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«Seguiré rezando por el Sporting»

«Seguiré rezando por el Sporting»
  • «No sé si el entrenador será ateo, pero me interesa porque me gusta saber con quién ando», admite el párroco

  • Fernando Fueyo se confiesa «dolido» tras la decisión de Rubi de negarle el paso al vestuario

El pasado 27 de enero, Fernando Fueyo recibió una llamada del delegado del Sporting, Mario Cotelo: «Fernando, ya me puedes perdonar, pero tengo que comunicarte que Rubi quiere restringir las entradas en el vestuario para que los futbolistas no se desconcentren». Faltaban 48 horas para que el conjunto rojiblanco saltara a San Mamés para enfrentarse al Athletic.

La medida del nuevo entrenador del Sporting afectaba al capellán rojiblanco. «Cuando recibí la noticia me dolió y me extrañó». Entre otras cuestiones, Fueyo solía rezar, minutos antes de que comenzara el encuentro, con la plantilla en el vestuario. El padre nuestro era la oración elegida. Un ritual que tiene más de veinte años de vida. «Empecé cuando Ortiz estaba de delegado. Venía a buscarme para subir juntos a Mareo. Allí teníamos la misa y luego cenábamos y veíamos el partido de la noche. Una vez en el estadio, rezábamos todos juntos antes de que comenzara el juego», recuerda.

En todos los encuentros que se disputaron en El Molinón estaba él. «Algún desplazamiento suelo hacer y en ese caso, también me dejaban entrar en el vestuario», advierte. Fue en San Mamés, el pasado 29 de enero, cuando Fueyo faltó a su cita con la plantilla. No porque no se hubiese desplazado a Bilbao, simple y llanamente porque no le dejaron. A propósito de los partidos lejos de Gijón, el cura desvela que cuando no podía viajar Lora o Gerardo Ruiz eran los encargados de orar. En su día, Mate Bilic también entonaba el padre nuestro. La del croata, por cierto, fue una de las múltiples llamadas de apoyo que recibió el cura en las últimas horas.

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Fernando Fueyo, junto a San Nicolás de Bari. / Joaquín Pañeda

Conviene precisar que Fernando Fueyo no es el único que no puede acceder al vestuario. Rubi también ha decidido que ni el delegado, ni los médicos, ni los auxiliares estén presentes en las últimas indicaciones. Ante dicha situación, fuentes consultadas con el club restan importancia al asunto y lo atribuyen a una decisión tomada únicamente por elentrenador.

El argumento del técnico es que sus jugadores pueden perder la concentración. Lo que sí tiene que soportar el catalán es la cámara que introduce la Liga para que los espectadores puedan presenciar los instantes previos a la salida de los futbolistas por el túnel de vestuarios.

Precisamente, para el capellán, la presencia de la televisión es el motivo por el que se ha dejado de rezar dentro de la caseta: «Fue el día del Barcelona. Los medios nacionales se hicieron eco y daba la impresión de que estábamos rezando para ver si ganábamos a los culés, pero no fue así». El párroco asegura a este periódicos que se encuentra «tranquilo». Fueyo bromea con la polémica al asegurar que «nunca tuvo tanta publicidad el padre nuestro como ahora».

Muchos han sido los técnicos que han convivido con Fernando Fueyo. «Ninguno hasta ahora me puso pegas», expone orgulloso. Aunque la decisión del nuevo entrenador no le ha gustado, no duda en afirmar que «seguiré rezando por el Sporting». «Tenemos que ganar en Leganés», apostilla.

Al párroco de San Nicolás de Bari solo le preocupa que el revuelo que se ha formado sobre su figura termine por perjudicar al equipo de sus amores. «Quiero que esto ayude y que una al equipo. Deseo que Rubi triunfe porque así lo haremos todos», argumenta. Fueyo también quiere destacar el cariño que tiene a todos los jugadores que forman la actual plantilla del Sporting: «El otro día vino Cop a verme y estuvimos hablando. Quiero mucho a los futbolistas y ellos me quieren mucho a mí». Y no cerró las puertas a su regreso porque «si los jugadores piden que vuelva lo haría y me prestaría. Ya que me desagradó que no me dejaran entrar».

El capellán del Sporting destaca que Rubi hizo lo mismo con 'Richi' Serrés. «Primero no lo quería y ahora lo llamó. No sé si Rubi será ateo, no tengo ni idea, pero me interesa porque me gusta saber con quién ando», comenta entre risas. Una y otra vez no cesa de repetir que respeta la decisión tomada por el catalán porque es el que manda en la parcela deportiva. Y no descarta hablar con el preparador cara a cara: «Me gustaría decirle que todo este lío no ha sido formado por mí». «A lo mejor el sábado puedo charlar con él porque suelo ir a despedirlos a Mareo. No voy a dejar de hacerlo, de momento no me lo han prohibido», subraya.

Fueyo se describe como un auténtico forofo del Sporting y tiene claro que la salvación no será fácil: «La fe es lo último que se pierde, y como no puede ser de otra manera, soy un hombre de fe».

Dicha polémica se suma a la decisión de Rubi de permutar el banquillo local con el visitante de El Molinón. Todo ello, en medio de una crisis de resultados en la que el Sporting suma una victoria en los últimos dieciocho encuentros, con la salvación a cinco puntos de distancia.

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