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Guerrero se viste de verdugo

Guerrero se viste de verdugo
  • El delantero toledano se interpone en el camino del Sporting este domingo

  • El exfutbolista rojiblanco, que suma tres goles para el Leganés, se ha convertido en un fijo para Asier Garitano por su carácter batallador

Miguel Ángel Guerrero (Borox, Toledo, 1990) está muy presente en los últimos grandes momentos del Sporting. Por ir a sus picos históricos más memorables, suyo fue el primer gol del equipo rojiblanco en la temporada del ascenso a Primera División. Suyo fue también el primer tanto en aquel último partido en el Benito Villamarín. «Fue un poco duro salir de Gijón porque es donde fui creciendo como futbolista», reconocía el delantero hace una vuelta, cuando prepara su maleta para El Molinón.

Nunca entendió una buena parte del sportinguismo por qué no se le había ofrecido la renovación a este delantero, de 26 años, al que su apellido delata porque simplifica y define a la perfección su estilo futbolístico. Un espíritu como el suyo se echa mucho de menos estos días en El Molinón, que le encumbró a sus altares a raíz de aquella fantástica actuación ante el Oviedo con el Sporting B. La faena en aquella jornada fue tan sonora como los cuatro goles que celebró, de todos los colores.

Guerrero, que pasó cinco años de su vida en Mareo, a donde llegó imberbe desde el Albacete, se cita este domingo con su exequipo, ante el que puede ejercer como verdugo en una caprichosa carambola del destino. Si el Sporting cae en Butarque, sus esperanzas de permanencia pasarían ya por un tramo final de temporada homérico e histórico, partiendo de una enorme desventaja de ocho puntos, algo de lo que no se quiere ni oír hablar en el vestuario de Mareo.

El futbolista de Borox se presenta como uno de los principales peligros del equipo de Asier Garitano, que dirige un proyecto bastante apañado con sus limitaciones presupuestarias, muy disciplinado en competición y que, pese a ser el equipo que menos goles hace de la categoría (15), los administra mucho mejor que los tres últimos clasificados.

No atraviesa su mejor momento el 'Lega', en todo caso', huérfano de victorias en las ocho últimas jornadas, aunque poco a poco, arañando empates, haya logrado distanciar al Sporting, Granada y Osasuna en la tabla.

El Leganés no se lo pensó mucho en el inicio del verano cuando vio que el Sporting no mostraba empeño en la renovación del delantero, que se marchó sin ni tan siquiera estudiar una oferta para seguir después de dos temporadas muy apreciables. Dos días antes de la finalización de su contrato con el Sporting, el club madrileño hacía oficial su fichaje.

Y la apuesta le ha dado réditos a Garitano. Porque no está resultando un componente residual Guerrero para el Leganés, cuya hinchada ya le considera como uno de sus ídolos, entregada a su fútbol combativo e incansable. Aunque en un momento incipiente del curso alternó la titularidad con la suplencia, Asier Garitano le ha dado galones en este segundo tramo del campeonato. Sin hacer mucho ruido, fiel a su estilo, se ha granjeado unos buenos minutos en este tramo largo de la competición. Lleva ya disputados 1.012 minutos y el domingo podría dejar en el retrovisor los 1.092 que le brindó Abelardo en el curso anterior. Guerrero ha dado lustre a su incipiente aventura en Leganés con tres goles, rivalizando con Szymanowski, uno de los futbolistas franquicia en Butarque, y no se ha descabalgado del once desde la jornada trece.

Mercado

Lejos de Guerrero, en el fútbol español también hay la percepción de que el Leganés se ha reforzado bien en su paso por el mercado de invierno. El Zhar y Erik Morán fueron los últimos en llegar al vestuario de Butarque. Sus llegadas se sumaron a las de Siovas, Champagne, Samu García, Tito y Alberto Bueno. Algunos de ellos con un respetable pedigrí, como Samu García, por el que el Rubin Kazán desembolsó este verano 5 millones de euros al Villarreal, y Alberto Bueno, que juega a préstamo por el Oporto. Con todo esto, el Sporting pisará un escenario complicado que defiende un guerrero que amenaza con la vocación del verdugo.

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