Miguel Torrecilla afina la plantilla

Miguel Torrecilla afina la plantilla

El club no cierra la puerta a la continuidad de Rachid, con quien habló ayer Herrera, si no encuentra acomodo en otros mercados Clausura el mercado nacional con la cesión de Babin a Israel y las salidas de Ndi y Lillo

J. BARRIO GIJÓN.

«Es un problema», confesó ayer Paco Herrera cuando se le preguntó por la posibilidad de trabajar con una plantilla de 25 fichas. «Es un problema porque no quiero que esta situación afecte al filial», subrayó sobre las dificultades de lidiar con una plantilla tan voluminosa de profesionales. Para entonces, Miguel Torrecilla ya ultimaba en su despacho la rescisión de Lillo, que fichó por dos temporadas por Osasuna, y la cesión de Babin, quien jugará un año a préstamo en el Maccabi Tel Aviv, en una operación que incluye una opción de compra al final de la misma y que pone punto y final a una relación tormentosa. En Mareo no se contempla ningún escenario de vuelta. También tuvo tiempo el director deportivo, a media tarde, en rescindir el contrato de Dani Ndi, quien estuvo con su agente al mediodía en Mareo -por la mañana había recogido todas sus pertenencias- y que se queda sin equipo a la espera de analizar las propuestas que tiene sobre la mesa. Pero ya como agente libre y sin la limitación del mercado.

Ninguno de los tres participó ayer, como informó EL COMERCIO.es, en la última sesión de la semana antes del partido de hoy, en la clausura del mercado nacional, que sirvió para que el Sporting cumpliera con sus propósitos y redujera la plantilla a 21 fichas profesionales, con margen para retoques invernales y una plantilla en apariencia mucho más equilibrada que su antecesora en Primera, tras una severa transformación en la que de los 16 jugadores que se incorporaron al último proyecto solo sobreviven cuatro en el vestuario de Mareo: Mariño, Whalley, Moi Gómez y Viguera.

«Tienen permiso del club porque entiendo que están gestionando algo», señaló sobre el trío saliente Herrera, quien sí contó con Rachid, al que desligó de la situación de los tres anteriores, pese a que inicialmente se le buscaba una cesión en Bélgica y Francia, y con el que se le vio hablando al inicio de la sesión. «Es un caso distinto», aseguró el técnico. «Sé que ha estado buscando soluciones y entiendo que si no las tiene es porque no le agradan o no existen, pero es un jugador nuestro. Le he transmitido la tranquilidad de que, si no surge nada en los próximos días, le considero como uno más y se tendrá que ganar el puesto».

Torrecilla, en cualquier caso, mirará de reojo hacia otros mercados que no se clausuraron con el campanazo de ayer, como Rumanía (4 de septiembre), Israel (5 de septiembre), México (5 de septiembre), Bulgaria (6 de septiembre), Eslovaquia (6 de septiembre), Turquía (8 de septiembre), República Checa (8 de septiembre) y Catar (30 de septiembre). De todas formas, su salida ya no es una cuestión capital, más allá de la necesidad de que el centrocampista haga acopio de minutos y crezca, como sí lo eran las situaciones de Babin y Dani Ndi, con los que no se contaba por motivos diversas, especialmente con el internacional con Martinica, con el que Herrera reconoció ayer que «llevaba dos semanas sin hablar».

La última jornada del mercado español se dedicó en Mareo a las salidas. «Estoy encantado con la plantilla que tenemos», anticipó el técnico catalán, quien reconoció que la llegada de Jordi Calavera, un lateral de profundidad y naturaleza ofensiva, a lo que se sumó la actuación de Michael Santos y Rubén García ante el Lugo, habían atemperado la necesidad de fichar un extremo.

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