Canal Sporting
DIEZ años es mucho tiempo. En ese periodo, el sportinguismo vio como su equipo estuvo a punto de desaparecer: Ayuntamiento y Administración intervinieron para que cien años de historia tuvieran continuación. Entramos en una dolorosa ley Concursal y cada mes de junio nos tocaba sufrir para seguir compitiendo... Y, de repente, las cosas empezaron a cambiar. Podíamos dar el salto a Primera y lo conseguimos. Adiós a 10 años de sinsabores y sufrimientos.
Nunca hubo tanta alegría como en el pasado verano gijonés, y no hablo sólo de la gente del fútbol. Sentimientos, emociones, orgullo de ser de Gijón y del Sporting. La vuelta a casa desde El Molinón el día del ascenso fue imborrable. Jóvenes y mayores aplaudiendo, cantando o llorando. Su equipo volvía con los grandes.
Los críos ya no querían camisetas del Madrid o del Barca, querían las de su Sporting. Y oigan, de eso no pasó tanto tiempo, nueve meses escasos. Los mismos que lo lograron están en el equipo. Preciado, venerado entonces, un 'paisano', sigue al frente. Entonces, ¿por qué ese pesimismo de esta semana, ese pensar que vamos a volver al pozo? Era imposible ganar en Pamplona, decían muchos. Este equipo no es la primera vez, ni será la última, que demuestra el coraje que tiene. ¿Nos va a ganar seguro el Dépor? ¿Nos va a pasar por encima el Numancia? No, no y no. Me niego a ser tan pesimista. Los futbolistas necesitan de nosotros y que se llene el campo como pasó el domingo. Ellos saben que sólo con «un par...» no se va a ganar, pero sin eso es imposible, y la victoria ante el Osasuna así lo demuestra.
Hace nada muchos decían que puntuar en El Molinón con ese ambiente era casi imposible. Entonces, tenemos que ser 25.000 animando a los nuestros y gritándoles a ellos. 25.000 que disculpen los fallos y aplaudan los aciertos. 25.000 que lleven en volandas al equipo para lograr un triunfo que hará menos difícil el partido de Numancia. Entonces, el objetivo, dejar a tres por debajo, estará más cerca.
No era fácil el partido de Pamplona. Pocos daban posibilidades a nuestro equipo que no fuera el cuadro técnico y los jugadores. Volvimos a ver el Sporting fiable de fuera de casa. Otra vez las líneas estuvieron juntas, otra vez vimos a un equipo, otra vez se salió con velocidad y ambición al contraataque y, así, la confianza fue creciendo y aparecieron las individualidades. Para el míster debió de ser muy aclaratorio el comportamiento del once que sacó. Tanto que tiene todos los argumentos para no hacer cambios. Y para la afición también. Para lo que resta hasta el final, debe de servir para saber que podemos y vamos a estar en Primera la próxima temporada, pero que no será fácil. Y ni tan blanco ni tan negro, por favor. El domingo, lo dicho: 25.000 en el Molinón. Así difícil lo va a tener el Dépor para ganarnos.
Se nos fue otro sportinguista, un rey mago para el fútbol base. Con Balbino son ya unas cuantas buenas personas las que nos dejan. ¡Qué injusto!


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