos donde estamos», agregando que «nos ha costado mucho llegar y tenemos que trabajar duro para que no nos bajen e ir alcanzado a los que tenemos por delante». Ahora, con el ascenso directo a cinco puntos, no hay límites para la ambición. «¿Firmar ser tercero? No firmo nada. El equipo está creciendo a pasos agigantados y el resto de equipos saben que estamos yendo a más». Sobre todo ahora, compitiendo en el nombre de Quini.

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