Sporting

«Los contratiempos han hecho más pequeño al equipo»

Rubi, que estrenó nueva ubicación al cambiar el banquillo local de sitio, observa el partido, al igual que su homólogo, Pellegrino, en segundo plano.
Rubi, que estrenó nueva ubicación al cambiar el banquillo local de sitio, observa el partido, al igual que su homólogo, Pellegrino, en segundo plano. / CITOULA
  • La aportación de los nuevos y el gol de Castro es lo único positivo que extrae el técnico catalán, que manda un mensaje a la afición: «Tenemos que ir a Leganés a ganar»

  • Rubi lamenta haber «regalado» los penaltis que abortaron la reacción rojiblanca

Todo lo bueno que el equipo pudo haber mostrado en los dos primeros partidos de Rubi como técnico rojiblanco quedó diluido ayer en el horrible encuentro disputado por el Sporting, el primero del técnico catalán en El Molinón.

«Hemos hecho una primera parte floja», confesaba Rubi en un primer análisis. Lamentó el preparador, que su equipo no se haya encontrado cómodo en la construcción ni hubiera fluidez e en el juego. Más pena le produce, según explicó, que el prometedor arranque de la segunda parte no tuviera reflejo en el marcador. Sí lo tuvo, sin embargo, el primer acercamiento del Alavés a la vuelta del descanso, cuando el árbitro señaló penalti en el área rojiblanca. Un encuentro «raro» en opinión de Rubi, triste porque no hubiera «continuidad» y ocurrieran «tantas cosas» en las áreas.

Valora el preparador barcelonés la actitud del equipo en el comienzo de cada parte. Fases del partido en las que el cuadro gijonés tenía encerrado al rival, aunque sin generar excesivo peligro. No obstante, cada arrebato rojiblanco finalizó cuando el Alavés sacó sus garras en ataque. «El gol nos ha reventado», advirtió de forma gráfica el entrenador catalán, que reconoció que verse por detrás en el marcador fue una losa para sus futbolistas que «tiraron» los siguientes veinte minutos.

De nada sirvió, comentó Rubi, la creencia que mostró el equipo a la vuelta de los vestuarios, con una salida que alimentó la ilusión de una posible remontada. Sin embargo, «un contratiempo extraño», afirmó, «nos afectó mucho».

Concluyó su comparecencia del pasado domingo, tras la derrota en San Mamés, pidiendo a sus jugadores que no utilizaran tanto los codos a la hora de defender. Un mensaje velado hacia la figura de Fernando Amorebieta, en el disparadero por el colectivo arbitral. Nadie puede decir que no estuviera avisado. No se explica la jugada que provocó el segundo penalti y que desembocó en el tercer tanto del Alavés. Rubi, a pesar de todo, intentó justificarlo, recordando que había recibido un codazo en la primera parte. No obstante, insistió en que el defensa vizcaíno «tiene que corregir esas cosas» ya que los árbitros «le tienen la matrícula cogida».

Nada que reprobar a la actuación del colegiado pero sí a la debilidad defensiva que mostró el equipo. «Los cuatro goles son evitables», precisó el preparador barcelonés que no entiende los fallos que había cometido su equipo y que facilitaron el triunfo visitante.

Muchos reveses sufrieron los rojiblancos durante el partido. Lamentó Rubi que no haya servido la inyección de confianza que intentó transmitir a sus jugadores a la hora de jugar el balón. Asegura que le gustaría ver el comportamiento del conjunto gijonés cuando le toque jugar a favor de corriente. «Marcas el 1-3 y sin tiempo llega otro mazazo», señaló con tono resignado.

A la hora de justificar el once, defendió la apuesta de Afif por tratarse de uno de los futbolistas más rápidos de la plantilla, «que había entrenado muy bien» durante la semana. La titularidad de Vesga, añadió, busca tener más posesión de balón en el centro del campo.

Había alertado en la víspera el técnico rojiblanco de los peligros del Alavés por mucho que se presentara en Gijón con un once plagado de suplentes. No se equivocó a la vista de los acontecimientos. «Han sabido jugar con la ansiedad del Sporting», indicó Rubi, contrariado porque los contratiempos que han surgido durante los noventa minutos «hagan más pequeño al equipo».

Se afanó el entrenador en buscar alguna lectura positiva a la sonrojante derrota. Rubi apunto a la aportación de los nuevos y al buen gol conseguido por Carlos Castro, con el tiempo casi cumplido. La asignatura pendiente, subraya, «es hacernos más fuertes y no regalar situaciones como las que provocaron los penaltis». «De lo contrario será muy fácil meternos un gol», apostilló.

En el horizonte asoma el duelo de Butarque ante el Leganés. «Una derrota», concede, «sería un golpe tremendamente duro». Esgrime su convicción en abordar el partido del domingo con el ánimo de ganar y quedar a un partido de los puestos de permanencia. «Ahora se ve muy lejos pero si ganamos podemos quedarnos a menos de tres puntos», afirmó Rubi, que no buscó circunloquios cuando se le pidió que mandara un mensaje a la afición después del varapalo ante el Alavés. «Hay que ir a ganar en Leganés», reiteró el preparador.