Sporting
Xavi Torres, Castro, Burgui, Meré, Douglas y Traoré, durante un entrenamiento.
Xavi Torres, Castro, Burgui, Meré, Douglas y Traoré, durante un entrenamiento. / DAMIÁN ARIENZA

SPORTING

Un mes de ensayo y error

  • En sus primeros 28 días, Rubi utilizó veinte futbolistas, dio continuidad al dibujo y dejó la portería a cero en dos ocasiones

  • El equipo ha mejorado su comportamiento defensivo, pero evidencia la necesidad de crecer con el balón

Sostienen algunos profesionales del fútbol que en un mes, un par de semanas menos de una pretemporada de verano ordinaria, la influencia de un entrenador comienza a arrojar algunos resultados sobre el verde. Rubi asumió el gobierno del Sporting un 19 de enero, cuando dirigió su primer entrenamiento, y 28 días después tiene al equipo a dos puntos de la salvación. Desde un prisma clasificatorio, el Sporting ha mejorado ostensiblemente. Es indiscutible. Pero una visión más profunda desprende todavía mucho gris en el rumbo del proyecto. Cuatro puntos de doce posibles sugiere terreno para la mejora.

A modo de atenuante, el entrenador catalán ha tenido que improvisar una pretemporada sobre la marcha para acondicionar al equipo a su exigencia. Y, de paso, incrustar a dos recién llegados, Traoré y Vesga, en el bloque titular, obligado a pasar por la fase ensayo y error. Veinte futbolistas ha empleado en competición el entrenador rojiblanco, que no ha repetido alineación en este serial de partidos que ha dirigido, pero sí dibujo (4-1-4-1), que resiste con la única variación de los jugadores. Tan solo faltan por estrenarse en esta nueva etapa Mariño, Whalley, Douglas, Lora, Elderson y el camerunés Dani Ndi. Han sido demasiadas circunstancias a acomodar en un margen temporal limitado.

Hay apreciables victorias del técnico de Vilasar de Mar, por otra parte, en este laborioso e incipiente camino. La primera preocupación que manifestó, por encima de cualquier otra consideración, fue «construir la casa por los cimientos», lo que, lejos de metáforas, se traducía en la búsqueda de un mejor comportamiento defensivo del grupo. En gran parte lo ha conseguido. En estos cuatro partidos, con seis goles en contra, el Sporting ha dejado su portería a cero en dos ocasiones, en el Benito Villamarín y en Butarque, por las otras dos veces que se había conseguido en los dieciocho encuentros anteriores. Aunque pobre de fútbol en Leganés, la experiencia más fresca del equipo, lo cierto es que Cuéllar apenas fue exigido en esa lluviosa jornada dominical. Meré y Amorebieta se mostraron muy cómodos ante los centros laterales de Samu y Szymanowski, salvo por el cabezazo de Bueno en la primera mitad y el disparo de El Zhar con el partido sentenciado a favor del Sporting.

Manejo de la pelota

A nivel de posesión, sin embargo, el equipo no ha dado un paso al frente sustancial, pese a que los entrenamientos de Rubi están muy orientados a dar una mayor fluidez al manejo de la pelota, que demanda más afinamiento. El Sporting ha tocado menos el balón que el Betis (47%), Athletic (35%) y Leganés (43%), aunque la visita del Alavés confirmó que este aspecto de la estadística está muchas veces sobredimensionado y puede llamar al engaño. El equipo disparó su posesión aquel día hasta el 63%, con 313 pases completados, pero en una situación desesperada y siempre a remolque del conjunto vitoriano. «No quiero tener el balón por tenerlo», ha advertido en alguna ocasión el técnico.

En cualquier caso, el Sporting va camino de la mejora, sobre todo con la llegada de Mikel Vesga, que mezcló muy bien con Sergio en Butarque. El centrocampista vitoriano, de pensamiento rápido para la ejecución, da continuidad y ritmo al fútbol del equipo, que necesita crecer con el balón y asumir protagonismo en muchos partidos, sobre todo ante rivales directos.

En la búsqueda de esa evolución está Rubi, quien, si bien denota confianza en la línea defensiva, parece tenerlo menos claro en el centro del campo y el ataque. Vesga es el único elemento fijo en ese trivote que cose a la defensa con la línea de vanguardia del Sporting. Carmona, Cases, Sergio, Moi Gómez y Viguera han pasado por su lado. Y en ataque, tras Cop, emerge Traoré, llamado a condicionar el fútbol ofensivo del equipo. Todo en menos de un mes frenético.