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SPORTING | Fueyo mantiene la tradición

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El consejero del Sporting Fernando Losada conversa con el capellán, Fernando Fueyo, en Mareo, antes de la partida de los jugadores rumbo a Madrid. / JORGE PETEIRO

  • El entrenador rojiblanco ya se había subido al autocar varios minutos antes de que el párroco llegase para despedir a la expedición rojiblanca

  • El capellán animó en Mareo a los jugadores, pero no se encontró con Rubi

Sin paraguas y con una fina chaqueta, el capellán del Sporting, Fernando Fueyo, esperaba a los futbolistas de la primera plantilla mientras veía en Mareo el partido de prebenjamines que disputaban el equipo de la Escuela de Fútbol rojiblanca y el Centro Asturiano C.

Como suele ser habitual antes de cada desplazamiento del equipo gijonés, Fueyo acude a Mareo para desear buena suerte a los jugadores sportinguistas, a las puertas del autocar. Así lo hizo ayer una vez más, instantes antes de que la expedición rojiblanca pusiera rumbo a tierras madrileñas para enfrentarse hoy al Leganés.

La gran mayoría de los jugadores saludaron al capellán y mantuvieron una breve conversación con él, pero su esperado encuentro con el técnico, Rubi, no se produjo. El entrenador catalán había sido el primero en subirse al autocar, varios minutos antes de que el párroco llegase a Mareo, en torno a las 13.30 horas. Un cuarto de hora después, la expedición rojiblanca inició la marcha por carretera hasta Madrid.

Cabe recordar que esta fue una semana un tanto agitada para el capellán, quien se vio sorprendido y un poco desbordado por la repercusión mediática que generó la decisión -aparentemente propuesta por el club y ejecutada por Rubi-, de limitar exclusivamente la entrada al vestuario antes de cada partido a los futbolistas y el cuerpo técnico del equipo. Una decisión que dejaba fuera a fisioterapeutas, cuerpo médico y delegado. Y también al capellán, quien solía rezar con los jugadores un padrenuestro antes de saltar al terreno de juego.

En este contexto, que generó cierto debate a lo largo de la semana entre la afición sportinguista y que llegó a tener repercusión en diversos medios nacionales, Fueyo despidió ayer a la plantilla rojiblanca con la firme convicción de que por fin se rompa, de una vez por todas, la mala racha de resultados que arrastra el equipo.

Ánimos a los jugadores

«¡Tú sí que eres mediático!», le asegura el utillero Jorge Luis García a Fueyo, entre bromas, mientras lleva una mochila con material deportivo al maletero del autocar. El párroco, que fue recibido por Quini, sonríe, resignado, mientras mueve las piernas para entrar en calor. Acaba de llegar a Mareo, tras oficiar una boda. La mañana es fría y desapacible, pero quiere transmitir su ánimo a los jugadores.

«¿Qué tal?», le pregunta Carlos Castro. «Bien, bien», le responde el capellán, mientras se encoge de hombros y le desea que marque un par de goles ante el Leganés.

Poco después pasa Jorge Meré, que se detiene un buen rato a conversar con Fueyo. Más adelante, Nacho Cases, Sergio, Carmona, Xavi Torres, Cuéllar y Mariño, por citar algunos nombres, también saludan al párroco. Los mensajes de ánimo parecen mutuos.

Del mismo modo, el consejero del Sporting Fernando Losada le saluda y permanece durante unos instantes junto a él, al tiempo que el segundo entrenador, Jaume Torras, le estrecha la mano.

Pero de todos, quien saluda a Fueyo con mayor efusividad es Cop. El delantero croata es «buen cristiano», tal y como asegura el propio párroco, que ha establecido una estrecha amistad con el futbolista.

También, como es lógico, los recién llegados Elderson y Traoré no tienen tanta confianza con Fueyo y pasan a su lado sin percatarse, tal vez, de quién es.

El autocar, puntual y en la hora prevista, cierra sus puertas y Fueyo mira extrañado. No ha visto a Rubi, el más madrugador de la jornada y que lleva más de veinte minutos esperando por sus jugadores. El capellán se aleja de más debates: «Lo importante de verdad es que vengan con los tres puntinos, eso es lo que siempre les deseo cuando marchan a jugar fuera de casa».