El orgullo del Sporting

El cangués festeja eufórico el gol del Sporting.
El cangués festeja eufórico el gol del Sporting. / PABLO LORENZANA

«Caer y levantarse, en eso consiste la vida; ahora más que nunca», recuerda Jony en sus redes sociales

JAVIER BARRIO GIJÓN.

Cuando el Sporting se planteó en los despachos el retorno de Jony, surgieron algunas dudas. En las entrañas del club, pero también dentro del sportinguismo. Del refranero popular se desempolvó el 'segundas partes nunca fueron buenas'. La inactividad, también, se esgrimía como un argumento de peso en la consideración de la operación. Cuatro partidos después de su llegada, el extremo cangués empieza a marcar la diferencia. En Oviedo fue la única bombilla de un equipo que peloteó a oscuras. De él partieron todas las ofensivas rojiblancas. Ante un ambiente hostil, que le castigó el tímpano, jugó con furia y orgullo. Marcó el gol inicial, aceleró, se cabreó y le cosieron a faltas para contenerle, siendo, por detrás de Carmona, el futbolista rojiblanco que más recibió.

El orgullo del Sporting. «Caer y levantarse, en eso consiste la vida; ahora más que nunca», recordó ayer el cangués en las redes sociales. El mensaje estaba acompañado de una imagen en la que el '16', autor del gol que descorchó la botella y silenció el Carlos Tartiere, había sido derribado por el defensa Carlos Hernández. La llama que exhibió Jony, que dio la murga toda la tarde a Johanneson, torturado cada vez que el cangués se giraba y se disponía a correr, contrastó con el apagón generalizado que registró el Sporting, con los fusibles fundidos en muchas zonas del campo.

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En ese negativo extremo se apiñaron un nutrido ramillete de jugadores. Los cambios de Rubén Baraja fueron sintomáticos y tuvieron mucho que ver con el rendimiento. Ni Carmona, desaparecido y errático, ni Bergantiños, sorprendentemente desbordado, ni Castro, que apenas entró en contacto con el balón. Ni el lateral Adri Montoro, demasiado tierno para un encuentro de esta magnitud y, justo es decirlo, muy poco apoyado. Y alguno más, achatado frente al empuje de los jugadores de Anquela. No Jony.

Revulsivo social

Con Santos cercado por el contacto y las faltas cada vez que arrancaba -especialmente dura fue una del argentino Forlín en la primera mitad-, el cangués estuvo a otro nivel, despachando un partido muy parejo al del colectivo azul. Sin apoyos, Jony, diana de las iras del oviedismo, concluyó la lluviosa tarde como el jugador que más lo intentó de los dos equipos, con cuatro disparos, por delante de Rocha e incluso el goleador Mossa. Fue, además, el que mejor enfocó la portería de Alfonso Herrero de todo el once del Sporting con dos disparos. También subió a lo más alto del reparto de pases en ocasiones ofensivas (4) y de centros al área (5) de las filas rojiblancas.

Más allá de su aportación futbolística, el zurdo ha supuesto un revulsivo social en El Molinón, sintonizado con el fútbol reivindicativo de Jony, emocional y extremadamente competitivo en cualquier ambiente, como se vio en el Tartiere. Listo para levantarse tras un golpe.

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