El Molinón se blinda para el estreno

Imagen de El Molinón durante el encuentro ante el Lugo.
Imagen de El Molinón durante el encuentro ante el Lugo. / JOAQUÍN PAÑEDA

El cierre del parking de la zona este por motivos de seguridad se mantendrá a lo largo de toda la temporada

V. M. ROBLEDO GIJÓN.

A media mañana de ayer, el entorno de El Molinón era un enorme solar sin más movimiento que el de los primeros sportinguistas disfrutando del ambiente previo al partido. La imagen resultaba especialmente llamativa en la zona este del estadio, donde el habitual trasiego de vehículos por los locales comerciales quedó limitado al espacio que separa la Alameda de Manuel Preciado del río Piles. La decisión de los cuerpos policiales de eliminar ese centenar de plazas de estacionamiento durante todo el fin de semana para aumentar el perímetro de seguridad de cara al debut rojiblanco en Liga, adelantada el jueves por EL COMERCIO, fue la medida más visible dentro de un plan que ya se había activado en otros grandes eventos recientes en Gijón, pero que ha tomado más relevancia aún tras los atentados de Barcelona.

Con el cierre de parte del parking de la zona este, disponible para el uso exclusivo de vehículos autorizados, se pretendía restringir la circulación entre el previsible tumulto. El aparcamiento de la zona sur, donde en las últimas temporadas estaba permitido el estacionamiento de personal acreditado, queda en el nuevo curso reservado para las unidades móviles de la televisión y para los servicios médicos. Algunos aficionados expresaron a la policía local su malestar ante la merma de plazas, al entender que las medidas de seguridad resultaban excesivas. Una hora y media antes del comienzo del partido resultaba casi imposible aparcar en todo el entorno de El Molinón. El inminente arranque del Concurso Hípico Internacional también inhabilitó el parking de Las Mestas. Los más previsores optaron por hacerlo en la explanada del campus universitario y recorrer a pie los ochocientos metros restantes hasta el estadio.

Al margen de las restricciones de aparcamiento en las zonas este y sur, en la jornada de ayer hubo, además, otra serie de medidas de seguridad que pasaron más desapercibidas para los aficionados y que se acrecentaron a medida que se acercaba la hora del partido. En los principales accesos a la ciudad, como la rotonda de Viesques, varios controles policiales vigilaban que todo transcurriera con normalidad. La unidad de Subsuelo también revisó el alcantarillado con anterioridad para evitar posibles altercados de orden público. En la Avenida de El Molinón, en dirección al estadio, la entrada quedó restringida a vehículos autorizados y transporte público.

La presencia policial se multiplicó también en la puerta de entrada de la afición visitante, aunque en este caso se trató de un despliegue rutinario. El numeroso grupo de seguidores desplazado desde Lugo convivió durante toda la jornada con el público local en perfecta armonía. La visita del conjunto gallego en el estreno liguero en El Molinón fue recibida por el sportinguismo con enorme simpatía y muestras de agradecimiento. La Mareona no olvida el histórico gol de Pablo Caballero en el minuto 91 de aquel Girona-Lugo que allanó el camino hacia Primera a los de Abelardo. El propio club se sumó al hermanamiento con un vídeo que se proyectó en los videomarcadores del estadio antes del inicio del partido.

Las importantes medidas de seguridad resultaban evidentes en cada rincón de El Molinón. En la zona oeste hasta cinco furgones de la Policía Nacional vigilaban que todo transcurriera en orden. Varias dotaciones motorizadas recorrían también las inmediaciones. Donde no se produjeron mayores novedades fue en el propio acceso al estadio. La seguridad privada contratada por el club realizó los pertinentes controles a los aficionados, con especial vigilancia a los bolsos, mochilas y otros enseres personales. La previsión de los responsables del plan es mantener estas medidas durante toda la temporada.

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