Canal Sporting

Adrián Colunga (Oviedo, 1984), de sonrisa fácil y una sinceridad que a veces se aleja del discurso controlado al milímetro que impera en el fútbol, tiene las piernas curtidas y endurecidas por una trayectoria deportiva más propia de los 'perros callejeros' a los que hacía referencia Javier Clemente en su rueda de prensa del lunes. «En esto del fútbol no puedes decir siempre lo que piensas», lamenta, mientras rememora, cerca de la bahía de San Lorenzo, su brillante debut como titular en el Sporting.
-Nueva etapa en Gijón.
-La verdad es que estoy muy bien. Recordando viejos tiempos y con el chip puesto en salvar al equipo.
-¿Ha cambiado mucho el Sporting desde que se marchara?
-Muchísimo. Mareo, El Molinón... Ha cambiado mucho todo, pero para mejor. Estoy encantado.
-Ahora está en Mareo hasta Rogelio García, uno de sus mentores.
-(Risas). Tenemos una amistad enorme. Todos los días se mete conmigo, porque le gusta mucho el cachondeo, y yo con él. Estoy encantado. También está Nieto, que ya le conocía de cuando llegué a Mareo con 13 años.
-Ya puede decir que ha jugado como titular en el Sporting.
-Lo cierto es que no pensé mucho en el hecho en sí de que iba a ser titular. Igual ahora en frío pienso en que me faltaba la foto con el primer equipo porque tenía ya la del infantil, el cadete, el juvenil, el filial... Pero estoy con el chip puesto en salvar el equipo. No estoy disfrutando del tema individual.
-Pero sí que tendría ganas de recuperar las sensaciones de jugar un partido desde el inicio. No ha sido un año fácil para usted.
-Ha sido un año extraño. Ni yo ni nadie se puede explicar cómo se desarrolló. No puedo explicar por qué no jugué en el Getafe. Pero, insisto, ahora estoy en el Sporting y tengo el chip puesto en salvar al equipo. Tengo experiencia en estas situaciones y todo pasa por la unión. Si estamos juntos, lo vamos a sacar.
-¿Qué tal se encuentra en la banda?
-Me gusta. Tal y como está montado el fútbol de hoy, no me considero un futbolista de referencia porque creo que, de alguna manera, hago jugar. Me encuentro muy bien ahí. Puedo recibir por dentro y eso me gusta.
-¿Clemente les pone anclajes?
-Hay unas pautas. Pero, si se fija en lo que ha cambiado el Sporting en una semana, es quizá en la unión dentro del campo. Atacamos juntos y defendemos juntos. Fíjese en el Atlético. Es el mismo equipo de hace cuatro meses, con la misma calidad, pero ahora va a optar a estar entre los cuatro primeros. ¿Qué ha cambiado? La idea de unión. Si a eso le suman la calidad que ya tienen, es un salto enorme. Hemos sacado un punto ante un equipo que, en mi opinión, está llamado a estar entre los tres o cuatro primeros.
-¿Qué influencia tiene Clemente en lo que se vio el domingo?
-Mucha.No soy tan mayor, pero he tenido muchísimos entrenadores y no he encontrado ninguno que en tan poco tiempo trasmitiera tantos conocimientos y datos. ¡Encima te quedas con todo! Es curioso que se le cuelgue la etiqueta de defensivo. Me parece hasta mal. ¡El domingo salimos a jugar con cuatro delanteros! Tampoco he visto ningún pelotazo.
-¿Cómo es en las distancias cortas?
-Habla muy claro y el trato con el futbolista es espectacular. Cualquiera del vestuario, juegue o no, se lo puede decir. Tiene también sus gracias y sus momentos para la anécdota...
-¿No le ha rebautizado todavía como a André Castro (Oporto)?
-(Risas). De momento, no. Lo hace desde el cariño. Lo veo como un entrenador con una sencillez enorme.
-Tienen un calendario duro por delante, empezando el sábado por Santander, y poco margen de maniobra.
-No podemos fijarnos en los rivales. Hay que sumar ocho victorias y estoy convencidísimo de que se va a sacar.
-Se han visto brotes verdes en poco tiempo, pero aún hay errores, sobre todo a nivel defensivo.
-Está claro. Pero la imagen que ofreció el otro día el equipo... Era un partido dificilísimo y estoy convencido de que ese punto lo vamos a valorar en el futuro.
-El partido de Santander no admite tropezones.
-Soy de los que piensan que, si no se puede ganar, no podemos perder, pero vamos a ir por los tres puntos. Tenemos que ser todavía mejores que frente al Atlético.
-¿Puede permitirse el Sporting un empate?
-Cuando hablo del empate, me refiero a un 0-0 en el minuto 89. Es mejor traerse un punto que nada. Pero está claro que durante 89 minutos lucharemos por tres. Es un partido complicado. Igual el Racing no tiene la calidad del Atlético, pero lo contrarresta con otro fútbol.
-¿Cómo vio su abuelo, Sindo, su debut en El Molinón?
-Está encantado.Fue raro porque me dijo que jugué bien, pero sin demasiado énfasis (risas). Nunca me dice que juego bien. Igual que mi padre. Nunca. Ni un partido (risas).
-El otro día, con un símil animal, Clemente se refería a la picardía especial que tienen los jugadores que no lo han tenido fácil en la vida. ¿Usted es uno de esos perros callejeros que dijo el técnico?
-Me costó muchísimo llegar a Primera y en parte le doy importancia a lo que he conseguido porque es complicado. Pasé por Tercera, Segunda B, Segunda... Eso hace que valore todo de forma especial. Voy a entrenar a Mareo y veo que los chavales de 18 años tienen sus calcetines, sus pantalones y su ropa. Yo tenía que llevarme la ropa de casa. Cuando me fui a 2.000 kilómetros de casa para jugar en Segunda B ganaba lo justo para vivir.
-¿Y cómo se las apañaba?
-Tuve la ayuda de mis padres, pero fue difícil. Pasé un año entero en el que no los vería más de cuatro días. Pagar un billete de avión a esa edad, estando fuera de casa, era complicado. Me tocó, por suerte, el grupo de Galicia y me iban a ver alguna vez.
-¿Y cómo ve el futuro?
-No pienso en ello. Mi objetivo es la permanencia y cuando se consiga ya veremos. No quiero saber nada. Para llegar cedido en diciembre sólo di mi opinión: quería irme al Sporting. Nada más. Me llamaron equipos, pero no quería volverme loco.
-¿No le gustaría encontrar la estabilidad después de cumplir ya el cupo de experiencias desagradables como le sucedió en Huelva?
-Por mí encantado. Me duele que tengan una imagen mala de mí en Huelva cuando todo fue al revés. Pero, claro, al club le interesaba que saliera de una manera. Me han puesto muchas veces una imagen distinta a la real, pero siempre busco la estabilidad. Ojalá pudiera fichar por un equipo y estar seis años.
-¿Aquí en Gijón?
-Le diría que sí, porque estoy muy a gusto, pero ¿de qué depende? De muchas cosas. Lo que quiero es que el equipo se quede en Primera.
-Su llegada ha sido de locura. Casi ha conocido a tres técnicos.
-Cuando llegué me dijeron: 'has llegado en la semana más rara de los últimos años'. Estoy acostumbrado a encontrarme con dificultades. Fue una pena que destituyeran a Manolo (Preciado). Me hubiera gustado tenerle de entrenador. Iñaki es un hombre de la casa, que sabe muchísimo de fútbol, y también dejó su trabajo positivo en dos semanas. Ahora, con Clemente, espectacular.
-Y, luego, la salida de Novo
-Hablé mucho con él en el tiempo que coincidimos. Me cayó muy bien, pero no puedo opinar. Él sabrá los motivos por los que se fue. Ojalá lo hubiese tenido como compañero.


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