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Rubi observa una disputa entre Dani Ndi y Douglas. / JOAQUÍN PAÑEDA

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El Sporting busca una ascensión limpia

  • Los rojiblancos aspiran a mantener intacta la distancia de dos puntos con el Leganés, que se medirá en los próximos cinco partidos a los azulgrana, Sevilla y a rivales directos

  • El equipo recibe al Atlético y Celta, y viajará a Barcelona en el tramo más difícil del calendario

La zona mixta de Butarque, con el suelo resbaladizo por el continuo entrar y salir de la suela mojada, era un área oficialmente en depresión el domingo a última hora de la tarde. No había consuelo en las filas 'pepineras', totalmente de bajón. El rostro de Asier Garitano era el reflejo de la nueva realidad. Y el de los futbolistas locales, que deambulaban aturdidos buscando el término correcto con el que manifestarse ante los periodistas, también. El peor de los escenarios se había abierto bajo sus pies con los dos golpes del Sporting, propiciados por el revolucionario Burgui. Directos al mentón y a la cabeza.

Hoy la amenaza del descenso es real en Leganés. Y abrasa, a dos puntos de diferencia y con el 'golaverage' favorable a los rojiblancos. Un partido. Rubi lo había anunciado desde sus primeros días de gobierno. Pese a la catastrófica espiral de resultados que devastaba el proyecto del Sporting, el entrenador de Vilasar de Mar veía al Leganés tierno y alcanzable. Principalmente porque los madrileños, aunque meritorios en el año de su estreno en la élite, mostraban una apreciable y reiterada incapacidad para rentabilizar en condiciones una caída sin final como la del Sporting. A partir de ahí, la hoja de ruta establecida sugería aproximarse, coger la rueda del equipo de Garitano y sacarle de quicio con el agobio de la distancia corta. «La inyección de moral es grande. Estamos a dos puntos, un partido, que es lo que quería. Ahora en cualquier semana pueden cambiar las tornas», verbalizó el entrenador catalán en la sala de prensa de Butarque.

«El Sporting saldrá un poco más reforzado de este partido y nosotros más tocados, pero tenemos que seguir. El objetivo merece mucho la pena», solicitaba, por su parte, Asier Garitano, quien trataba sin mucho éxito de mantener alto el ánimo de la tropa en ese momento. No era fácil. El Sporting ya aparecía muy visible en su retrovisor.

El calendario se adentra ahora mismo en un punto decisivo de la temporada para gijoneses y madrileños, alojados en el punto negro céntrico de la diana del vestuario de Mareo. El Granada y Osasuna, hundidos en las dos últimas posiciones de la clasificación, no representan una variable que controlar mientras se encuentren por debajo de los rojiblancos, aspirantes a estirar el cuello. El paquete de cinco partidos que ya están fechados por la Liga trae un poco de todo para el Sporting, que tendrá que subir todo un 'ochomil' en los tres primeros encuentros y concluir este serial con dos citas ante rivales de la zona caliente de la clasificación. El horizonte para el Leganés es muy similar, aunque con más abundancia de duelos directos.

Pulso desde el sábado

El pulso entre ambos equipos comienza este mismo fin de semana. El Sporting recibirá el sábado al Atlético, un coloso que atraviesa una pequeña crisis de identidad y que, además, tendrá que repartir su atención entre este partido y la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones frente al Bayer Leverkusen alemán, fijada para el martes siguiente. En un primer vistazo, no parece una cita vestida de ocasión. El equipo de Simeone, cuarto clasificado, se encuentra en las antípodas de la accesibilidad, salvo que se sude sangre y se ofrezca un espectáculo de virilidad como hace mucho tiempo no se ve en El Molinón. Desde Gijón también se escudriña el estado físico de Godin, Juanfran, Oblak y Tiago, 'gladiadores' de primer nivel en el proyecto del argentino y que se encuentran entre algodones.

Tampoco al Leganés se le presenta un paseo por la alfombra roja. Con el resultado que escupa el partido de El Molinón en la cabeza, el conjunto de Garitano saldrá al día siguiente al verde del Camp Nou para intentar una aventura homérica frente al Barcelona de Luis Enrique, obstinado en su empeño por dar caza al Real Madrid, que ostenta el liderato de la categoría. Las posibilidades de los madrileños, en condiciones normales, se antojan escasas.

La escalada del Sporting, que disputará dos partidos en El Molinón en este esprint final de febrero, no concluirá en el Atlético. Los gijoneses tienen otro compromiso de altura en Gijón ante el Celta, uno de los equipos más venerados del fútbol español por su bella propuesta coral, y coronarán su particular 'ochomil' con la visita al Barcelona entre semana. No parecen encuentros sencillos, pero la situación comprometida del Sporting no admite vacilaciones y obliga a observar cada partido como una oportunidad para tirar el anzuelo. Luego llegará a Gijón el Deportivo, un rival directo, y el viaje a Mestalla, que puede ser una bomba de relojería para los locales.

Además del Barcelona, el trayecto del Leganés contempla al Deportivo, Valencia Granada y Sevilla. A partir de ahí, la competición enfocará la recta final, con solo once partidos por disputar. Cuando realmente se deciden los campeonatos, aunque otras fases los definan.

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