Manuela, la niña que se ha convertido en un símbolo para la afición del Sporting

Manuela, en El Molinón, animando al Sporting. /FERMÍN RODRÍGUEZ / FACEBOOK.
Manuela, en El Molinón, animando al Sporting. / FERMÍN RODRÍGUEZ / FACEBOOK.

La pequeña de 8 años, pese a la decepción tras quedar su equipo eliminado en el play off, mantuvo su bufanda en alto cuando prácticamente todo el mundo se había ido de El Molinón

ELCOMERCIO.ES

«8 años y es todo sentimiento. Quiso ver el partido hasta el final. Allí se quedó con su bufanda en alto. Después de entrar los jugadores en el vestuario hubo ríos de lágrimas. No había palabras de consuelo para ella, pero el próximo año volveremos». Quien firma estas palabras es Fermín Rodríguez, un mierense que el pasado domingo acudió con su hija a ver el encuentro de vuelta de play off entre el Sporting y el Valladolid en El Molinón.

El partido, en el que el conjunto rojiblanco todavía tenía opciones para seguir en la lucha por el ascenso a Primera División, decepcionó a muchos seguidores. Algunos abandonaron el estadio rápidamente, otros cuando el árbitro pitó el final, mostrando su malestar con el resultado, el club o los jugadores. Cada uno tenía sus razones. Sin embargo, Manuela mantuvo la entereza incluso después de que los futbolistas entrasen al vestuario. Su cara de desolación se puede ver en esta foto tomda en las gradas del estadio gijonés ypublicada por su padre en las redes sociales. Pero su gesto, con la bufanda en alto, demuestra que su pasión por los colores no desaparece pese a la permanencia en Segunda División. Su padre fue quien publicó la imagen y ésta empezó a generar reacciones en las redes sociales, considerando a la pequeña Manuela como un ejemplo de lo que debe ser un aficionado, apoyando a su equipo en los buenos y malos momentos. Una de ellas es la administradora del grupo 'Sporting del Alma' , inspirada por la imagen, publicó la siguiente reflexión:

Ayer dejamos atrás el sueño de volver a 1ª División. Hoy nos levantamos (al menos yo) con pocas ganas de leer las Redes Sociales, esas en la que cada uno pone lo que está pensando (tal como te pregunta el Facebook cada vez que lo abres).

Aún así, hoy entré sabiendo lo que me iba a encontrar allí: decepción, cabreos, planteamientos para la próxima temporada y demás, cosas totalmente normales por otro lado.

Cuando de repente, la vi a ella y algo se me revolvió por dentro. Una niña de 8 años, bufanda en alto y casi sola ya en su grada. Ella no se movió de su asiento a pesar de todo, incluso cuando los jugadores de su Sporting ya habían entrado al vestuario, ella allí seguía de pie con su bufanda en alto y aguantando, aún viendo que parte del estadio ya se había ido mucho antes de terminar el partido, algunos incluso en el descanso. Ella no. Ella se quedó por el amor que siente por su equipo, sus colores y su escudo. Ese equipo que soñaba ver jugar la próxima temporada en 1ª.

La foto de esa niña, que por cierto se llama Manuela, me recordó a lo que muchos de nosotros sentimos en momentos como éste que nos toca vivir pero con ojos de niñ@. Este caso en la carita de Manuela, en sus ojos y en sus pensamientos de niñ@. Much@s de nosotr@s quisiéramos hacerlo, pero por vergüenza no lo hacemos porque un adulto no puede llorar y sentir como un niñ@. No está bien visto.

Si a tod@s nos quedase un poco de esa ilusión, otro gallo nos cantaría. Yo me vi reflejada en ella pero con 34 años más.

Todos los que tenemos hij@s e intentamos inculcarles este sentimiento, sabemos lo difícil que es explicarles que este es el mejor equipo del mundo para nosotr@s y que siempre será así pase lo pase, en 1ª, en 2ª o donde quiera que estemos. A casi todos los niños les gusta Messi o Cristiano y cómo le explicas a un niño que su equipo es el mejor y que tiene que apoyarlo siempre, que esto no tiene nada que ver con la posición en la tabla o la categoría en la que estés Y que posiblemente nunca les verá ganar una Liga ni una Champions. Cómo lo haces cuando a veces hasta tu misma piensas que no merece la pena sufrir por un equipo que no nos da ninguna satisfacción o más bien pocas.

Yo empezaré a verlo desde hoy con el corazón de un niño que da amor sin pedir nada a cambio, ese corazón que cree que todo es posible, ese corazón de niño que tiene los sentimientos más puros. Ese corazón que nunca se rinde. Así lo veré yo gracias a ella. Gracias a Manuela y a esa foto que le hizo ayer su padre, Fermín.

Manuela ayer fue la más valiente de todos los sportinguistas que había en el Molinón-Enrique Castro Quini, quedándose allí plantada con su bufanda en alto y aguantando como una auténtica campeona. Si, Manuela, fuiste una campeona y gracias a ti he vuelto a recordar lo que es este sentimiento, lo que es ser Sportinguista, es estar ahí en las buenas pero sobre todo en las malas, como hiciste tú. Por favor te pido, no cambies nunca y sigue ahí apoyando aunque a veces no lo merecen, porque los jugadores cambian, vienen y van y los entrenadores también, pero la afición es la misma y cada día esta pequeña familia es más grande gracias a los papás y mamás que como Fermín y yo misma intentamos que nuestros hijos, sobrinos, crezcan amando este escudo y estos colores.

Prométeme que siempre llevarás el escudo del Sporting de Gijón con orgullo y tu bufanda en alto, tal como hiciste ayer. Y prométeme también que cuando tengas tus propios hijos harás con ellos lo mismo que tus papis hicieron contigo. Enséñales lo grande que es ser del Sporting, que no hay ningún equipo mejor en todo el mundo porque es tu equipo y enséñales a estar orgullosos de él pase lo que pase. En las buenas y en las no tan buenas. También tendrás que enseñarles que el Sporting les va a hacer sufrir mucho, pero diles el orgullo que se siente cada vez que meten un gol. Háblales del Molinón (el mejor estadio del mundo y el más viejo también), háblales de la Mareona, esa que como tú nunca les abandona. Sea en casa o sea fuera, siempre hay muchos apoyando al equipo. ¿Sabes que incluso hay Mareona fuera de España? Pues sí... incluso fuera de España...

Y, sobre todo, cuéntales que su mamá es y será una gran sportinguista y que ese día en ese play-off ella no les abandonó. Guárdate bien esa foto y siéntete muy orgullosa de ti misma, tal como me sentí yo al verte ahí solita con tu bufanda.

Y Manuela, darte las gracias por darme la oportunidad de recordar lo que es este sentimiento porque a veces los adultos nos olvidamos y nos enfadamos y decimos cosas que a veces no sentimos y nos damos cuenta cuando lo miramos con otros ojos, como los ojos de un niño, como tus ojos Manuela.

Y a los papás y mamás como nosotros, hay que seguir haciendo cantera para cuando nosotros no estemos, nuestros hijos sigan nuestro legado con sus hijos, esos hijos con sus hijos y así hasta el infinito y más allá.

Gracias campeona por hacerme ver lo que ya empezaba a olvidar. Te mando muchísimos besos y un gran abrazote.

Y por último decirte que nunca dejes de soñar, que soñar es gratis. Los adultos también lo hacemos a veces, pero esto entre tu y yo eh, que no se entere nadie .

¡ Puxa Sporting y Puxa Manuela ¡

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