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Sporting | Mariño echa el candado al debate

El meta gallego celebró con esta efusividad su parada tras un remate a bocajarro de un delantero del Lorca. / ARNALDO GARCÍA
El meta gallego celebró con esta efusividad su parada tras un remate a bocajarro de un delantero del Lorca. / ARNALDO GARCÍA

El gallego responde a la confianza de Herrera presentando los mejores números de su carrera | «Los días antes del partido me dediqué a trabajar y mantenerme ajeno a los comentarios», zanja el meta, apuesta de Herrera para la portería

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

En el minuto 50 del partido del sábado ante el Lorca, un balón colgado desde el costado izquierdo se embarulló dentro del área de Mariño hasta caer en las botas de Manel, que enganchó un derechazo enrabietado hacia la portería. El Molinón enmudeció durante medio segundo, pero el silencio se transformó en una enorme ovación cuando el meta gallego del Sporting despejó la pelota. Fue la ocasión más clara del conjunto murciano en todo el encuentro y sirvió para sostener a los de Paco Herrera en una de sus fases de más dudas.

Mariño celebró su intervención con la rabia del delantero que anota un gol, como si se liberara de una presión que llevaba dentro. El portero rojiblanco ha vivido una semana de incertidumbre por la irrupción copera de Dani Martín, que parecía amenazar los cimientos de su titularidad. El debate generado en el sportinguismo acerca del portero que debía defender la meta en el partido ante el Lorca cogió por sorpresa a Mariño, tal como él mismo confirma. «Me dediqué a trabajar en los días previos y mantenerme ajeno a los comentarios», indicó.

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Precisamente eso, trabajo, es lo que necesitó Diego Mariño para llegar a tiempo a la cita liguera del pasado sábado. El golpe sufrido en el cuádriceps de la pierna derecha durante el partido ante el Oviedo alcanzó categoría de lesión, hasta el punto de que impidió al meta vigués estar disponible para visitar Los Pajaritos hace dos semanas. Tras el choque de Copa, Paco Herrera prácticamente descartó la presencia de Mariño para recibir al Lorca, pero el gallego se agarró a su titularidad con las uñas y se reincorporó a los entrenamientos un día después pese a no encontrarse aún al cien por cien. «Diego ha visto cómo se han puesto las cosas y ha tirado hacia adelante», explicó el técnico rojiblanco el pasado viernes.

Herrera mantuvo la incertidumbre en su decisión hasta última hora. Con Whalley fuera de la convocatoria, el catalán se debatía entre dar continuidad a la irrupción del joven canterano o devolverle la titularidad a quien ha sido su primera opción en sus planes desde el inicio de la temporada. A las 16.47 del sábado se supo que su apuesta era Mariño. «Me parecía justo darle la titularidad. En cuatro partidos solo había encajado un gol. Tomara la decisión que tomara me iba a equivocar», reconoció el técnico del Sporting.

Lo cierto es que Paco Herrera siempre ha mostrado una gran mano izquierda a la hora de gestionar las jerarquías y rangos dentro de su grupo. Este mismo curso, sin ir más lejos, el entrenador rojiblanco dejó fuera de las primeras convocatorias al recién llegado Álex López al entender que los futbolistas que habían realizado toda la pretemporada a sus órdenes, como Nacho Méndez, merecían un trato preferente. Algo similar sucedió esta jornada a la hora de decidir el inquilino de la portería ante el Lorca.

Diego Mariño respondió a la confianza del técnico como ha venido haciendo desde el inicio de la temporada. El gallego exhibe a estas alturas las mejores estadísticas de su carrera, con un solo gol encajado en cinco partidos. Para encontrar unos números similares en su trayectoria hay que retrotraerse hasta la temporada 2011-2012. Aquel año, el entonces guardameta del Villarreal B logró mantener su portería a cero en cuatro partidos consecutivos, entre las jornadas 21 y 24. En la Segunda División actual solo Cifuentes, meta del Cádiz, mantiene unos números similares a los de Mariño, con dos goles encajados en seis partidos.

«Falté un partido y parecía que había faltado un mes. Mi trabajo estaba ahí. Sé que estoy en una buena línea», esgrime Mariño, satisfecho de llevarse el reconocimiento de la grada. El debate en la portería del Sporting -al menos por el momento- queda cerrado.

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