Canal Sporting

Finalmente fue el mejor encuentro que se vio esta temporada en El Molinón. El equipo gijonés sufrió primero en contra del viento, se sumó al homenaje al fútbol después, pero insistió en su sufrimiento con dos penaltis tan absurdos como innecesarios, aunque el final fue feliz para la parroquia local.
Preciado sacó el equipo de Pamplona, con el obligado relevo de Cámara por Sastre. Lotina cambió los planes previstos al dar entrada a Colotto en el centro de la defensa, en lugar de Adrián López, y dio entrada al mexicano Guardado, a quien ubicó en la banda izquierda, para situar a Lafita en la derecha y a Juan Rodríguez en el centro del campo, al lado del capitán Sergio. En cualquier caso, ambos entrenadores utilizaron de salida un 4-2-3-1 como dibujo táctico.
A favor de viento
El Deportivo escogió a favor de viento en el primer tiempo, lo que fue una ayuda para que el balón estuviera más tiempo en el terreno gijonés, aunque los rojiblancos mostraron desde el primer minuto la imagen del Reyno de Navarra, muy metidos en el partido.
El conjunto coruñés intentó sorprender al de Preciado en el juego aéreo. En el primer aviso, Lafuente se lució en el cabezazo de Colotto. No lo tenían difícil los visitantes para buscar la forma de rematar, aunque les fallaba la puntería, sin aprovechar la deficiencia que tiene el Sporting en esta materia.
Mientras llegaban algunos apuros esporádicos, el Sporting se estiraba muy poco. En el centro del campo era bueno el trabajo de Míchel y Matabuena, con una disciplina táctica digna de mención para abortar todos los intentos de internada de los deportivistas. Los dos laterales subían con frecuencia al ataque, sobre todo el brasileño Filipe, que condicionaba el trabajo de Luis Morán.
En el primer tiempo, la primera arrancada fue de Raúl Cámara, con un disparo forzado y lejano que detuvo Aranzubía. El resto fue de color más bien deportivista, aunque hubo una fase en la que Rodríguez Santiago dio la nota reiterada con un extraño estilo de arbitrar. Tan pronto señalaba una tímida falta como podía darle por dejar seguir el juego al pasar por alto algunas infracciones. Estuvo desconcertado y fue desconcertante con los dos equipos. Al descanso se llegó con un error del inadvertido Lassad, que lanzó alto en buena posición.
En el segundo tiempo cambiaron las cosas. Con el viento a favor y muy metidos en el trabajo, los rojiblancos tuvieron más llegada, aunque el primer aviso fue un lejano disparo de Lafita que Lafuente despejó a córner.
El Sporting inauguró el marcador. Carmelo, que con su sola presencia despertaba preocupación en la zaga coruñesa, cedió a Barral, quien lanzó un potente disparo raso, que Aranzubía no pudo sujetar. Luis Morán, muy atento, lo superó y puso la guinda al partido. Algarabía en El Molinón.
Sólo dos minutos después se puso más claro todavía el partido para los gijoneses. Luis Morán pasó a Carmelo en carrera. Lopo contacta su brazo izquierdo con el cuerpo del canario de una forma muy suave, pero el árbitro interpreta penalti. Lo transforma Barral.
Juego preciosista
El Deportivo acusó el golpe de recibir dos goles en un intervalo de tres minutos. Su juego empezó a ser más impulsivo, con un afán poco controlado, lo que le venía muy bien al Sporting. Con el contraataque, los rojiblancos encontraban pasillos en la zaga coruñesa. El conjunto gijonés era más preciosista que práctico, ante un rival que empezaba a buscar soluciones desde el banquillo. Lotina retiró al inoperante Lassad para adelantar a Verdú y situar al ex rojiblanco Pablo Álvarez entre líneas.
El partido se le complicó al Sporting en un penalti innecesario de Neru a Verdú. El laredano, en el intento de despejar el balón, arrolló al delantero visitante en el borde interior del área.
El tanto marcado por Sergio logró meter al Deportivo en el partido, lo que provocó que Preciado buscara algún antídoto. Lo encontró con la entrada de Diego Camacho y transformar el dibujo con un trivote. Al minuto llegó el golazo de la tarde. Una falta a Barral fuera del área la ejecutó Diego Castro en corto, para José Ángel. El de Roces lanzó un zurdazo a la base inferior izquierda de la portería de Aranzubía, quien no llegó al balón, pese a su estirada. El Molinón volvió a vibrar, con un ambiente espectacular.
El contraataque gijonés traía por la calle de la amargura a Lotina, quien dio entrada a Valerón, lo que originó muchos cambios, con Verdú en el centro del campo, Ricki como único delantero específico y Lafita y Pablo Álvarez en las bandas. La presencia del canario, con mucha movilidad en su juego, obligó a los rojiblancos a multiplicarse.
Aunque el conjunto de Preciado mantenía el tipo, el partido volvió a complicarse a falta de cinco minutos. Riki adornó en exceso una caída, al sentir el contacto del brazo de Raúl Cámara. El árbitro señaló penalti, que marcó el propio Riki.
El resto, más la prolongación, fue de acoso deportivista y buena defensa gijonesa. Pudo marcar Bilic, en un contraataque, pero esta vez acertó Aranzubía.
Final y júbilo. El Sporting sumó otros tres puntos de oro. en las anécdotas se mantiene que Lotina no puede con Preciado. Nunca lo ganó. Ayer, el cántabro lo trabajó bien, pese a los apuros aéreo. Este es el camino de la permanencia, por la que aún hay que luchar.


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