Canal Sporting

El cambio de entrenador tiene como objetivo la reconducción de una situación anómala, según los planes previstos. Desde que el Sporting se transformó en sociedad anónima deportiva se produjeron once destituciones, además de otras dos variaciones por renuncia y una transitoria.
De todas ellas, sólo en la temporada 1997-1998 no se logró el objetivo e la permanencia y en la 1999-2000 no se consiguió cambiar la dinámica en busca del ascenso, que era el objetivo fijado.
El primero en caer fue el holandés Bert Jacobs, en abril de 1992. Con el Sporting en una línea descendente, se decidió prescindir del técnico holandés, sustituido por García Cuervo, que estaba en el Real Avilés. El técnico gijonés había salvado la situación cuando había sustituido a Aranguren, cuatro años antes.
Dos años después, la situación volvió a complicarse en la segunda temporada de García Remón, en marzo de 1995, el equipo se había metido en posición de descenso, con una dinámica peligrosa. De nuevo la solución fue García Cuervo, que contribuyó a eludir el descenso, pero esta vez no pudo evitar la promoción, para la que renunció a seguir en el banquillo. El club ya había contratado a Ricardo Rezza.
A la campaña siguiente, el técnico argentino se fue a mitad de temporada, antes de acabar la primera vuelta. Con el equipo reforzado por jugadores de la talla de Salinas, Bango y Giner, en El Molinón se mantuvo una línea aceptable, pero fuera de casa no dio la talla. Esta trayectoria, sumada a cuestiones extradeportivas, acabaron con la etapa de Rezza. Lo sustituyó Novoa, con dos partidos intermedios de Ramiro Solís. Aunque con apuros, la campaña acabó con la permanencia.
A la temporada siguiente llegó Benito Floro, pero la dinámica se torció peligrosamente en la segundo vuelta. Tras dos advertencias, la goleada de San Mamés acabó con el relevo en el banquillo. Miguel Montes, que estaba en la casa, fue el elegido. Se logró la permanencia, tras un espectacular triunfo en el campo del Betis, a dos jornadas del final.
Una de las que los relevos en el banquillo no tuvieron el efecto esperado fueron los de la temporada 1997-1998. A la cuarta jornada se convenció a Montes para un cambio. Lo suplió Maceda, que llegó a la jornada con dos puntos. Novoa decidió asumir el banquillo, con el equipo virtualmente descendido, en una temporada aciaga. Una vez consumado el descenso matemático, Novoa dejó el banquillo a Redondo, hasta el final de la temporada.
Ya en Segunda División, el inicio de la Liga con Antonio López fue desolador. A la sexta jornada fue destituido. Lo suplió Aad de Mos, tras dos jornadas transitorias de Redondo. El holandés apenas duró dos meses, para ser sustituido por Braojos, que había llegado como segundo. Tras una sensacional segunda vuelta, se mantuvo la categoría, aunque la ilusión inicial era el ascenso, objetivo que cambió tras el nefasto inicio liguero.
En la temporada 1999-2000 se inició la competición con el ascenso como objetivo. La trayectoria del equipo durante la temporada fue irregular, rayando las posiciones de ascenso. Un alejamiento a diez jornadas del final provocó que el consejo optara por un nuevo relevo. Ciriaco Cano fue el elegido para suplir a Braojos, sin que se recondujera la situación. Con el extremeño en el banquillo, se perdieron todas las posibilidades a tres jornadas del final, en un encuentro disputado en Leganés, con más seguidores rojiblancos en las gradas. Fue el segundo fracaso.
En el inicio de la temporada 2002-2003, se repitió la situación de la campaña después del descenso. El objetivo era el retorno a Primera, pero el comienzo con Acebal fue decepcionante, con tres puntos en cinco jornadas y el equipo de colista. El consejo presidido por Juan Arango se decantó por Maceda. Se tenía una espina clavada del rendimiento del valenciano en la temporada del descenso. El año fue irregular y fue preciso esperar al pacto de no agresión con el Terrassa en la penúltima jornada, con un punto para cada equipo, que dejaba a ambos en posición de permanencia.
Esta temporada, Preciado se convirtió en una nueva víctima del banquillo rojiblanco. El cántabro estuvo a punto de ser destituido en tres ocasiones en la campaña anterior, pero en la actual, la dinámica más reciente, sumada a una trayectoria irregular, provocó la decisión de su fin de ciclo. La derrota de San Sebastián, sumada a la situación anímica del míster, observada en las reuniones con los dirigentes rojiblancos, sin verse seguro de poder liberar la situación, fueron los argumentos de la decisión.
A Iñaki Tejada le correspondió coger el testigo para trabajar a tope en busca de la permanencia, en una situación de desventaja en la clasificación. El nuevo técnico transmitió una postura de ilusión, con la intención de lograr el objetivo de dejar al Sporting en Primera.
Hasta ahora, el acierto se produjo en tres cuartas partes de las situaciones de cambios en el banquillo. El fracaso del descenso de 1998 era previsible, por los errores en la planificación. No así el ascenso no logrado en 2000. El resto deben ser el espejo para conseguir el objetivo de la permanencia.


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