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Sporting | El Molinón se ofrece a empujar

Panorámica de El Molinón durante el partido que enfrentó al Sporting con el Lugo. / JOAQUÍN PAÑEDA
Panorámica de El Molinón durante el partido que enfrentó al Sporting con el Lugo. / JOAQUÍN PAÑEDA

El Sporting disputará tres de los próximos cuatro partidos en el coliseo gijonés | El Almería abre la terna este sábado, con el Valladolid y el Cádiz de visita a Gijón después de viajar a Reus

J. BARRIO GIJÓN.

Rebañó un punto el Sporting en Vallecas, domicilio del que la cartelera de Segunda anunciaba como el oponente del momento. En un escenario de altura, esta vez hubo poco del apocado equipo que pisó Los Pajaritos y El Sadar como si se encaminara hacia el cadalso asumiendo su pena. Tampoco fue un partido redondo, porque la luminosidad del equipo en la primera mitad se tornó en una imagen oscura en la segunda, aunque Herrera vio las señales de humo y recalibró la trama con un mano de estratega, con tres centrales y dos carrileros, frenando la voracidad que expresaba peligrosamente el Rayo.

El Sporting abrazó tercero en el orden clasificatorio el final de la jornada, sumando en un escenario harto complicado y como visitante ante un rival directo. El panorama que ofrece el calendario en las próximas jornadas, en ese sentido, le brinda mucho calor de El Molinón, que cada vez tiene más traza de argumento decisivo en la conquista del objetivo para el Sporting. De los tres próximos partidos que le aguardan a los muchachos de Herrera, tres se disputarán en Gijón, con un respiro para la 'Mareona', en un tramo que tienen en la mente todos los futbolistas para coger más aire en la clasificación.

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La etapa más localista se iniciará este sábado con el Almería y, tras una escala intermedia en Reus, se cerrará con el Valladolid y el Cádiz de David Barral, en dos encuentros que todavía esperan fecha. Los gijoneses avanzan hacia esta fase en un momento de convencimiento colectivo, reconciliados con los resultados, con dos victorias y dos empates en los cuatro últimos encuentros, aunque la mayor parte de los rivales de la parte alta han salido al demarraje, propiciando una situación de agobio importante en la azotea. De hecho, el Sporting se encuentra a solo un punto de Osasuna y Lugo, primer y segundo clasificado, y siente el aliento en el cogote de hasta tres equipos que están empatados a puntos con él, incluido el propio Rayo Vallecano y el Huesca, los dos últimos rivales que tuvo el equipo de Paco Herrera.

Asegura uno de los tópicos de Segunda que nada se puede dar por sentado en esta categoría. Y menos este año. Pero la oportunidad que brinda el calendario, aunque en la segunda vuelta tendrá otro análisis, es importante. Hay poca duda de que los gijoneses han mejorado su comportamiento en El Molinón en las últimas dos jornadas, que, además de arrojar un saldo positivo, confirmaron la mejoría del equipo con sus matices, aunque nada que ver con lo de casa.

Como un guante

Al Sporting le sienta como un guante el abrigo de El Molinón, donde Paco Herrera toca madera cada jornada para seguir incólume como hasta ahora, manteniendo surtido el casillero de puntos. Sin llegar al extremo del Numancia, el mejor local, el Sporting es uno de los equipos más fuertes de la División de Plata en su versión de anfitrión. No conoce la derrota y solo ha concedido dos goles -los mismos que el Huesca y el Lugo, que completan el trío de menos goleados en su campo-, frente al Oviedo y al Huesca, y dos empates ante estos mismos equipos.

Es en la cita quincenal con toda su afición cuando mejor se ha expresado el Sporting hasta la fecha y donde aspira a abrir brecha de manera temporal el proyecto rojiblanco en la tabla, a falta de seis partidos para cerrar la primera vuelta. Un momento propicio.

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