Canal Sporting
David Barral y Diego Castro. Los brazos ejecutores de la victoria rojiblanca. Eran los rostros más perseguidos y fotografiados de la sesión preparatoria de ayer, con permiso de José Ángel, quien realizó un magnífico encuentro.
El delantero de San Fernando fue el primero en golpear a Osasuna. Abrió la cuenta del Sporting con un espectacular gol, que sólo le podría salir a un jugador que arriesga, pero encontró el obstáculo de Medina Cantalejo en el camino hacia el 'hat-trick'. «Me voy contento porque ojalá todos los fines de semana hiciera un gol, me anularan dos y el equipo sumara al final los tres puntos», explicaba el gaditano.
Barral, muy satisfecho por el desenlace del encuentro, desglosaba las claves de la victoria de su equipo. Y se quedaba con la importancia del resultado final: «Era para nosotros una final», señalaba el '23' rojiblanco, antes de asegurar que «tuvimos mucha chispa y eso se notó en el campo, que teníamos mucha velocidad y nuestros contragolpes eran mortales».
El gaditano fue sin duda el protagonista del encuentro en su regreso a la titularidad. Estuvo implicado en todas las acciones, incluidas las polémicas, como el penalti señalado a favor de Osasuna y los dos goles que le anuló Medina Cantalejo: «No los he visto repetidos, pero son forcejeos en los que siempre sale perjudicado el delantero y no debería ser así. No estoy disgustado, pero en el campo sí porque así es mi personalidad».
«Me la jugué»
Precisamente, su fuerte carácter y su visible motivación estuvieron a punto de jugarle una mala pasada y de sacarle del partido. Fue en una acción con Roberto, en la que el guardameta de Chantada y el gaditano 'chocaron'. «Estaba muy metido en el partido y me la jugué. Me lo podía haber ahorrado, pero soy así», aseguraba con su gracia habitual el delantero.
Entre Barral y Roberto saltó alguna que otra chispa en aquel encontronazo, una situación que el futbolista rojiblanco zanjó ayer de forma contundente: «Le tenía muchas ganas y se vio en el campo, pero no sólo yo, todo el equipo. Es un compañero y él tenía ganas de hacer un buen partido frente al Sporting y, lógicamente, nosotros queríamos marcarle, pero no por malos 'rollos', ni nada parecido».
Diego Castro, el otro goleador, comentaba sobre el reencuentro con Roberto que «yo no le tenía ganas porque es un ex compañero y le deseo lo mejor», y añadía que «lo que me motivaba a mí era puntuar contra un rival directo».
El futbolista pontevedrés realizó un encuentro muy completo. Marcó el segundo gol. Dejó destellos de su clase. Y se vació físicamente. En esa línea, el extremo reconocía que «el cuerpo me dijo que parase un poco cuando se me subieron los gemelos». Sobre su gol, el futbolista pontevedrés señaló que «ojalá marque alguno más así, pero me quedo con el que le hice al Cádiz la pasada temporada».


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