«No me esperaba tanto cariño»

«No me esperaba tanto cariño»
Mesa firma una foto suya en un pasillo de El Molinón. / A. G.

Manolo Mesa regresó a El Molinón para realizar una visita guiada con su familia

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

Nada más entrar en el vestuario del Sporting en El Molinón, Manolo Mesa rebuscó las similitudes entre la imagen que estaba viendo y la que almacenaba en su cabeza desde hacía más de treinta años. «Antes las duchas están en esa otra pared, ¿no?», preguntaba con su marcado acento andaluz a unos anfitriones de lujo. Sus compañeros Jiménez, Redondo, Joaquín, Claudio, David y Cundi guiaron a la familia del excentrocampista del Sporting durante la visita al estadio de su vida. Mesa incluso firmó una fotografía suya en el pasillo de las leyendas y se atrevió a dar unos toques a un balón sobre el césped. Algunos veteranos bromeaban al decirle que podría seguir jugando: sus siete pulmones aún aguantan diez kilómetros de carrera diaria por su San Roque natal.

Para Manolo Mesa, el regreso a Gijón no ha podido ser más emocionante. «No me esperaba tanto cariño. Sabía que alguien me recordaría después de doce años jugando aquí, pero la afición de ahora no es la que estaba en mi época», confiesa el andaluz. El sábado, antes del partido ante el Barça B, Mesa volvió a cruzar el túnel de vestuarios de El Molinón para recibir un emotivo homenaje del sportinguismo. Aquel momento, asegura, lo acompañará ya el resto de su vida. «Fue una sensación que nunca había tenido. Ver un campo así emociona. La verdad es que estuve dos o tres segundos bloqueado», afirma.

Una ciudad distinta

La ciudad que dejó en 1987 cuando salió del Sporting es muy distinta a la que se ha encontrado la familia Mesa en su vuelta a Gijón, especialmente El Molinón: «Me ha impresionado el pedazo de campo que tenemos, esto tiene que estar en Primera». En su paseo por las calles, 'Siete Pulmones' tuvo que hacer algún esfuerzo para ubicar las zonas que frecuentaba durante su etapa como sportinguista. «El paseo del Muro lo he visto precioso, igual que los alrededores del estadio, el acuario... Recuerdo que allí solo estaba la estación de trenes y ahora han construido un montón de bloques», destaca.

Tras la visita a El Molinón, Mesa y su familia se desplazaron junto a sus anfitriones a la Escuela de Fútbol de Mareo, donde fueron recibidos por otros dos excompañeros suyos: Maceda y Mino.

El grupo aumentó aún más a la hora de la comida en el restaurante El Cruce, a la que se sumaron también Esteban, Villa, Espinosa, Andrés y Ferrero.

Más Sporting

Pese a los años que han transcurrido desde su marcha, Manolo Mesa se mantiene muy vinculado emocionalmente a todo lo que rodea a su antiguo equipo. «El primer resultado que miro o el primer partido que pongo en la televisión es el del Sporting, eso no lo voy a dejar nunca», asegura el andaluz.

Sus nietas se han dejado ver estos días por Gijón con camisetas rojiblancas, un detalle que da muestra del cariño que une a la familia al club: «Llevamos Gijón dentro y siempre les voy a inculcar que sean del Sporting y que vengan cuando puedan, porque parte de su vida estuvo aquí». Ahora, aprovechando su recientes jubilación, sus excompañeros esperan que las visitas de Mesa sean mucho más frecuentes para continuar recordando los años dorados en los que hicieron historia juntos.

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