Canal Sporting

Un 10% de las tarjetas que han visto los jugadores del Sporting, uno de los equipos más amonestado de Primera División (91 cartulinas en lo que va de temporada), fueron por protestas a los árbitros. Un defecto que Preciado quiere erradicar ante las diez últimas jornadas, en las que el conjunto gijonés tiene en juego la permanencia en la máxima categoría. El técnico quiere abortar las reacciones de sus jugadores en contra de los árbitros, ya sea en protestas o en actitudes que puedan poner en riesgo de expulsiones al equipo.
El delantero David Barral, el jugador más utilizado por el técnico rojiblanco, es el más amonestado por protestas. El gaditano se perderá el próximo encuentro, ante el Racing, al haber visto la quinta amonestación en Soria. En su caso, sólo vio una tarjeta por zancadillear a un rival, que fue la de Los Pajaritos, ya que anteriormente fue sancionado por tocar el balón con las manos (en el encuentro ante el Valencia, dirigido por el antequerano Paradas Romero», y por protestar en los partidos jugados en Málaga, Getafe y Pamplona, con arbitrajes de Iturralde, Turienzo y Medina Cantalejo, respectivamente.
David Barral manifestó que «si el entrenador nos manda callar y quiere que respetemos a los árbitros es para evitar que nos perjudiquemos». Según agregó, por lo que comentaron en el vestuario, «el entrenador tiene razón».
El jugador gaditano expuso que en las reacciones de cada uno «influye el temperamento», si bien matizó que «hablo por mí». Asimismo Barral considera que «todos queremos ganar y algunos tenemos un temperamento fuerte, pero el objetivo nunca es perjudicar al equipo». Según explicó, «a veces puedes quedar más a gusto si das una patada, pero, en cambio, protestar parece una tontería».
Barral está satisfecho, al considerar que su media de amonestaciones, cinco en 27 partidos, «es mi récord, porque son poquísimas para lo que estoy acostumbrado y me alegra, porque significa que voy evolucionando». El gaditano expuso que la excepción se produjo «en los últimos partidos», en los que jugó aparentemente algo revolucionado.
El goleador andaluz comentó que «nos estamos jugando mucho y cuando estás en una situación así y con pocas oportunidades, da coraje en algunas decisiones», pero está concienciado de que «a partir de ahora debemos olvidarnos de los árbitros y hacer nuestro trabajo».
Barral entiende que «las últimas tarjetas a Carmelo y a mí, que suponen un partido de castigo, mosquearon al entrenador, pero hay que comprender la forma de ser de cada uno».
La mayoría de amonestaciones mostradas a los rojiblancos fueron por incidencias del juego, con 41 derribos, doce zancadillas, quince agarrones, un plantillazo, dos reiteraciones de faltas, tres codazos, un empujón y una obstrucción. Otras cinco fueron por situaciones antirreglamentarias de pérdida de tiempo.
Las protestas fueron en jugadas puntuales. Las de Cuéllar y Gerard se produjeron por una mano no señalada en una jugada en la que marcó el Villarreal el gol del triunfo en El Molinón, mientras que la de Míchel fue en el penalti de Soria. Bilic reclamó en Mestalla una falta que no le fue señalada, reacción como las que tuvo Barral.


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