Mariño se consolida en lo alto de la tabla de porteros más activos de Segunda

Mariño, en Mareo. / ARIENZA

Es una evidencia bastante manida, pero el mejor jugador del Sporting en los últimos partidos ha sido su portero

J. BARRIO GIJÓN.

A nadie se le escapa, ni siquiera al propio Diego Mariño, que el Sporting pudo salir muy mal parado de la primera mitad en El Sadar de no ser por la inspirada actuación del gallego, multiplicado para sofocar los intentos de Roberto Torres, el dinámico David Rodríguez, Quique y, en su mejor respuesta, los remaches a quemarropa del primero de estos tres y Lucas Torró antes de abrazar el descanso y librarse del castigo por la campana que anunció el intermedio.

Es una evidencia bastante manida, pero el mejor jugador del Sporting en los últimos partidos ha sido su portero, incluido Dani Martín en la Copa del Rey, y eso nunca es un buen síntoma para valorar la salud de la que goza un equipo. El guardameta vigués lidera la clasificación de paradas, con un total de 27, con una media de 4,5 por partido, cifras que le sitúan sobre Juan Carlos, del Lugo, y Javi Varas, del Granada. Ante Osasuna realizó siete intervenciones, alguna de ellas decisiva para mantener al Sporting vivo hasta el fatídico minuto 58, como ese breve tiroteo de Torres y Lucas Torró, atenuado por dos intervenciones soberbias.

La cifra de intentos del equipo 'rojillo' se disparó el domingo hasta los 17 remates, aunque fueron nueve los que enfocaron bien a Diego Mariño, que no pudo con dos: el remate a los diez minutos de Roberto Torres, que embestía desde atrás, y el de David Rodríguez en la segunda mitad, percutiendo también a la espalda de todo el mundo, que intentaba apagar el amago de incendio de Quique.

Kieszek, igual de exigido

La contundencia de la estadística coge relieve cuando se compara con el resto de partidos que ha albergado la jornada en Segunda División, aplazado el Nástic-Barcelona B. Tan solo Pawel Kieszek, portero del Córdoba, afrontó una jornada de trabajo con tanto frenesí como la que tuvo el gallego, con exceso de curro en el apasionado El Sadar. Otros 17 remates buscaron al guardameta polaco, con nueve de ellos orientados hacia su arco, pero el número de intervenciones del meta del Córdoba bajó hasta las cinco. El partido concluyó con un rotundo 4-1 favorable al Valladolid.

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