Lora: «Paso a ser un socio del Sporting para toda la vida»

Lora atiende a los aficionados que acudieron a despedirle. A la izquierda, Javier Fernández le entregó el brazalete de capitán firmado por sus compañeros. A la derecha, consolando a un aficionado.
/A. GARCÍA
Lora atiende a los aficionados que acudieron a despedirle. A la izquierda, Javier Fernández le entregó el brazalete de capitán firmado por sus compañeros. A la derecha, consolando a un aficionado. / A. GARCÍA

El jugador de Móstoles se despide en El Molinón del club rojiblanco después de doce temporadas

ANDRÉS MAESE GIJÓN.

Faltaba un minuto para que se cumplieran las seis de la tarde cuando Alberto Lora hizo acto de presencia en la sala de prensa de El Molinón. Junto a él, el consejo de administración del Sporting al completo. Los flashes de las cámaras iluminaban el rostro emocionado de un futbolista al que le tocaba decir adiós.

En la primera fila le aguardaba gran parte de su familia para compartir junto a él sus últimos minutos como jugador del equipo gijonés. También acudieron a la despedida Pablo Pérez, Roberto Canella y Sergio Álvarez en representación del vestuario rojiblanco. El resto del equipo se despidió el martes de él en una cena que organizó el defensa en un céntrico restaurante.

Tampoco perdieron la ocasión de asistir a la despedida Iván Cuéllar e Iván Hernández. Dos exrojiblancos con los que compartió gran parte de las temporadas que disfrutó en Gijón. Del excentral desveló entre risas que «desde el día que ascendimos me gusta la cerveza por él, antes no me gustaba nada».

Si en la pasada campaña estuvo en la despedida de dos buenos amigos como fueron las de Nacho Cases e Iván Cuéllar, esta vez el protagonista fue él. Lora dijo adiós emocionado, pero aguantando las lágrimas. No fue sencillo. Necesitó de varios tragos de agua para terminar el discurso que preparó para, principalmente, dar las gracias a todas las personas que se cruzaron en su camino «desde el primer día que llegué a Gijón de la mano de mi madre y mi hermano y que siempre me trataron con respeto».

La despedida comenzó con un emotivo vídeo en el que se repasó la carrera deportiva de un hombre para el que ayer «terminó mi etapa como jugador del Sporting, pero paso a ser un socio del club para toda la vida». Las primeras imágenes mostraron a un pequeño delantero del Real Madrid que firmaba goles de bella factura ante equipos como el Barcelona o el Atlético de Madrid, un rol diferente al que desempeñó en Gijón.

El repaso de Alberto Lora a las doce temporadas que completó como futbolista del Sporting comenzó con un «eterno gracias por el trato que he recibido desde que llegué aquí para defender los intereses del filial». Los primeros pasos del mostoleño en Mareo fueron como centrocampista en el Sporting B, con el que consiguió el ascenso a Segunda B el mismo día que el primer equipo, de la mano de Manolo Preciado, regresó a Primera División.

Dos emotivos recuerdos

Un ascenso que le llevó a recordar la figura del técnico cántabro. Fue, sin duda, uno de los momentos más emotivos de la tarde. Lora no dudó en reconocer que Preciado «fue la persona que más impacto tuvo en mi carrera». Su relación trascendió de los terrenos de juego al igual que también les ocurrió a gran parte de un vestuario que lloró el fallecimiento de un entrenador que sacó lo mejor de ellos mismos. «Gracias a Preciado pude debutar en Primera División, por lo que le estaré eternamente agradecido», explicó el defensa.

A un lado de la sala se encontraba, apoyado en una columna, Falo Castro. El hermano del 'Brujo' rompió a llorar nada más ver una foto de Lora junto a su hermano en el emotivo vídeo que preparó el club para despedir a uno de sus capitanes. Falo no pudo contener el llanto cuando Lora recordó a Quini. «Siempre me voy a quedar corto cuando hable de él. Como persona era de diez porque en el mundo del fútbol no se podrá encontrar a una persona más buena. Siempre estaba dispuesto a ayudar», explicó el mostoleño, que se dirigió directamente a Falo para decirle que «aquí siempre tendrás un amigo».

Lora no quiso olvidarse de nadie. Sus agradecimientos comenzaron por Pepe Acebal y Emilio de Dios porque «fueron las personas que vinieron a ficharme». Tampoco quiso olvidarse de Luci, Bego y Mari. Las cocineras que «siempre me han tratado con mucho respeto y me han cuidado en Mareo».

El exrojiblanco soltó una carcajada cuando llegó el turno de los utilleros con Jorge Luis al frente. «Creo que van a respirar más tranquilos porque ya no tendrán que aguantar mis bromas», aseguró un emocionado Lora, que destacó el papel de todos los jugadores con los que compartió vestuario durante sus años como futbolista del Sporting.

«En la vida siempre hay alguien especial y yo me quedo con cuatro o cinco jugadores», aseguró Lora. Sus palabras comenzaron con un recuerdo a Luis Morán porque «fue la persona que más me ayudó cuando llegué a Gijón». Después del luanquín, el turno fue para Cuéllar, Canella, Sergio Álvarez e Iván Hernández. Y como no para los 'guajes', representados por Pablo Pérez, de los que admitió que «me hicieron volver a disfrutar del fútbol».

Lora destacó la temporada en la que Abelardo fue el capitán de la nave que llevó al Sporting a Primera División. «Me quedo con esa campaña porque nos juntamos unos chavales sin apenas experiencia con algunos veteranos y logramos algo que nadie esperaba», explicó el jugador.

Tampoco quiso olvidarse de Gregory Arnolin y Miguel de las Cuevas, dos hombres que le mandaron un mensaje de apoyo para su «nueva aventura». Nacho Cases también hizo reír al mostoleño con su mensaje desde la playa, donde bebía un vaso de cerveza porque según el gijonés, entre risas, «es lo que más te gusta hacer».

El defensa quiso dejar para el final a la afición. «No por ello es lo menos importante», destacó. Lora se mostró agradecido con el sportinguismo porque «sé que sufrís, disfrutáis y vivís todo este sentimiento con mucha intensidad y así me lo habéis transmitido desde el primer día». Sus palabras para los seguidores rojiblancos no acabaron ahí: «No puedo pedir más. Si quieren tener un recuerdo de mí como el jugador que he sido, que sepan que lo he dado todo por esta camiseta y siempre he tenido el máximo respeto hacia ella».

Por el momento, Lora se tomarán unas semanas de descanso. Su camino en el mundo del fútbol no ha terminado. «Aún me quedan años para seguir jugando», comentó. Su cabeza le pide «una aventura nueva en la que pueda aprender un idioma», por lo que todo apunta a que su próximo destino está en el extranjero. En las maletas se llevará el cariño de los seguidores. Ayer una veintena de fieles se acercaron a El Molinón para despedirse en persona del jugador y desear fortuna para su nueva etapa.

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